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Trasladar los valores del deporte a la política

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Mayo y junio de 2019 trajeron alegrías a los ecuatorianos, jóvenes deportistas alcanzaron éxitos mundiales que devuelven la esperanza a una población agobiada por la corrupción.

La práctica deportiva encierra un conjunto de significados que sería necesario ensayar en la vida pública. “El deporte ya sea individual o colectivo, se considera como un instrumento eficaz para educar en virtudes humanas tales como la constancia, el espíritu de sacrificio, la lealtad y el compañerismo”. Además, “los deportistas son personas que despiertan admiración y respeto a su alrededor. Y su mentalidad tiene mucho que ver con este hecho. ¿Cuáles son las grandes virtudes que definen la mentalidad de un buen deportista?, [fundamentalmente son seis:] perseverancia, motivación, mentalidad pragmática, esfuerzo, actitud y control del pensamiento”.

El deporte más que ejercicio físico es una forma de vida, es valorar capacidades y superar límites, es diálogo íntimo y una constancia compensada con realizaciones personales. El galardonado Haruki Murakami en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr” comparte cómo su literatura emergió y maduró entre jornadas de atletismo, la práctica diaria le permitió espacios de creatividad.

El deporte es un camino hacia los grandes propósitos de vida, es democrático, está al alcance de todos, pero no es una divisa para fugarse de la realidad, enseña que el cultivo diario de valores acerca a las metas. Las disciplinas deportivas muestran que en el ensayo están las claves del éxito, no ganan los rápidos o veloces de las primeras millas, triunfan los constantes, aquellos que mantiene su mirada en el fin y se entregan con compromiso, aquellos que día a día se forjan para la grandeza.

El cronista Carlos Andrés Verá en un relato publicado en la Revista Soho – Ecuador, hace cerca de una década, recordaba como en su infancia Édison Méndez sin los zapatos apropiados practicaba fútbol y lograba goles, porque pese a su pobreza económica tenía “hambre de gloria”, solo así se explica que el deporte haya sido el camino de superación para quien luego regaló a los ecuatorianos muchos momentos de felicidad.

El deporte también es sinónimo de generosidad, los casos de Murakami y Méndez, en orillas opuestas de la actividad profesional, dejan ver que el deporte es la vía para compartir lo mejor del espíritu humano, entregar el fruto del talento a los demás.

Ojalá las historias de valentía de los deportistas sean imitadas por muchos políticos porque así se contarán con sólidos representantes, personas que proyectan sus servicios sobre la transparencia y no sobre las fantasías que el marketing vende. Bien por los jóvenes deportistas, por favor que sigan haciendo pedagogía para un país necesitado de virtudes.

Cite as

Abel Suing. (2019, June 27). Trasladar los valores del deporte a la política. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3266476

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junio 27, 2019 at 9:22 pm

Compromiso ético digital para Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El 30 de mayo de 2019 dirigentes políticos, asociaciones de prensa y plataformas tecnológicas de la Argentina firmaron un compromiso para combatir las noticias falsas en los entornos digitales. La motivación es preservar la integridad del proceso electoral cuando la posverdad acrecienta su presencia en los canales informativos que alimentan a los ciudadanos. El acuerdo logrado procura promover la honestidad y “mitigar los efectos negativos de la divulgación de contenido falso y demás tácticas de desinformación en redes sociales”.

La transparencia en los medios de comunicación es una demanda global que en 2011 llevó a constituir la Red de Periodismo Ético, una organización que promueve altos estándares en el periodismo, reúne a periodistaseditores, propietarios de prensa y grupos de apoyo a los medios de comunicación.

La Red de Periodismo Ético postula cinco principios, premisas que marcan el trabajo de los profesionales en comunicación, y pueden orientar a las personas que ejercen sus derechos a la comunicación a través del ciberespacio. Los principios son 1) verdad y exactitud, 2) independencia, 3) equidad e imparcialidad, 4) humanidad; y, 5) responsabilidad. La información, las notas, los comentarios, etc. que se difundan hablan de personas que poseen dignidad, y por lo tanto merecen ser tratadas con respeto, que lo que se diga de ellas tenga el debido sustento.

A la par de la consolidación del concepto de periodismo ético se han fortalecido las instancias de transparencia y rendición de cuentas, incluso constan en leyes. Este conjunto de instrumentos busca equidad y justas relaciones en la sociedad de la información y del conocimiento, donde uno de los mayores patrimonios es la verdad. Si un cúmulo de datos y saberes no están respaldados por hechos contrastables, por sólidas bases y por una dimensión de bienestar no serán útiles, por el contrario, serán una rémora de detiene el progreso de una comunidad.

La suscripción de un compromiso ético digital entre ecuatorianos es una acción que serviría para pasar la página de años de corrupción, donde se comprometieron valiosos recursos para el futuro de los jóvenes, es una medida necesaria para fomentar diálogos a través de las redes social con el propósito de edificar la tolerancia. Un compromiso ético digital reflejaría una tendencia y una línea referencial para fijar buenas prácticas de comunicación, el primer paso el corresponde a los ciudadanos, consiste en la verificación de los datos que publican y en expresarse con respeto y decoro en las conversaciones que lleven en el mundo virtual, así las redes sociales mostrarán nuevas y creativas iniciativas fruto de un “bien estar” en comunidad.

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junio 20, 2019 at 11:40 pm

Líderes visionarios para recuperar las instituciones

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Entre las cualidades que debe poseer un líder, la visión, la capacidad de proyectar el futuro, es tal vez la más importante. Las personas competentes para organizar procesos, administrar proyectos e innovar son necesarias para el buen funcionamiento de las instituciones, sin embargo, la visión que lleven los directivos será el factor fundamental para crear escenarios, motivar a sus equipos y alcanzar mayores oportunidades.

La primera misión, la primera tarea de un jefe, director, gerente u otro cargo de responsabilidad es tener visión. La visión construye ideales que comprometen, que aportan significados a las tareas.

La historia muestra que los líderes visionarios cambiaron el mundo, fueron personas comprometidas con grandes ideales, advirtieron el futuro y animaron a seguirlo, con su ejemplo brindaron confianza y fueron, ellos mismos, el cambio que deseaban alcanzar.

Hoy que las crisis suceden con frecuencia, que los escándalos rodean a varios gobiernos latinoamericanos, que nuevamente el peso de los ajustes deben pagarlo los más necesitados es tiempo de pedir visión a quienes dirigen ministerios, alcaldías, prefecturas, empresas, colegios, iglesias, es decir a todos los que guían.

¿Qué va a ocurrir mañana? ¿Cómo debe organizarse una comunidad? ¿Cuáles son las mejores fórmulas para los grandes acuerdos sociales? ¿Qué alternativas evitan la violencia y el narcotráfico?  Como estás, hay muchas preguntas que los teóricos buscan solucionar pero que implican procesos y compromisos. Desde instancias académicas se espera que los actores sociales se comporten de formas “previsibles” pero la realidad es dinámica y los modelos no se ajustan al día a día de las personas.

Faltan timoneles que sienten bases para diálogos amplios, que lleven a los ciudadanos a una mejor convivencia. La idea no es anular las estructuras de los Estados modernos, pero si humanizarlas, acercar las entidades a las personas, para ello son necesarios líderes visionarios, democráticos, humanistas.

Los líderes visionarios no son necesarios ahora, son requeridos siempre, tal vez sus valores los inhiben o están detenidos por un status quo que expolia los patrimonios públicos, entonces ha llegado la hora de solicitar a quienes poseen visión que la transmitan, que multipliquen sus saberes y experiencias. Se necesita, con urgencia, líderes visionarios para vivir en una Latinoamérica diferente, donde la vida digna no sea una declaración política sino una realidad vivida por todos.

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mayo 31, 2019 at 7:40 am

Una televisión pública de valores cívicos

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Hace pocos días volvió al debate en Loja el cuestionamiento sobre la alta inversión económica realizada para implementar una emisora de televisión pública. Probablemente existan procedimientos a mejorar, pero no se escuchan críticas sobre los contenidos ni la misión del medio.

La televisión está para informar, formar y entretener, un medio público, fundamentalmente, educa y permite una línea de comunicación entre los ciudadanos y los administradores de una ciudad, región o país. Las características de servicio y altos estándares de calidad deberían ser consustanciales a la radio y televisión públicas.

Hay experiencias internacionales aleccionadoras sobre creatividad y nuevos formatos audiovisuales que han conquistado a las audiencias, pero también críticas sobre la injerencia política en la administración de los medios públicos, el reto es evitar que se conviertan en voceros de los gobiernos de turno.

Parte de los protocolos que garantizan autonomía son los estatutos de convivencia, la rendición de cuentas y, en lo posible, leyes que definan la gestión, financiamiento y propósitos de los medios públicos.

Una vez definidas las condiciones que permitan “pluralismo, diversidad, independencia editorial, financiación apropiada (..) y transparencia, la radiodifusión de servicio público puede servir como una piedra angular de la democracia”. Sin embargo, el verdadero baremo de calidad serán sus contenidos.

Una ciudad puede disponer de normas innovadoras y equipos de última data, y con ellos elaborar lo mismo que las estaciones privadas, pero también podría generar experiencias de vinculación de los ciudadanos para que cuenten sus historias, propongan contenidos cívicos y fomenten la paz.

¿Qué valores debe trasmitir la televisión? La respuesta es valores cívicos. De acuerdo a la Prof. Adela Cortina los valores cívicos necesarios para la vida en sociedades democráticas son libertad (entendida como participación, independencia y autonomía), igualdad, respeto activo (tolerancia), solidaridad; y, diálogo.

Hay mucho por hacer, muchas historias que contar y personas dispuestas a hacerlo. El alcalde, como el Presidente de la República, pueden animar procesos para que la radio y televisión públicas sean espacios de experimentación, espacios ciudadanos para cultivar valores cívicos.

No hay previsión capaz de imaginar los muchas propuestas, tiempos, formatos o condiciones que los ciudadanos crearán en una nueva televisión pública, pero seguro será mejor correr el riesgo de innovar a continuar con versión actual de medios públicos que no terminan de conectar con los ciudadanos.

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mayo 24, 2019 at 11:09 am

Autoestima y participación ciudadana

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Imagen tomada de https://goo.gl/Mz5tTQ

Imagen tomada de https://goo.gl/Mz5tTQ

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La autoestima es la consideración, la visión que tienen de sí mismas las personas y es generalmente positiva, de acuerdo a la Real Academia Española de la Lengua. Tal como sucede a nivel individual también las comunidades deben conocerse, valorar sus fortalezas y comprender las diferencias para interactuar en sociedad; unos pueblos requieren de otros, necesitan dialogar para complementar sus carencias sobre la base de la comprensión y la empatía. Desde esta perspectiva, una subestimación o sobrestimación puede derivar en la ruptura de la comunicación y en relaciones inequitativas.

Todas las personas poseen cualidades que además de hacerlas diferentes provocan la vinculación con otros. No hay más opción que la convivencia. Lamentablemente ocurren interferencias o anteposición de intereses que alejan a las personas y a los pueblos, pero cuando existe una justa apreciación de las capacidades, las dificultades son evitadas.

La autoestima se construye a diario. Así como los ciudadanos deben educarse y cumplir con preceptos para conocer y defender sus identidades, las naciones proponen sistemas y servicios públicos en educación, seguridad y más para cultivar sus identidades y autoestima, fruto de ello hay referentes, buenas prácticas, personajes y fechas de conmemoración. Pero, ¿Qué ocurre cuando hay una mínima autoestima ciudadana?

La desvalorización del patrimonio, la dependencia, las desiguales relaciones comerciales, la ausencia de una cultura política, la corrupción, la imitación e instituciones inestables serían, en parte, consecuencia de una baja autoestima ciudadana. Quienes habitan en países en vías de desarrollo están expuestos a continuos mensajes y conceptos de infravaloración, de dependencia y tal vez mendicantes que llevan a escenarios de inestabilidad o de fatalidad al concluir que no será posible cambiar las condiciones estructurales.

Como en la metáfora de las personas, las naciones pueden y deben partir de su aceptación y de la constante recordación de sus valores y cualidades, no hay naciones buenas y malas por causas naturales, su conformación es consecuencia de los acuerdos y trabajos de sus habitantes, recordar esto es una tarea en la que pueden hacer mucho los medios de comunicación. Por otro lado, la autoestima parte de potenciar los valores que poseen las personas y los pueblos. Hay un aforismo popular aplicable: Hacer la mejor cesta con los mimbres que se tiene.

Sentadas las bases de la autoestima se podrían cuidar los frutos alcanzados a consecuencia de la decidida participación ciudadana en la gestión de los bienes y servicios públicos, de lo contrario ¿Cómo defender lo que no se aprecia? Probablemente la débil participación ciudadana y control social estén explicados en la necesidad de edificar una sólida autoestima nacional. En Ecuador no falta la arquitectura jurídica para la participación ciudadana, pero ocurre que no se ejecuta.

La participación democrática “se sustenta en principios y valores como la responsabilidad, el respeto, la tolerancia y el ejercicio de la libertad e involucra aspectos emocionales de la conducta ciudadana”, es decir, la autoestima y la participación serían las dos caras de una moneda. En paralelo a los sistemas jurídicos y legislativos deberían ir los sistemas educativos porque son los andariveles que permiten a los ciudadanos avanzar hacia mejores niveles de paz y desarrollo.

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marzo 5, 2019 at 3:28 pm

El fact-checking en Ecuador y la democracia

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Imagen tomada de https://goo.gl/iffNSX

Imagen tomada de https://goo.gl/iffNSX

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Emerge y gana terreno el fact-checking electoral, que consiste en la verificación de datos y propuestas de los candidatos a través de las redes sociales, gracias a la colaboración de los ciudadanos. Frente a noticias falsas que se multiplican de inmediato, la verificación es un contrapeso necesario para orientar de forma acertada a la población.

La calidad de las fuentes y la verificación de la información es una tarea esencial del periodismo, que debería estar presente en su labor cotidiana, pero el arrollador fenómeno de la convergencia digital y el incremento de los consumos en Internet parece que motivaron a ciertos editores, a preferir la inmediatez ante la profundidad en las coberturas.

En Ecuador, la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios, Fundamedios, al igual que otras organizaciones sociales latinoamericanas, vinculadas con el trabajo de los periodistas, ensaya la campaña de fact-checking político, denominada Ecuador Chequea; cuyos resultados están a disposición de la colectividad en su portal Web, esto ayuda a transparentar y elevar el nivel de gestión de los funcionarios públicos.

Las redes sociales, la comunicación electrónica y el trabajo de organizaciones sociales ayudan con contrastar los discursos electorales y ubican hitos de referencia para la rendición de cuentas de las autoridades; sin embargo, significan asignar a la población un control que debe ser ejercido por instancias públicas. Además, evidencian que los ciudadanos confían más en la auditoria social para confirmar datos que en la información de los medios de comunicación.

En las recientes elecciones presidenciales de México, el medio nativo digital Animal Político y AJ+ Español, llevaron el proyecto de periodismo colaborativo “Verificado 2018”, que fue el espacio al cual los ciudadanos enviaron solicitudes de contratación, alertas, inconsistencias y apreciaciones sobre los discursos de los candidatos, antes y después de elecciones, y de forma inmediata recibieron respuestas. En esta experiencia, los medios de comunicación y la forma convencional de hacer política fueron puestos bajo constante observación, para limpiar lo falso de lo real.

Pese al gran apoyo de las tecnologías y de las organizaciones sociales para hacer ejercicios de verificación, el aspecto de fondo es reflexionar sobre la autenticidad, la confianza y la verdad en los diálogos que mantienen candidatos y electores. ¿Por qué es necesario pasar por un filtro las expresiones de los políticos? ¿La población no cree en sus representares? ¿Por qué se mantiene el sistema de gobierno cuando ya no representan a sus ciudadanos? ¿Vivimos el fin de la democracia?

Las respuestas podrían ubicarse al volver las miradas hacia la honestidad, la sencillez y humildad con la cual cada persona y familia esté dispuesta a aportar, para cambiar sus condiciones de vida. Mejores calles, sistemas de salud, fuentes de empleo, seguridad y otros servicios básicos no llegan por generación unilateral de un Estado todopoderoso, son resultados de compromisos y aportes entre comunidades, gobiernos y empresas. Una actitud de mendicidad, pasiva, que espera recibir sin comprometer trabajo da espacio a ilusiones y mentiras de nuevos “mesías” de la política.

Para circular noticias falsas, en redes sociales, se necesitan contrapartes, el candidato que se atreve a especular porque sabe de un público al que puede engañar; y, de personas dispuestas a creerle. Tal vez las soluciones ante las fake-news en tiempo de elecciones se encuentran, por un lado, en un mejor periodismo; y, por otro, en ciudadanos conscientes de que el futuro de sus ciudades y de su país está en función del aporte que puedan dar, en coordinación con líderes honestos, que demuestren capacidad de trabajo en equipo.

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enero 31, 2019 at 7:09 pm

Del pedido “Que se vayan todos” a “Que se involucren todos”

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Imagen tomada de https://goo.gl/r8etSw

Imagen tomada de https://goo.gl/r8etSw

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El inicio de la campaña electoral, las consecuencias de las medidas económicas y los continuos informes de corrupción están en la agenda de los medios de comunicación del Ecuador, al inicio de 2019. Estos problemas provocan malestar en los ciudadanos, al punto de exigir que cambien todas las autoridades de elección democrática.

Parece que las mismas demandas del 20 de abril de 2005 siguen vigentes. Entonces, la población motivó el desplazamiento de un gobierno y dio paso a la administración liderada por el Dr. Alfredo Palacio, con la ilusión de haber animado prácticas supeditadas a la ética y al desarrollo económico.

Pero, han pasado varios presidentes, ministros y funcionarios que no han logrado cambiar la equivocada forma de hacer política, que privilegia el interés individual sobre el de grupo. Hoy en Ecuador, parece que llegar a un cargo de representación popular equivale a una “patente de corso” para aprovechar los bienes públicos en beneficio particular.

Sin embargo, y pese a la razón que asiste a los ciudadanos que reclaman, la solución no estaría en pedir a otros aquello que cada persona no está dispuesta a brindar. Probablemente la corrupción, el narcotráfico y la crisis del sistema de justicia conducen, a los ciudadanos, a pensar que es casi imposible alterar el status quo de la administración pública, pero ésta visión fatalista condena a los ecuatorianos a una marginalidad permanente.

El sistema de organización política que prima en los países americanos corresponde a democracias representativas, los ciudadanos ejercen el poder a través de sus elegidos, pero ocurre un divorcio entre el pueblo y sus gobernantes. Por ello, la tesis de cambiar a todos los políticos no sería un camino efectivo, sino cuenta con la participación de todos.

Además de los problemas recurrentes, en cuya base están la ausencia de valores, también falta un proyecto integrador de largo plazo. Por ello, la tesis más cercana a una renovación efectiva, en la conducción correcta de una nación, debería ser aquella que defienda la integración de los ciudadanos. Mientras cada hombre y mujer no comprometan su talento en el servicio público a los demás, no será posible modificar un estilo de hacer política y una forma de administrar que cada año endeuda y deteriora al Ecuador.

El pedido de “Que se involucren todos” implica una pregunta ¿Cuánto está Ud. dispuesto a dar, de su tiempo y comodidades, para lograr una mejor ciudad, un mejor país? La solución a la crisis no está solo en manos de los políticos, está también en el aporte de cada persona y familia para caminar, desde el tercer al primer mundo.

Written by abelsuing

enero 17, 2019 at 12:21 am