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Ciudad y comunicación en Loja, Ecuador

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Una ciudad es más que un conjunto de edificios y calles organizadas y supeditadas a un cabildo, es un conjunto de relaciones entre las personas que la habitan, relaciones que están fundadas en la comunicación.

Una ciudad expresa ideas, historia, identidad y formas de vinculación. Los perfiles físicos de una ciudad serán el resultado de la dinámica y acuerdos entre ciudadanos y autoridades.

La ciudad emula a un organismo porque está conformada por seres humanos y así como un individuo, tiene síntomas que indican su estado de salud. Las autoridades podrían leer estos síntomas y diagnosticar los motivos de las dolencias de una ciudad.

La definición de ciudad encierra también el concepto de ciudadano, es decir la ciudad es el espacio para que las personas ejerzan a plenitud sus deberes y derechos para en conjunto avanzar a un estadio de organización cívica mayor como es el Estado.

Para ejercer la ciudadanía es necesario contar con elementos que permitan expresar ideas y propuestas, no solo a través de los medios de comunicación sino de la ciudad misma, es necesario conocer, recuperar y guardar las condiciones que las ciudades brindan para la comunicación.

¿Cuáles con los espacios de comunicación en las ciudades? Las calles, los barrios, las plazas, los eventos y también las tecnologías de comunicación. ¿Contamos con estos espacios en las condiciones mínimas para comunicarnos, para encontrarnos y dialogar?

Hay obras de recuperación de centros históricos, inversiones en cambios de aceras y plazas, pero ¿El cemento y la obra civil ayudan a escucharnos? Ocurre que hay calles, plazas y barrios que han sido tomados por la informalidad, por el descuido y por falta de aseo, entonces ¿Ayudamos a vincular a los ciudadanos con el gobierno local

Parecería que la comunicación de los gobiernos locales se queda solo en comunicados, ruedas de prensa, marketing y sanciones pero olvidamos que somos seres en relación que nos comunicamos de muchas formas, desde el vestido y los actos hasta la reflexión profunda.

La comunicación supone mediación. Ciudad es «mediación entre ciudadanos y el poder: creación del espacio público común» (Rincón, 2006: 120). Una de las primeras tareas para construir ciudad y ciudadanía será comunicarnos y para ello necesitamos recuperar los espacios en donde dialogar, escucharnos y entendernos.

«Una municipalidad no es solo un proceso de planificación difundido o una política de imagen institucional, es hacer visible lo que se entreteje para generar articulaciones reales entre diversos sujetos como entre autoridades y ciudadanía» (Alfaro, 1999: 119).

Bibliografía:

Alfaro, Rosa (1999). Ciudadanos de la ciudad: cambios e incertidumbres comunicativas. En Carrión, Fernando y Wollrad, Dörte (compiladores) (1999). La ciudad, escenario de comunicación. Quito: FLACSO. pp. 97 – 120

Rincón, Omar (2006). Apagá la tele, viví la ciudad: en busca de las ciudadanías del goce y de las identidades en entretenimiento. En Pereira, José y Villadiego, Mirla ( 2006). Entre miedos y goces. Bogotá: Universidad Javeriana. pp. 118 – 146

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Written by abelsuing

septiembre 11, 2013 at 8:46 am

Publicado en Opinión

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Loja: ¿Camino a la «No ciudad»?

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El diccionario de la RAE define ciudad como el conjunto de edificios y calles regidas por un ayuntamiento, es decir un espacio físico cuyos vecinos delegan el gobierno de la urbe a un alcalde y varios concejales para que administren en nombre de los intereses colectivos.

Históricamente se han configurado las condiciones de una ciudad como el número de habitantes, la ocupación mayoritaria en labores no agrícolas, la infraestructura y el grado de autonomía.

Hay ciudades que por su entorno, la gestión comunitaria y sus ventajas naturales se diferencian y mejoran la calidad de vida de sus habitantes aunque la mayoría debe trabajar por implementar factores físicos, lógicos y administrativos que permitan la convivencia.

Parecería natural que fruto de la evolución las ciudades trabajen en incrementar y transformar sus características, aunque puede ocurrir lo contrario. Una ciudad, como resultado de la concurrencia de personas, siempre tendería a avanzar; la naturaleza humana propende al bienestar. Lo contrario supondrá una contradicción al concepto de ciudad, es decir una «No Ciudad».

Desde la reflexión académica se define la «No ciudad» como «una especie de caos urbano… un desmoronamiento de lo urbano como forma de vida a favor de una ciudad difusa… centralización sin centralidad, renuncia a la diversificación funcional  y humana» (Delgado) . La «No ciudad» parecería el inicio de una metamorfosis hacia lo arcaico y la búsqueda de nuevas formas de convivencia en contra de lo conquistado, probablemente sean procesos que respondan al intereses de pocos pero no al interés de una sociedad.

Lo que ocurre ahora en Loja sirve como materia de análisis respecto al concepto de ciudad. En los últimos meses son frecuentes las demandas de los vecinos por servicios, también se conocen de propuestas municipales para renovar la urbe, pero son evidentes los desfases entre comunidad y gobierno local.

En cada persona está el deseo de mejorar, de conquistar espacios para si y sus familias, faltarían ubicar los vínculos que convoquen iniciativas particulares con intereses colectivos. Loja ha sido pionera en cultura, educación, sanidad y otros espacios que se han compartido en el mundo. Si hay crisis también hay oportunidades. Ahora se presentan nuevos retos que configuran una ciudad como lo digital, los derechos de comunicación o la participación ciudadana. La reflexión sobre la condición de ciudad ya empezó en Loja, pronto veremos la articulación de respuestas para conocer si estamos o no en camino hacia la «No ciudad».

Bibliografía

Delgado, Manuel: «No-Ciudad». Silenio. pp. 123 – 131, en http://fama2.us.es/earq/pdf/bibliografia/nociudadcomociudadabsoluta.pdf [fecha de consulta: 21 de febrero de 2013]

Written by abelsuing

febrero 21, 2013 at 12:28 pm

Invitación a ser líderes

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Las transiciones provocadas por las innovaciones tecnológicas y las decisiones políticas nos trasladan a escenarios en los que debemos crear relaciones de convivencia en las que se destaquen la pluralidad y el respeto.

La implementación de obras civiles, los cambios en la administración de justicia, la incorporación de procesos informáticos en la gestión privada y pública o la evaluación del sistema educativo en todos sus niveles implican asumir cambios, contar con nuevas estructuras y proponer diferentes relaciones de servicios.

En el ámbito privado, las iniciativas empresariales se abren paso en una economía que procura garantizar condiciones de equilibrio y trabaja en mejorar los indicadores para el desarrollo.

En el campo social, las irrupción de las redes sociales y el sostenido crecimiento de acceso a Internet permiten que los jóvenes asuman con naturalidad su presencia e interacción virtual y que demanden condiciones para estar a tono con otras sociedades.

Este conjunto de cambios puede obnubilar el propósito de los mismos.  Estamos expuestos a olvidar que el fin de las tecnologías, obras y procesos debe ser el hombre.  La visión humanista puede ser reemplaza por otras tecnológica o materialista que dispongan a las personas al servicio de las de la formas.

Parece que es necesario, como en cada edad de la humanidad, contar con referentes del cambio, con líderes o conductores de los ciudadanos.  Sin embargo, ahora que los giros se dan a prisa, que están cuestionadas las capacidades humanas y que las tecnologías permiten indagar en lo privado buscamos personas de sólidos referentes para que nos guíen, necesitamos creer y fijarnos en modelos de comportamiento.

Es cierto que la religión nos provee de bases y modelos, pero lamentablemente los valoramos como lejanos. Sin pretender desconocer lo importante de la fe y la religión en la vida de las personas parece que vivimos un momento de constituir referentes consistentes y visionarios que animen a continuar sin olvidar el propósito de los cambios, que nos recuerden las dimensiones de servicio así como la riqueza de la vida en comunidades reales y no solo virtuales.  Es tiempo de animar a buscar en cada persona lo mejor de si para que la sumatoria de virtudes individuales conduzca a edificar los nuevos líderes en la sociedad.