Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

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Cultura de calidad en la educación superior de Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Con ocasión de la evaluación externa de las universidades ecuatorianas (IES) vale recordar que el fin del proceso es lograr una cultura de excelencia, que está por sobre los rankings coyunturales.

El Consejo de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (CACES), en las directrices del modelo de evaluación, menciona que la calidad es un proceso continuo que involucra a estudiantes, docentes, autoridades y a la comunidad en general. La calidad es resultado de ciclos de mejoramiento, acoge prácticas y políticas a través de las cuales se cumplen las funciones sustantivas de la universidad: docencia, investigación e innovación y vinculación con la sociedad,

El modelo propuesto por el CACES se hará visible en 20 estándares relacionados con las funciones sustantivas y los contextos institucionales. Pero, por sobre las variables y los entornos está el compromiso de atender las aspiraciones de los jóvenes y responder a las demandas de los maestros que, entre otras, son mejorar el ingreso a las IES y potenciar la carrera docente.

La Universidad debería ser la ruta para que muchos jóvenes cumplan con sus proyectos de vida, y para que los docentes propongan prototipos, patentes y mayores relaciones con pares internacionales. El desarrollo de la sociedad será la mejor evidencia del trabajo de las universidades.

En los últimos 10 años hay cambios importantes en las IES como la cantidad de investigadores, las publicaciones, los programas académicos de cuarto nivel, las relaciones con organismos públicos y la movilidad internacional, que animan a continuar. Entre las claves de éstos logros están la visión de futuro, la colaboración y el liderazgo de los directivos de los centros universitarios, pero también hay riesgos como la burocratización, la inflación, la mercantilización de las carreras y la dependencia de fondos y agendas de investigación internacionales que pueden pervertir la cultura de la universidad nacional.

Los resultados de la evaluación y el cambio de concepto, de categorización hacia acreditación, anima al sistema de educación superior, pero como se mencionó habría que evitar perder el norte de una educación humanista en el s. XXI y así finalmente ubicar las claves de desarrollo que el Ecuador necesita.

Cite as

Suing, Abel. (2019, November 15). Cultura de calidad en la educación superior de Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3557004

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noviembre 28, 2019 at 10:59 pm

Educación e investigación en comunicación en Loja, Ecuador

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Anotación 2019-11-12 000750

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

En 2019 las carreras de comunicación social, de las universidades Técnica Particular y Nacional de Loja, celebran 20 y 30 años de fundación, respectivamente. En sus orígenes, entre otros, están los postulados de búsqueda de la verdad, formación de competencias profesionales y contribución a la opinión pública.

Cientos de titulados en las escuelas de comunicación lojanas prestan servicios en empresas y organizaciones de todo el país, hacia ellos llegaron las universidades locales a través de las modalidades de estudios a distancia. Hay experiencias, eventos, encuentros y producciones, en diferentes formatos, que certifican las realizaciones alcanzadas. Muchos de los egresados marcan época en el periodismo nacional y motivan a continuar la tarea educativa. Entre las claves de estas celebraciones mutuas, de la UTPL y la UNL, está el diálogo. Las dificultades se han superado sobre la base de transparencia y el ánimo de avanzar.

Gracias a un trabajo colaborativo, hoy Loja congrega la mayor proporción de investigadores cualificados en ciencias de la comunicación del país. Los docentes comparten sus reflexiones y descubrimientos en artículos científicos, observatorios, congresos, libros y nuevas ofertas académicas. Más de 100 publicaciones en revista internacionales indexadas de alto impacto muestran el potencial de los docentes de las carreras de comunicación lojanas. También hay proyectos científicos generados en equipo.

Una de las primeras maestrías de investigación en comunicación del Ecuador surgió en Loja. Treinta y seis investigadores en formación, guiados por los profesores locales, participan en diálogos con sus pares académicos de Iberoamérica.

De a poco, se gesta un destino de referencia mundial en las ciencias de la comunicación. Loja es el domicilio, la ciudad de adscripción de científicos con importantes cuotas de producción intelectual, que así mismo, paso a paso, son citados e invitados a exponen los resultados de sus trabajos en foros especializados.

En 1989 y en 1999, los líderes de las universidades locales propusieron visiones humanísticas para la educación en comunicación, y convocaron a jóvenes profesores para avanzar en proyectos, que tal vez criticados en sus inicios, han mostrado solidez. Ahora se suma otra generación de docentes para atender las expectativas de estudiantes nacidos en el s. XXI que aspiran a construir y alcanzar otros horizontes para Loja y el Ecuador. Felicidades a las carreras de comunicación lojanas y éxitos en las próximas décadas.

Cite as

Suing, Abel. (2019, November 8). Educación e investigación en comunicación en Loja, Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3538583

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noviembre 12, 2019 at 12:11 am

TIC´s, educación y familia

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Es frecuente conocer de aplicaciones de software para smartphones que sirven para un sinnúmero de necesidades, de entretenimiento a salud. Las Apps sumadas a las redes sociales, las transacciones electrónicas y los entornos virtuales, entre otros, configuran un ecosistema digital donde gran parte de la población se desenvuelve.

Los primeros años de la sociedad digital, la edad de la electrónica y de las telecomunicaciones, encierran incertidumbres y oportunidades. Aún hay carencias en seguridad, neutralidad y en las libertades de expresión e información, pero también se viven incrementos de productividad, disminución de costos, mayor penetración de la telefonía móvil y mejor escolaridad.

Parecería que las herramientas computacionales son grandes aliadas para el desarrollo, sin embargo, no se evidencian integraciones definitivas en los salones de clases, por ejemplo, en la educación básica.

Internet, como la imprenta, es una herramienta que permite llevar el conocimiento. Con el alfabeto y los bits las personas pueden escribir poesía o declaraciones de guerra. Lo importante es el fin de las TIC´s. ¿Para la paz o la explotación? La diferencia estará en valorar al ser humano como el centro de todas las innovaciones.

Desde esta óptica, existen dos elementos a cuidar, por un lado, integrar la informática en la educación tradicional, y por otro, la urgencia de identificar los fines sociales y humanos de los progresos digitales ¿En qué medida las tecnologías de la información y la comunicación permiten a las personas acercarse y dialogar?

Uno de los primeros escenarios en donde debería “humanizarse” la ciencia de los datos es el hogar, si los dispositivos y la Internet ocupan un lugar secundario en torno los momentos de encuentro es un síntoma de que aún hay espacio para la familia, de lo contrario deberían examinarse las prácticas cotidianas respecto al uso de las TIC´s.

 Cite as

Suing, Abel. (2019, September 17). TIC´s, educación y familia. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3461439

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septiembre 26, 2019 at 12:15 am

Publicado en Opinión

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¿Dónde están los expertos que enseñen a mitigar los efectos del cambio climático?

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Imagen tomada de https://www.milenio.com

Imagen tomada de https://www.milenio.com

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Cada ciudad debería contar con estrategias y personal cualificado para enseñar cómo menguar los impactos del cambio climático, además de políticas para regular los comportamientos de las industrias contaminantes.

Han pasado décadas desde la suscripción del “Protocolo de Kioto” sin que hayan disminuido las emisiones de gases de efecto invernadero. Año a año los medios de comunicación informan de nuevos límites de altas temperaturas, y es frecuente conocer de “insospechadas” consecuencias del cambio ambiental.

Hoy, las portadas de muchos diarios en el mundo reportan que Greta Thunberg y 15 activistas interpusieron una demanda “histórica” ante la Organización de la Naciones Unidas. Ella, una adolescente sueca, golpea la consciencia de los líderes políticos del mundo para que efectivamente protejan los derechos de los niños frente al cambio del clima. Ayer, otro grupo de activistas islandeses realizó el funeral del glacial “OK”, un acto simbólico para llamar la atención sobre el calentamiento global.

Esta urgente demanda para proteger y conservar la tierra, la casa común de todas las especies, es uno de los fines del desarrollo sostenible de la ONU, el “Objetivo 13. Acción por el clima” señala que:

“El cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes, produciendo un impacto negativo en su economía, la vida de las personas y las comunidades. En un futuro se prevé que las consecuencias serán peores. Los patrones climáticos están cambiando, los niveles del mar están aumentando, los eventos climáticos son cada vez más extremos y las emisiones del gas de efecto invernadero están ahora en los niveles más altos de la historia. Si no actuamos, la temperatura media de la superficie del mundo podría aumentar unos 3 grados centígrados este siglo. Las personas más pobres y vulnerables serán los más perjudicados”.

En este contexto, y si hay una toma de consciencia colectiva, ¿por dónde empezar? ¿cómo explicar a las personas que sobre una racionalidad economicista debe prevalecer un espíritu de equidad y conservación?

Probablemente la respuesta esté en la “alfabetización ambiental”, en desaprender para volver a aprender, en adquirir nuevos esquemas de lectura del entorno para catalogar los recursos desde valoraciones sociales y ambientales que permitan una cohabitación armónica.

Los primeros pasos se han dado. Es necesario ubicar a los expertos, a los pedagogos de nuevos modelos de enseñanza en un mundo que debe acercarse a un modo de vida humano y equitativo en el aprovechamiento de la naturaleza.

Las administraciones públicas, los centros de investigación, las compañías podrían fomentar la educación de los expertos que la sociedad demanda con premura. El tiempo se agota.

Cite as

Suing, Abel. (2019, September 24). ¿Dónde están los expertos que enseñen a mitigar los efectos del cambio climático? Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3459839

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septiembre 24, 2019 at 3:13 pm

Educar para la libertad en la sociedad y el mercado

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Entre las carencias y urgencias que vive la sociedad actual, la educación es una prioridad. La instrucción, el manejo de herramientas, la formación de competencias, las pedagogías participativas y colaborativas, además de los repositorios digitales constituyen excelentes medios para guiar a los ciudadanos del mañana, sin embargo, parecería que los docentes se han quedado en los protocolos de la sociedad del conocimiento y han relegado al sujeto, al destinatario de la formación.

El cultivo de valores, el aprendizaje de virtudes, la búsqueda del bien común, el aprecio por la historia, la cultura y los patrimonios quedan en segundo plano ante el avance inconmensurable de las redes sociales y las tecnologías al servicio del hedonismo.

En Loja (Ecuador) se multiplican, día a día, las tiendas de trajes de alquiler, de comidas rápidas, las academias para preparar exámenes de ingreso a las universidades, el parque automotor, los comercios de fantasías que venden “todo por un dólar”, las ventas ambulantes, es decir el universo de lo efímero, de lo inmediato, lo rápido y barato a cambio de perder identidad, independencia, autonomía, soberanía.

Aislarse en el mundo hiperconectado de hoy es un sinsentido, las relaciones sociales y comerciales demandan apertura e intercambios sobre la base de complementos y ventajas comparativas, ello implica reconocer valores y promoverlos para adquirir lo que no se fabrique. La economía no supone dependencia, promueve beneficios para las partes, pero la necesidad de sobrevivencia aunada a una educación descapitalizada de sentidos lleva a escoger el derroche, el exceso para hoy y el hambre para mañana.

Los gobernantes no se atreven a fijar grandes metas, los ciudadanos exigen nuevas emancipaciones, las empresas no proyectan inversiones, los jóvenes con talento emigran, los funcionarios solapan el modo de gestión clientelar que muestra a la coima como normal, y así un etcétera de temas que tal vez no se discutan en las escuelas, y que padres, educadores y educandos no deciden enfrentar. Todos esperan un salvador.

La respuesta a los desajustes en el desarrollo socioeconómico estaría en una educación que comprenda el entorno en donde viven los jóvenes, que no niegue la realidad, que enseñe derechos y deberes, impactos y compromisos, que sus vidas pueden y deberían estar guiadas por la tolerancia, la solidaridad, el diálogo y la empatía.

Educar para la libertad y la búsqueda de la felicidad es acoger las tesis de los padres fundadores de las naciones modernas, es democracia, es proponer gobiernos justos y progreso para todos. La educación es el cimiento de grandes pueblos. Desde esta perspectiva cambiar la sociedad inicia cambiando la educación.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 23). Educar para la libertad en la sociedad y el mercado. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3355553

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julio 30, 2019 at 11:20 am

¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Varios motivos llevan a las personas a estudiar un posgrado doctoral. Hay razones de estatus, de carrera y de realización; entre las primeras están el reconocimiento social y los ingresos económicos que permiten el título académico, por ejemplo, los profesores titulares de las universidades del Ecuador perciben salarios mensuales por sobre los US$ 3.000, de acuerdo al “Reglamento de Carrera y Escalafón del profesor e investigador del Sistema de Educación Superior”.

Por otro lado, quienes ya participan de la docencia universitaria necesitan crecer y proyectar sus saberes a través de movilidad, relaciones con pares, publicaciones y gestión de proyectos, que son componentes de los procesos doctorales; entonces formarse como investigadores es consecuencia lógica de una trayectoria dedicada a la educación de los jóvenes, y además es una exigencia señalada en las normas de educación superior.

Pero, quizá la vocación sea el impulso que mueve a quienes dedican tiempo y capacidades a la investigación, el doctorado es parte del camino hacia la cátedra, es la búsqueda de la felicidad a través de una vida equilibrada y de valores. La filosofa Victoria Camps rememora a Aristóteles para mencionar que, a través de una vida de virtudes cada hombre puede alcanzar la felicidad, que se constituye en un derecho fundamental en la vida moderna.

Desde esta perspectiva estudiar un doctorado es un proyecto de vida, es servicio a los demás, es encontrar soluciones, innovaciones, nuevos horizontes para la comunidad, no debe ser un programa impuesto sino una posibilidad para que personas dispuestas y en condiciones participen en constantes exploraciones, reflexiones y ensayos para el bienestar general.

Esto no significa ascetismo porque los investigadores son vecinos, amigos, padres, hermanos, hijos, que se diferencian por la dinámica de su trabajo. La conclusión es que todos los ciudadanos son necesarios para el progreso de los pueblos. Si el título de PhD es sinónimo de excelencia entonces se requieren de personas extraordinarias en cada campo del saber y en cada ambiente laboral.

Confrontar las razones de estatus y de carrera las de autorrealización implica que los candidatos a doctores pueden discriminar si efectivamente alcanzarán su trascendencia personal y profesional en el mundo académico o por el contrario lo harán en otros espacios laborales y productivos de la sociedad.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 17). ¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3340210

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julio 17, 2019 at 10:43 pm

Trasladar los valores del deporte a la política

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Mayo y junio de 2019 trajeron alegrías a los ecuatorianos, jóvenes deportistas alcanzaron éxitos mundiales que devuelven la esperanza a una población agobiada por la corrupción.

La práctica deportiva encierra un conjunto de significados que sería necesario ensayar en la vida pública. “El deporte ya sea individual o colectivo, se considera como un instrumento eficaz para educar en virtudes humanas tales como la constancia, el espíritu de sacrificio, la lealtad y el compañerismo”. Además, “los deportistas son personas que despiertan admiración y respeto a su alrededor. Y su mentalidad tiene mucho que ver con este hecho. ¿Cuáles son las grandes virtudes que definen la mentalidad de un buen deportista?, [fundamentalmente son seis:] perseverancia, motivación, mentalidad pragmática, esfuerzo, actitud y control del pensamiento”.

El deporte más que ejercicio físico es una forma de vida, es valorar capacidades y superar límites, es diálogo íntimo y una constancia compensada con realizaciones personales. El galardonado Haruki Murakami en su libro “De qué hablo cuando hablo de correr” comparte cómo su literatura emergió y maduró entre jornadas de atletismo, la práctica diaria le permitió espacios de creatividad.

El deporte es un camino hacia los grandes propósitos de vida, es democrático, está al alcance de todos, pero no es una divisa para fugarse de la realidad, enseña que el cultivo diario de valores acerca a las metas. Las disciplinas deportivas muestran que en el ensayo están las claves del éxito, no ganan los rápidos o veloces de las primeras millas, triunfan los constantes, aquellos que mantiene su mirada en el fin y se entregan con compromiso, aquellos que día a día se forjan para la grandeza.

El cronista Carlos Andrés Verá en un relato publicado en la Revista Soho – Ecuador, hace cerca de una década, recordaba como en su infancia Édison Méndez sin los zapatos apropiados practicaba fútbol y lograba goles, porque pese a su pobreza económica tenía “hambre de gloria”, solo así se explica que el deporte haya sido el camino de superación para quien luego regaló a los ecuatorianos muchos momentos de felicidad.

El deporte también es sinónimo de generosidad, los casos de Murakami y Méndez, en orillas opuestas de la actividad profesional, dejan ver que el deporte es la vía para compartir lo mejor del espíritu humano, entregar el fruto del talento a los demás.

Ojalá las historias de valentía de los deportistas sean imitadas por muchos políticos porque así se contarán con sólidos representantes, personas que proyectan sus servicios sobre la transparencia y no sobre las fantasías que el marketing vende. Bien por los jóvenes deportistas, por favor que sigan haciendo pedagogía para un país necesitado de virtudes.

Cite as

Abel Suing. (2019, June 27). Trasladar los valores del deporte a la política. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3266476

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junio 27, 2019 at 9:22 pm