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Oportunidades y desafíos para los jóvenes en las elecciones de los gobiernos locales del Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El 24 de marzo de 2019 se elegirán a las autoridades de los gobiernos municipales y provinciales del Ecuador. La jornada proyectará el equilibrio político y mostrará la evaluación de los ciudadanos a las recientes administraciones. Más allá de las respuestas a las necesidades inmediatas queda espacio para escrutar las visiones de largo plazo que coadyuven a superar la corrupción, un mal que acrecienta la inequitativa distribución de la riqueza.

En los últimos 40 años de la vida republicana del Ecuador, periodo de gobiernos democráticos, se postularon y ganaron candidatos que prometieron combatir la deshonestidad, pero no lo lograron y además privaron de oportunidades a los jóvenes.

Los ciclos de vida social, política y económica se repiten, parece que los ecuatorianos reeditan los acontecimientos de los años ´80 del pasado siglo. Bajo salarios, despidos de empleados públicos, incrementos de los precios de los combustibles, subidas de impuestos, fuga de capitales y un largo etcétera que concluyó con un cambio de moneda, a costa de una generación que migró en busca de mejores oportunidades de vida.

Nuevamente no hay dinero para pagar la salud, la educación o los servicios básicos porque deberán cubrirse cuotas de la deuda externa contratada para superar los déficits fiscales causados por malos administradores, sobreprecios o coimas. En este contexto, qué futuro puede ofrecer la sociedad a los jóvenes que hoy están las escuelas y los colegios.

Llegada la crisis surgen cuestionamientos sobre la disyuntiva entre medidas de austeridad y la atención de las necesidades básicas, se pide de los políticos consciencia para que velen por las personas, pero ¿Acaso no fueron los mismos políticos los que en épocas de bonanza olvidaron a sus compatriotas y dilapidaron los recursos y el futuro de la nación?

En este círculo vicioso sorprende la indiferencia o la poca participación de los líderes jóvenes en las candidaturas seccionales. Existen personas con reconocidas trayectorias que lideran espacios en empresas, universidades, instituciones y organizaciones sociales que no intervienen en política. Ellos tendrán varias razones y probablemente día a día hacen más por su comunidad que en un cargo público. Sin embargo, el sistema de gobierno de democracia representativa requiere que las voces de los ciudadanos se expresen en los parlamentos. No es un mecanismo perfecto, pero es la vía establecida en la Constitución.

Para fortalecer los valores, buscar el mayor bien posible, privilegiar la paz, y alcanzar un desarrollo humano y ambiental sostenible no se requieren de doctos, expertos administradores o viejos políticos, son necesarios los espíritus nobles, las personas con ideales que puedan ver con ilusión juvenil un futuro en armonía. Ojalá se vivan los primeros momentos de nuevos gobiernos, donde los jóvenes sean los protagonistas de mejores días para el país.

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Written by abelsuing

marzo 22, 2019 at 12:23 pm

La voz de los ciudadanos y las políticas públicas

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Imagen tomada de https://goo.gl/qWtvtq

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Los ecuatorianos iniciaron 2019 con medidas de ajuste económico. El déficit fiscal será cubierto, en parte, a través del pago de mayores precios por los combustibles. En ésta como en otras épocas, es la población quien asume la corrección de las equivocadas decisiones de los encargados de gobernar el Estado.

La historia reciente de Ecuador refiere tres episodios de transferencia de dinero, de los pobres a los ricos, popularmente se conocen como “la sucretización de la deuda”, el “feriado bancario” y “la condonación de intereses, multas y recargos” de 2018. Además, hay hechos de corrupción, en donde malos administradores se apropiaron de los recursos de los contribuyentes, baste recordar el proceso judicial contra el expresidente del Directorio del Instituto de Seguridad Social.

Un denominador común en la génesis de los problemas económicos, además de la falta de ética de algunos políticos y funcionarios, es la ausencia de la voz de los ciudadanos en las instancias de decisión. Se supone que los poderes Ejecutivo y Legislativo representan a la población y actúan en función de sus prioridades, pero después de 40 años de retorno a la vida democrática en Ecuador, parecería que hay un distanciamiento de objetivos.

Los miles de millones de dólares de deuda externa, que el Estado debe, fueron contratados sin el conceso de los ciudadanos. Hay mínima constancia de planificación participativa, lo que se pide a los gobiernos locales no fue practicado por el gobierno central, un grupo de técnicos concluyó lo que sería bueno para los demás.

La crisis económica del Ecuador, al igual que la crisis económica mundial de 2008, exige que todos paguen la factura de lo consumido por pocos, que se resuelvan los problemas, fomentados por débiles procesos de control, a través de la “socialización de las pérdidas” y la consecuente “privatización de las ganancias”.

Si el panorama general es el distanciamiento, tal vez un camino de aproximación esté en la escucha frecuente que deba hacerse a los ciudadanos en los consejos de administración, comisiones, ministerios e instancias que comprometan recursos públicos. Seguramente esto ralentizará la gestión e implique gastos, pero siempre tendrá un horizonte de acuerdos previos y optimización, mas nunca de malversación.

Una persona, por mejor cualificada que esté, no puede asumir las opiniones ni los sentires de otra. Una alternativa para evitar fraudes es la instauración espacios ciudadanos para que las decisiones de políticas públicas sean el resultado de acuerdos entre los tres sectores que mueven a un país: El gobierno, la empresa y la ciudadanía. Luego de años de expectativas frustradas y crisis constantes, podría resultar un ensayo valioso el abrir las instituciones a las voces de los ciudadanos.

Written by abelsuing

enero 11, 2019 at 12:46 am

Más “auctoritas” y menos “potestas”

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Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Por: Abel Suing arsuing@utpl.edu.ec

En su libro “En busca de respuestas”, el ex Presidente del Gobierno de España, Felipe González menciona la importancia del liderazgo basado en el “auctoritas” más que en el “potestas”. Estás expresiones, presentes en el Derecho Romano y de origen latino, refirieren el origen de la autoridad, fundada en el prestigio ganado u otorgada por un cargo.

“La “auctoritas” era una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, una capacidad moral para emitir opiniones cualificadas que eran valoradas por la comunidad (…) La “potestas” por el contrario, hacía referencia a la capacidad legal para tomar decisiones; al cargo, al liderazgo formal”.

Desde otra perspectiva, “la “potestas” es la ley, se basa en un poder que no se cuestiona, se tiene y se ejerce, mientras que la “auctoritas” (…) se gana demostrando a los demás, a través de la experiencia, que se es digno de respeto”. La “auctoritas” es “el poder que da[n] las cualidades innatas de una persona, eso que da el respeto y la admiración. Si sólo tienes poder por “potestas”, una vez que termina tu cargo te quedas en nada”.

La reflexión de Felipe González identifica la necesidad de recuperar el espíritu de servicio y un “ethos” de vida común fundada en valores. Hechos como las quiebras financieras de 2008 o las diásporas humanas para evitar la pobreza en América Latina, África y Asia muestran fallas en los liderazgos porque han dejado de lado el bienestar de las mayorías.

Parecería que las acciones de los dirigentes de pequeñas instituciones, municipios o empresas no repercuten en la administración de los Estados, que la autoridad otorgada por una elección o un nombramiento galvaniza y legitima las decisiones que se tomen, pero no es así. Basta ver como los ecuatorianos viven el inicio de un ciclo de ajustes económicos y tal vez una ralentización de las políticas sociales a consecuencia, en primer término, de un mal liderazgo, de una generación de políticos que justificaron sus actos en la “potestas” en lugar que en el “auctoritas”.

Muchos ecuatorianos recordaran frases como “la majestad del poder” o “en una sola vuelta” que fueron utilizadas para señalar autoridad, también vendrá a su memoria las formas o los protocoles oficiales que los gobiernos locales y el nacional impusieron para hacer evidente la presencia de quienes detentaban una autoridad constituida en el poder.

Es el momento de recuperar las prácticas y la filosofía de los creadores de la jurisprudencia, fomentar el “auctoritas” entre docentes, colegas de trabajo, vecinos y en el hogar. La autoridad debe ser consecuencia del saber, de la experiencia, es el ejemplo que guía y convoca, debe procurar el bienestar colectivo. La vida en sociedad demanda de equilibrios, de acuerdos, de mutuas concesiones entre los habitantes de una ciudad, de un país, para ello es necesario que las instituciones y los líderes actúen sobre las bases de la mesura, la tolerancia, la verdad y la belleza.

 

Written by abelsuing

septiembre 3, 2018 at 9:06 am

Sugerencias para enfrentar la crisis económica del país

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Imagen tomada de https://goo.gl/Z9c4Yb

Imagen tomada de https://goo.gl/Z9c4Yb

La semana anterior el Presidente de Ecuador Lenin Moreno, acompañado de su equipo, presentó las medidas económicas que el gobierno implementa para superar el déficit fiscal y atender las necesidades de desarrollo. El mensaje del Presidente fue velar por el bienestar y afectar en lo mínimo a los trabajadores, pero de una u otra manera todos sentirán cambios en sus ingresos económicos.

La reacción inmediata de los ecuatorianos es revisar las prioridades de gastos para evitar caer lo innecesario y, sobre todo, prevenir otros ajustes mayores. El sistema económico condiciona la vida en la sociedad. Al disminuir la capacidad de demanda, los consumos y el ciclo productivo se contraen. La reducción de personal y egresos en las instituciones públicas supone mermar las compras de bienes y servicios.

Las cifras macroeconómicas del país, de acuerdo a la Comisión Económica de América Latina, como el porcentaje de crecimiento del PIB, el monto de la deuda externa o la tasa de desempleo presentan tendencias preocupantes que muestran estancamientos o recesos. Es cierto que gran parte de la actividad económica estuvo sustentada en la inversión pública y que existieron políticas que frenaron el desarrollo de iniciativas privadas, pero sería adecuado contar con un aporte equilibrado de los dos sectores para motivar una rápida recuperación, sólo el Estado o sólo los particulares no pueden llevar la economía de una nación.

La macroeconomía, muchas veces tratada en lenguaje críptico, deriva hacia las empresas y las familias, y es entonces que cada ciudadano recibe los efectos de las medidas tomadas por la administración central. Probablemente las empresas, los negocios, los emprendimientos de reciente creación verán restringidas sus ventas y deberán estudiar qué alternativas o formas creativas deban aplicar para mover al denominado aparato productivo de Ecuador.

Como en otras crisis, o por efecto de la corrupción, serán las familias, los pequeños comerciantes y los ciudadanos sencillos los que día a día vuelvan a recuperar al país. Ante las limitaciones sale a flote la capacidad, la inventiva y el ingenio. Es hora de echar mano de la experiencia para ubicar estrategias con las cuales cada hogar supere estos, ojalá, meses de limitaciones. Ente los comportamientos más frecuentes estarán disminuir los gastos superfluos, optimizar los consumos, ahorrar energía, utilizar más los servicios públicos como el transporte, usar bienes sustitutos, reciclar, cuidar los depósitos en efectivo, emplear menos las tarjetas de crédito, evitar endeudarse, aplazar algunas inversiones y otras medidas que impliquen cuidar los recursos para atender a las cuatro grandes inversiones imprescindibles para la vida: Alimentación, salud, educación y vivienda.

Además, y como compromiso frecuente está el continuar madurando como sociedad para apropiarse, cada vez más, de las decisiones que tanto los gobiernos locales como el nacional tomen; y que las políticas públicas, así como los presupuestos, respondan efectivamente a las necesidades de la población. Hoy como hace veinte años los ciudadanos pagarán la factura de cuestionables manejos públicos. Es de esperar que esto prevenga efectos nocivos, y que la siguiente crisis económica ocurra en más de un cuarto de siglo.

Written by abelsuing

agosto 27, 2018 at 10:02 pm

Recuperemos nuestra cultura financiera

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En una época de ajustes económicos, emprendimientos tecnológicos y educación para la innovación parecería que están sobreentendidas algunas de las prácticas que caracterizan el ahorro y la inversión; sin embargo y a la luz de las frecuentes informaciones sobre déficits, endeudamientos y más, a nivel de administraciones públicas y de empresas, parece necesario fomentar la cultura financiera.

Una acepción clásica del concepto de economía es “ciencia de la administración de la casa”, que no involucra únicamente elementos materiales sino también valores, prioridades y acuerdos en pro un bienestar común. Como en un hogar, las empresas y los Estados enfrentan decisiones diarias para atender necesidades ilimitadas con recursos escasos. Los dilemas no son diferentes: Consumos presentes versus inversiones futuras, disciplina versus excesos, gastos básicos contra bienes superfluos.

El ingreso monetario, de una persona o de una familia, se dedica al consumo y al ahorro, así lo define la teoría macroeconómica; luego el ahorro se transforma en inversión fija e inicia un círculo virtuoso de desarrollo productivo. Pero, ¿Cómo formar el capital fijo? La respuesta la encontramos al volver los ojos a las familias y sus hábitos, o en otros términos, necesitamos mirar la cultura financiera de nuestra sociedad.

Cultura, según la RAE, es el conjunto de modos de vida y costumbres. Y cultura financiera es el dominio competencias diarias necesarias para tomar decisiones financieras con información y de una forma sensata a lo largo de la vida. Es decir, son prácticas enseñadas y aprendidas en la célula básica de la sociedad, el hogar.

En un hogar existen prioridades que deben atenderse: Alimentación, salud, educación, vivienda; luego vienen otras necesidades de auto realización y de orden espiritual superior. El propósito es ubicar las condiciones para que cada miembro de la familia viva de forma digna y alcance éxito en los ámbitos privado y público. Hay acuerdos y concesiones que aprendemos en familia. Apoyamos y recibimos apoyo.

Casi todos recordaremos que debimos reemplazar unas vacaciones por reparar la casa o pagar una deuda. También vendrá a nuestra memoria las cuentas que papá y mamá hacían para gestionar un crédito. Cuando, fruto de la disciplina familiar, existían fondos debía tomarse la decisión de dónde ahorrar, cómo invertir, cómo asegurar un poder de compra para el patrimonio familiar.

En Ecuador no cumplimos un cuatro de siglo desde la “dolarización”. Los jóvenes de hoy no vivieron las galopantes inflaciones monetarias y devaluaciones; de un día a otro nuestro capital perdía poder de compra. Los relatos de Eduardo Galeano sobre la injusticia de los ajustes macroeconómicos en América Latina nos ocurrieron de cerca: Un vecino que luego de vender su taxi no pudo adquirir otro, el amigo que debió emigrar en busca de empleo, el jubilado que no alcanzó a comprar una casa, y otras historias.

De fondo está la vivencia de la cultura financiera que sí poseemos los ecuatorianos, que frente a décadas de crisis económicas nos permitió sobrevivir y alcanzar sueños, unas costumbres que sin ser austeras nos ayudaron a formar patrimonios, un estilo de vida prudente sin que ello signifique inhibiciones.

Tal vez las tecnologías, las prisas, el esnobismo o la pérdida de valores nos han llevado a olvidar la importancia de la educación en el hogar, aprender del ejemplo de nuestros padres. He escuchado más de una vez a reconocidos expertos en economía que las mejores maestras en esta ciencia fueron sus madres, dignas señoras que entregaron alimentos y felicidad, y también ahorraron, centavo a centavo, para luego invertir en aquello que aseguró el futuro de sus hijos.

Este ejemplo de los hogares latinoamericanos es cultura financiera. Estas prácticas de base luego se diversifican en instrumentos, derivados o fondos de pensiones, dentro y fuera de cada país. Las denominaciones cambian pero los principios no.

Tal vez es el momento de volver a “los primeros amores”. Recordar cómo en casa, cada día recibimos, por más limitado que haya sido, el alimento que nutrió nuevos sueños. Los ecuatorianos poseemos una cultura financiera, que aunque no tenga el sitial de ciencia exacta en los círculos académicos, nos da un conjunto de claves para la vida en comunidad. Es tiempo de hacer práctica cotidiana de nuestros valores.

Written by abelsuing

junio 4, 2018 at 9:02 am

Diapositivas de los cursos de «Administración de medios» y «Prácticum 1.1»

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Comparto las presentaciones de los cursos de «Administración de medios» y «Prácticum 1.1» que impartí en la titulación de comunicación social de la UTPL en el semestre octubre/13 – febrero/14. Ha sido una experiencia grata y edificante encontrarme semana a semana con jóvenes atentos, interesados y dispuestos a investigar.

 

 

Apoyo local para la movilidad social

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Las políticas de asistencia social a grupos de población vulnerables procuran fortalecer la capacidades para la autosuficiencia y desarrollar las condiciones sociales, culturales y ambientales necesarias para que las personas cumplan con sus deberes y hagan efectivos sus derechos.

En lugares donde no hay tradición ni estructuras productivas fuertes el reto es procurar que las comunidades promuevan la generación de bienes y servicios a partir de ventajas diferenciadoras para relacionarse desde lo local con el mundo.

La tarea es un tanto compleja y parte de aceptar el letargo en que vivimos frente a unas estructuras de mercado que parece nos han asignado el papel de proveedores de insumos pero no ha reconocido las capacidades creativas de la zona.

Así y con las dificultades para generar empleo e ingresos, las políticas de asistencia buscan equilibrar las condiciones mínimas de salud, alimentación y educación pero es evidente que deben conducir a una movilidad social para que la población de niveles marginales y bajos avance a clases socioeconómicas medias.

El Estado y los particulares no tendrán la capacidad de emplear a toda la PEA; la explotación primaria y las industrias requieren de grandes inversiones para generar más puestos de trabajo, entonces queda el sector de servicios como espacio para desarrollar iniciativas que acojan y promuevan la movilidad social.

Esta reflexión pretende reconocer la urgencia de revisar aquellas líneas en donde la sociedad puede contribuir a generar empleo de camino a mejorar la dinámica productiva. Hemos escuchado de la potencialidad del turismo, la artesanía y las franquicias sociales, y es cierto que varias iniciativas y estructuras han sido montadas pero parece que falta revisar estas políticas para que más personas de grupos vulnerables participen. Será tal vez que nuestras concepciones están orientadas a apoyar medianos y grandes emprendimientos e inconscientemente nos negamos a respaldar a los pequeños empresarios y trabajadores autónomos, fomentando con ello las distancias sociales.

Tenemos la oportunidad y la urgencia de revisar nuestras capacidades productivas para identificar bienes y servicios que puedan ser producidos por grupos vulnerables pero además debemos comprometernos a respaldar estas propuestas en lo que podría ser la génesis de una nueva etapa de ciudades emprendedoras y productivas.

Written by abelsuing

enero 30, 2014 at 8:29 am