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¿Qué vendrá luego de la protesta social en Ecuador?

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Fotografías de Denis Reno https://n9.cl/1mm2

Fotografías de Denis Reno https://n9.cl/1mm2

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La reacción de los ciudadanos, a las medidas económicas impuestas por el gobierno que preside Lenin Moreno, iniciaron con bloqueos de vías, luego marchas de organizaciones políticas, movilización de indígenas, enfrentamientos con la policía, represiones y, como lamentable colofón, muertes de algunos manifestantes.

En una semana se vivió una espiral de violencia sin precedentes desde el retorno a la democracia, en el país andino, en 1979. Los actores de los enfrentamientos son el poder ejecutivo a través de la policía, los sindicatos, los movimientos sociales, los indígenas y grupos violentos, probablemente “infiltrados” que persiguen protagonismo político para grupos particulares.

Las posiciones no cambian. El propósito de revertir el plan de ajuste, que implica el incremento de los precios de los combustibles, no se logra. Las principales causas del desajuste presupuestario son el exceso de gasto público, las deudas internacionales contraídas en la administración anterior, del Presidente Correa, y la abrumadora corrupción. Los sectores sociales piden que se cobren las deudas y se juzguen a los deshonestos pero que el peso del ajuste no caiga en los menos favorecidos.

Los programas de compensación: focalización del subsidio a los pobres, medidas de desarrollo agrícola, tarifas diferenciadas del transporte público, entre otras, no son aceptados. Predomina la negativa. El extremo es “caen las medidas o cae el gobierno”. Las perspectivas opuestas no permiten avanzar. El país se acerca, de a poco, a un conflicto de insospechadas repercusiones.

Pero, en algún punto se generará el espacio de diálogo ya que es el único camino para conciliar puntos de vista. Ni el gobierno, ni los manifestantes y mucho menos los ciudadanos tienen los recursos para continuar por más tiempo en enfrentamientos. Lamentablemente los costos, los afectados, los perjuicios serán altos, y seguramente se habrían evitado si de por medio existiesen auténticos líderes que guíen hacia el bien común.

Lo que vendrá luego del fin de la protesta social, en un primer momento, será más carestía y la búsqueda de una sanación nacional, el país pasará por una catarsis. Deberán ofrecerse disculpas y ubicar condiciones éticas mínimas para edificar el futuro. En cerca de 10 días de movilizaciones se han perdido patrimonios públicos, la arquitectura de varias ciudades está afectada, los jóvenes han dejado de estudiar, muchas cadenas de abastecimientos de productos básicos están quebradas y se cuentan por decenas los daños a la propiedad privada, en conclusión, los ecuatorianos hoy son más pobres que antes, y no es una pobreza de bienes sino de oportunidades.

El Ecuador de futuro debería edificarse sobre la compresión, sobre los valores que se construyan en los hogares. Ojalá la sociedad de los próximos años refleje la conveniencia pacífica que los niños y jóvenes de hoy vivan en casa junto a padres y hermanos.

Cite as

Suing, Abel. (2019, October 11). ¿Qué vendrá luego de la protesta social en Ecuador? Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3482960

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Written by abelsuing

octubre 11, 2019 at 10:37 am

¿Dónde están los expertos que enseñen a mitigar los efectos del cambio climático?

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Imagen tomada de https://www.milenio.com

Imagen tomada de https://www.milenio.com

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Cada ciudad debería contar con estrategias y personal cualificado para enseñar cómo menguar los impactos del cambio climático, además de políticas para regular los comportamientos de las industrias contaminantes.

Han pasado décadas desde la suscripción del “Protocolo de Kioto” sin que hayan disminuido las emisiones de gases de efecto invernadero. Año a año los medios de comunicación informan de nuevos límites de altas temperaturas, y es frecuente conocer de “insospechadas” consecuencias del cambio ambiental.

Hoy, las portadas de muchos diarios en el mundo reportan que Greta Thunberg y 15 activistas interpusieron una demanda “histórica” ante la Organización de la Naciones Unidas. Ella, una adolescente sueca, golpea la consciencia de los líderes políticos del mundo para que efectivamente protejan los derechos de los niños frente al cambio del clima. Ayer, otro grupo de activistas islandeses realizó el funeral del glacial “OK”, un acto simbólico para llamar la atención sobre el calentamiento global.

Esta urgente demanda para proteger y conservar la tierra, la casa común de todas las especies, es uno de los fines del desarrollo sostenible de la ONU, el “Objetivo 13. Acción por el clima” señala que:

“El cambio climático afecta a todos los países en todos los continentes, produciendo un impacto negativo en su economía, la vida de las personas y las comunidades. En un futuro se prevé que las consecuencias serán peores. Los patrones climáticos están cambiando, los niveles del mar están aumentando, los eventos climáticos son cada vez más extremos y las emisiones del gas de efecto invernadero están ahora en los niveles más altos de la historia. Si no actuamos, la temperatura media de la superficie del mundo podría aumentar unos 3 grados centígrados este siglo. Las personas más pobres y vulnerables serán los más perjudicados”.

En este contexto, y si hay una toma de consciencia colectiva, ¿por dónde empezar? ¿cómo explicar a las personas que sobre una racionalidad economicista debe prevalecer un espíritu de equidad y conservación?

Probablemente la respuesta esté en la “alfabetización ambiental”, en desaprender para volver a aprender, en adquirir nuevos esquemas de lectura del entorno para catalogar los recursos desde valoraciones sociales y ambientales que permitan una cohabitación armónica.

Los primeros pasos se han dado. Es necesario ubicar a los expertos, a los pedagogos de nuevos modelos de enseñanza en un mundo que debe acercarse a un modo de vida humano y equitativo en el aprovechamiento de la naturaleza.

Las administraciones públicas, los centros de investigación, las compañías podrían fomentar la educación de los expertos que la sociedad demanda con premura. El tiempo se agota.

Cite as

Suing, Abel. (2019, September 24). ¿Dónde están los expertos que enseñen a mitigar los efectos del cambio climático? Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3459839

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septiembre 24, 2019 at 3:13 pm

La vivienda como oportunidad social en Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Contar con una vivienda digna es un derecho humano, constituye un norte en la gestión de los gobiernos locales y también un argumento para el desarrollo.

Disponer de un espacio para habitar, organizar las relaciones familiares y provocar la educación de los hijos es indispensable para la vida en familia, por ello el interés de las administraciones públicas en ubicar las condiciones para que sea satisfecha ésta necesidad vital de las personas.

La construcción de vivienda es también un eje del progreso económico. Planes y programas habitacionales cuentan con demanda porque al tratarse de inmuebles los valores de los activos permanecen y ganan plusvalía, de allí que la vivienda también ha servido para especular y por sobre la carencia social se han montado grandes burbujas inmobiliarias que derivaron en quiebras y marginalidad.

En momentos de crisis económica la obra pública motiva a la recuperación de los ciclos productivos, los ejemplos son varios y con gran éxito despiertan la creatividad y el interés de los particulares para desarrollar emprendimientos. Desde ésta lógica y en pro de atender el déficit habitacional se recibió con agrado la noticia de créditos hipotecarios, a bajas tasas de interés y amplios plazos, que el Instituto de Seguridad Social del Ecuador oferta. En Loja igualmente inició un plan de vivienda popular que recibió gratas impresiones y cientos de postulaciones.

Contar con una casa, sea por vía pública o privada, es una condición que favorece el logro de otras aspiraciones e indudablemente conlleva una dimensión patrimonial que deriva en identidad y autoestima. Por lo señalado, la vivienda es una oportunidad para alcanzar mejores niveles de vida.

Sobre la base del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) es necesario que se vele porque las regulaciones urbanas, los códigos de la construcción y las políticas de economía solidaria garanticen que el concepto de vivienda digna esté al alcance de cada hogar, y no se vea frustrado por los afanes de lucro desmedido. Ojalá se pueda armonizar ésta necesidad social para que cada sector involucrado alcance su justo reconocimiento.

Cite as

Suing, Abel. (2019, September 3). La vivienda como oportunidad social en Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3387459

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septiembre 5, 2019 at 10:30 am

De la aporofobia a la aporofilia en América Latina

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La filosofa española Adela Cortina concibió la palabra “aporofobia” para denominar al rechazo hacia los extranjeros pobres, la negación, el alejamiento de las personas precarias de sustento material. La fobia es el miedo, en este caso un sufijo para adjetivar al pobre que deriva en hostilidad. En contraposición están las filias, grupos de aficiones o atracciones. Ambos términos describen comportamientos atípicos en psicología.

Por un lado, se debería aceptar al extranjero pobre, y por otro, practicar la solidaridad, la tolerancia a los marginados, sin caer en el fomento de la mendicidad.

La profesora Cortina contrapone la fascinación por los turistas ante la exclusión de los inmigrantes pobres, los primeros traen dinero y los otros, necesidades. Hay políticas para crear infraestructuras y servicios orientados a la hospedería, pero no se disponen sitios para cubrir las necesidades básicas de los extranjeros indigentes, se olvida que son seres humanos, personas con derechos y libertades.

En sociedades de gran circulación de ciudadanos y mercancías, como las actuales, ocurren distorsiones entre incentivos y barreras al tránsito de ricos y pobres. Los discursos de exclusión, de odio a los diferentes se escuchan de norte a sur. Los norteamericanos rechazan a los mejicanos sin trabajo, los argentinos a los bolivianos indígenas, y así en cada país, pero en realidad se estaría iniciando un proceso de marginalidad en todo el continente.

Si los obreros, las personas de bajos ingresos no pueden participar en actividades productivas implicará que no habrán señales que motiven la creación de bienes y servicios, al final se quedarían los ricos, rodeados de cosas, sin personas con quienes cohabitar.

La aporofobia tal vez sirva para visibilizar la génesis de los grupos terroristas, del coyoterismo, del tráfico de personas y otras lacras sociales del siglo XXI que los políticos no han sabido, o no han querido solucionar; en general el origen de estos males estaría en el abrumador egoísmo de unos pocos que se han servido de las instituciones para acumular riquezas y fuerza, pero han dejado a la mayoría con carencias sin fin.

En el centro de la aporofobia y la aporofilia están comunidades, como la ecuatoriana, que se muestran lejanas, indiferentes a la pobreza, la ven como parte de su “realidad”, pero no se percatan que en el futuro podrían se ellas las que deban emigrar.

Hoy es un buen momento para evaluar cómo, desde cada hogar, se pueden crear condiciones para acoger y ayudar a los forasteros pobres, es probable que ellos no hayan tenido opción. Ojalá que se practique la aporofilia como un primer paso hacia una mejor compresión de los fenómenos sociales y políticos de la región.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 30). De la aporofobia a la aporofilia en América Latina. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3362634

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agosto 7, 2019 at 11:34 pm

Oportunidades y desafíos para los jóvenes en las elecciones de los gobiernos locales del Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El 24 de marzo de 2019 se elegirán a las autoridades de los gobiernos municipales y provinciales del Ecuador. La jornada proyectará el equilibrio político y mostrará la evaluación de los ciudadanos a las recientes administraciones. Más allá de las respuestas a las necesidades inmediatas queda espacio para escrutar las visiones de largo plazo que coadyuven a superar la corrupción, un mal que acrecienta la inequitativa distribución de la riqueza.

En los últimos 40 años de la vida republicana del Ecuador, periodo de gobiernos democráticos, se postularon y ganaron candidatos que prometieron combatir la deshonestidad, pero no lo lograron y además privaron de oportunidades a los jóvenes.

Los ciclos de vida social, política y económica se repiten, parece que los ecuatorianos reeditan los acontecimientos de los años ´80 del pasado siglo. Bajo salarios, despidos de empleados públicos, incrementos de los precios de los combustibles, subidas de impuestos, fuga de capitales y un largo etcétera que concluyó con un cambio de moneda, a costa de una generación que migró en busca de mejores oportunidades de vida.

Nuevamente no hay dinero para pagar la salud, la educación o los servicios básicos porque deberán cubrirse cuotas de la deuda externa contratada para superar los déficits fiscales causados por malos administradores, sobreprecios o coimas. En este contexto, qué futuro puede ofrecer la sociedad a los jóvenes que hoy están las escuelas y los colegios.

Llegada la crisis surgen cuestionamientos sobre la disyuntiva entre medidas de austeridad y la atención de las necesidades básicas, se pide de los políticos consciencia para que velen por las personas, pero ¿Acaso no fueron los mismos políticos los que en épocas de bonanza olvidaron a sus compatriotas y dilapidaron los recursos y el futuro de la nación?

En este círculo vicioso sorprende la indiferencia o la poca participación de los líderes jóvenes en las candidaturas seccionales. Existen personas con reconocidas trayectorias que lideran espacios en empresas, universidades, instituciones y organizaciones sociales que no intervienen en política. Ellos tendrán varias razones y probablemente día a día hacen más por su comunidad que en un cargo público. Sin embargo, el sistema de gobierno de democracia representativa requiere que las voces de los ciudadanos se expresen en los parlamentos. No es un mecanismo perfecto, pero es la vía establecida en la Constitución.

Para fortalecer los valores, buscar el mayor bien posible, privilegiar la paz, y alcanzar un desarrollo humano y ambiental sostenible no se requieren de doctos, expertos administradores o viejos políticos, son necesarios los espíritus nobles, las personas con ideales que puedan ver con ilusión juvenil un futuro en armonía. Ojalá se vivan los primeros momentos de nuevos gobiernos, donde los jóvenes sean los protagonistas de mejores días para el país.

Written by abelsuing

marzo 22, 2019 at 12:23 pm

La voz de los ciudadanos y las políticas públicas

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Imagen tomada de https://goo.gl/qWtvtq

Imagen tomada de https://goo.gl/qWtvtq

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Los ecuatorianos iniciaron 2019 con medidas de ajuste económico. El déficit fiscal será cubierto, en parte, a través del pago de mayores precios por los combustibles. En ésta como en otras épocas, es la población quien asume la corrección de las equivocadas decisiones de los encargados de gobernar el Estado.

La historia reciente de Ecuador refiere tres episodios de transferencia de dinero, de los pobres a los ricos, popularmente se conocen como “la sucretización de la deuda”, el “feriado bancario” y “la condonación de intereses, multas y recargos” de 2018. Además, hay hechos de corrupción, en donde malos administradores se apropiaron de los recursos de los contribuyentes, baste recordar el proceso judicial contra el expresidente del Directorio del Instituto de Seguridad Social.

Un denominador común en la génesis de los problemas económicos, además de la falta de ética de algunos políticos y funcionarios, es la ausencia de la voz de los ciudadanos en las instancias de decisión. Se supone que los poderes Ejecutivo y Legislativo representan a la población y actúan en función de sus prioridades, pero después de 40 años de retorno a la vida democrática en Ecuador, parecería que hay un distanciamiento de objetivos.

Los miles de millones de dólares de deuda externa, que el Estado debe, fueron contratados sin el conceso de los ciudadanos. Hay mínima constancia de planificación participativa, lo que se pide a los gobiernos locales no fue practicado por el gobierno central, un grupo de técnicos concluyó lo que sería bueno para los demás.

La crisis económica del Ecuador, al igual que la crisis económica mundial de 2008, exige que todos paguen la factura de lo consumido por pocos, que se resuelvan los problemas, fomentados por débiles procesos de control, a través de la “socialización de las pérdidas” y la consecuente “privatización de las ganancias”.

Si el panorama general es el distanciamiento, tal vez un camino de aproximación esté en la escucha frecuente que deba hacerse a los ciudadanos en los consejos de administración, comisiones, ministerios e instancias que comprometan recursos públicos. Seguramente esto ralentizará la gestión e implique gastos, pero siempre tendrá un horizonte de acuerdos previos y optimización, mas nunca de malversación.

Una persona, por mejor cualificada que esté, no puede asumir las opiniones ni los sentires de otra. Una alternativa para evitar fraudes es la instauración espacios ciudadanos para que las decisiones de políticas públicas sean el resultado de acuerdos entre los tres sectores que mueven a un país: El gobierno, la empresa y la ciudadanía. Luego de años de expectativas frustradas y crisis constantes, podría resultar un ensayo valioso el abrir las instituciones a las voces de los ciudadanos.

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enero 11, 2019 at 12:46 am

Más “auctoritas” y menos “potestas”

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Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Por: Abel Suing arsuing@utpl.edu.ec

En su libro “En busca de respuestas”, el ex Presidente del Gobierno de España, Felipe González menciona la importancia del liderazgo basado en el “auctoritas” más que en el “potestas”. Estás expresiones, presentes en el Derecho Romano y de origen latino, refirieren el origen de la autoridad, fundada en el prestigio ganado u otorgada por un cargo.

“La “auctoritas” era una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, una capacidad moral para emitir opiniones cualificadas que eran valoradas por la comunidad (…) La “potestas” por el contrario, hacía referencia a la capacidad legal para tomar decisiones; al cargo, al liderazgo formal”.

Desde otra perspectiva, “la “potestas” es la ley, se basa en un poder que no se cuestiona, se tiene y se ejerce, mientras que la “auctoritas” (…) se gana demostrando a los demás, a través de la experiencia, que se es digno de respeto”. La “auctoritas” es “el poder que da[n] las cualidades innatas de una persona, eso que da el respeto y la admiración. Si sólo tienes poder por “potestas”, una vez que termina tu cargo te quedas en nada”.

La reflexión de Felipe González identifica la necesidad de recuperar el espíritu de servicio y un “ethos” de vida común fundada en valores. Hechos como las quiebras financieras de 2008 o las diásporas humanas para evitar la pobreza en América Latina, África y Asia muestran fallas en los liderazgos porque han dejado de lado el bienestar de las mayorías.

Parecería que las acciones de los dirigentes de pequeñas instituciones, municipios o empresas no repercuten en la administración de los Estados, que la autoridad otorgada por una elección o un nombramiento galvaniza y legitima las decisiones que se tomen, pero no es así. Basta ver como los ecuatorianos viven el inicio de un ciclo de ajustes económicos y tal vez una ralentización de las políticas sociales a consecuencia, en primer término, de un mal liderazgo, de una generación de políticos que justificaron sus actos en la “potestas” en lugar que en el “auctoritas”.

Muchos ecuatorianos recordaran frases como “la majestad del poder” o “en una sola vuelta” que fueron utilizadas para señalar autoridad, también vendrá a su memoria las formas o los protocoles oficiales que los gobiernos locales y el nacional impusieron para hacer evidente la presencia de quienes detentaban una autoridad constituida en el poder.

Es el momento de recuperar las prácticas y la filosofía de los creadores de la jurisprudencia, fomentar el “auctoritas” entre docentes, colegas de trabajo, vecinos y en el hogar. La autoridad debe ser consecuencia del saber, de la experiencia, es el ejemplo que guía y convoca, debe procurar el bienestar colectivo. La vida en sociedad demanda de equilibrios, de acuerdos, de mutuas concesiones entre los habitantes de una ciudad, de un país, para ello es necesario que las instituciones y los líderes actúen sobre las bases de la mesura, la tolerancia, la verdad y la belleza.

 

Written by abelsuing

septiembre 3, 2018 at 9:06 am