Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

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¿Quién defiende a los periodistas?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

A propósito del reclamo, de la madre de un funcionario público ecuatoriano recientemente fallecido, a un medio de comunicación y sus periodistas por supuestamente ser responsables del quebranto de salud y muerte de su hijo, surgen cuestionamientos sobre la función pública, el trabajo de los medios de comunicación social y la protección de los periodistas.

En medio de las crisis sanitaria y económica se descubren en secuencia hechos de corrupción. Las articulaciones entre malos políticos, inconscientes administradores de salud y delincuentes de “cuello blanco” despojan a médicos y enfermeras de los instrumentos para servir a los demás.

De a poco se identifican las deplorables condiciones materiales y humanas en un trance sin precedentes en la historia de Ecuador, y probablemente del mundo. En la incertidumbre la población busca la verdad, las claves que permitan sobreponerse. Frente a las noticias falsas y las discusiones estériles en redes sociales, los medios de comunicación tradicionales, particularmente la radio y la TV, tal vez por su inmediatez, capitalizan aceptación y credibilidad, pero además cuentan con profesionales que indagan y ubican evidencias sólidas.

Frente a la vorágine de datos que parecen incongruentes, los periodistas y portales informativos han abierto vías para que las autoridades tomen cartas en identificar delitos.

El periodista no es juez, busca historias, da voz a los ciudadanos, explica los hechos, los contextualiza; le motiva servir, ayudar a una mejor convivencia. Debe ser riguroso en verificar las informaciones, cotejar fuentes y proteger la integridad de las personas. En esencia, no pretende edificar o destruir personajes, quien lo haga no es periodista.

Sin embargo, no hay condiciones estables para hacer periodismo de investigación. En torno a “modus operandis” bien articulados, conciencias compradas, economías condicionadas y una aparente indolencia de los ciudadanos, aquel que haga periodismo de calidad será un Quijote, un soñador, pero un hombre o mujer necesario para una sociedad diferente. Se tendrá a sí mismo y a los pocos amigos que lo apoyen.

Desde el inicio de Covid-19 se han escuchado pocas voces que llamen la atención sobre la seguridad de los periodistas. Hay alertas de organizaciones internacionales o ONG´s, pero las asociaciones nacionales, los colectivos o las autoridades locales se pronuncian poco al respecto.

Cada diciembre o enero se repiten los homenajes y cenas, las tertulias entre políticos y los máximos representantes de círculos, colegios y uniones de periodistas. Las imágenes sonrientes de ilustres glorias y expertos “opinadores” se repiten, pero hoy, en junio de 2020, ante amenazas, conatos de atentados o despidos de periodistas éstos líderes de la comunicación no aparecen.

¿Quién defiende a los periodistas? A los periodistas de verdad los defiende su ética, sus compromisos, su amor por la verdad. Esto lo aprenden temprano los jóvenes en las aulas. Bien por ellos y sus maestros. Dios quiera que cada año egresen más profesionales comprometidos, que arrimen hombros para construir historias de virtud y de verdad en los medios de comunicación social del Ecuador y el mundo.

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Suing, Abel. (2020, June 24). ¿Quién defiende a los periodistas?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3914565

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junio 28, 2020 at 9:24 pm

Discriminación y oportunidades cotidianas

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La conmoción que viven los norteamericanos por el asesinato de George Floyd trae a primera línea el debate sobre los derechos civiles y sociales porque el rechazo a personas, formas de pensar o actuar permanece. Unos pocos a través del uso de la fuerza imponen sus criterios a los demás sin mediar el diálogo y menos el respeto a las diferencias.

Alarma que se repitan actos racistas en el país líder en la emancipación de la esclavitud, que la nación ejemplo de libertades democráticas reprima violentamente a los disidentes. Nadie puede juzgar sin conocer los contextos o aportar a las soluciones, pero es necesario recordar lo ocurrido el 25 de mayo de 2020 en Mineápolis para cuestionar las realidades locales.

La explotación al débil, al pobre, al foráneo es cotidiana, se aprende y multiplica en los hogares, escuelas, sitios de trabajo. El reto es menguar los defectos diarios, los que dominan a hombres y mujeres para tener derecho a una mejor calidad de vida, en este sentido tendrán mayores impactos las acciones de los ciudadanos que los programas de gobiernos dependientes de coyunturas partidistas.

Las imágenes que la televisión e Internet traen sobre las protestas evidencian un descontento que probablemente sume otras reivindicaciones acalladas por un sistema de privilegios edificado sobre la inequidad, desde esta perspectiva las discriminaciones no vendrían sólo por ignorar los desacuerdos sino por canonjías mal avenidas,

Disminuir el terror y construir la paz inicia en equilibrar los recursos y entregar la justa recompensa a los esfuerzos de los individuos. No se trata de visiones políticas o de confrontar a propietarios con obreros, es buscar ponderaciones, el bien para las partes y sobre todo proteger los derechos y las libertades de pensar, actuar y de vivir en un mundo que comparten miles de seres humanos.

No es justo que el color de piel sea un prejuicio que condene a la marginación, pero tampoco es justo que los bienes de las naciones estén en manos de algunos “políticos” o empresarios que se arrogan el papel de pesar, actuar y disfrutar por las mayorías.

Aquellas ideologías que justifican cegar vidas están condenadas a desaparecer. Ojalá las naciones sigan a los líderes que dan testimonios de comprensión y amor por el mundo.

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Suing, Abel. (2020, June 3). Discriminación y oportunidades cotidianas. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3884460

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junio 8, 2020 at 12:48 am

Palabras, imágenes y regulación en COVID-19

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Anotación 2020-06-01 004844

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El investigador Jorge Carrión (2020), hace pocas semanas, reflexionó sobre la estética de la comunicación en la pandemia: las personas se ven a través de pequeños casilleros; en el mismo contexto el Prof. Jerónimo Rivera señaló que hay una transición desde escenarios complejos a mínimas locaciones, de privilegiar lo material hacia los mensajes.

La narrativa audiovisual en COVID-19 permite más ángulos, menos enfoques o quizá desenfoques, tomas lejanas y enlaces, ya no sería necesario ir a los sitios para filmar sino recibir los aportes de varios autores para montar las historias.

En poco tiempo los íconos, memes, infografías, conexiones, video llamadas y más medios de expresión constituyen las herramientas para diálogos inmediatos que lamentablemente no siempre implican certezas. Éstos instrumentos parece que siguen el camino de los medios de comunicación en cuanto a posibilidades y limitaciones.

La comodidad para ubicar formas, gráficos o videos colisiona con la verdad, la ética y la estética que deberían rescatarse en la “nueva normalidad” de las comunicaciones.

Las redes sociales antes fueron cuestionadas porque en lugar de democratizar la comunicación dieron paso a mayores concentraciones de emisores. Hoy estaría ocurriendo algo similar. Los ciudadanos descapitalizan sus palabras e imágenes, no les dan sentido y esperan de una “autoridad”, de un tercero, que identifique las publicaciones que tienen validez.

En lugar de ampliar y multiplicar los beneficios de la libertad de expresión, las personas justifican la construcción de nuevos monopolios y de censores que surgen irónicamente para proteger a los débiles.

Al revisar las cifras del tráfico de Internet en Ecuador, durante los primeros meses del confinamiento doméstico los mayores consumos son de entretenimiento, juegos en línea y contenidos eróticos, lejos están los índices de educación, así el derecho a una red libre puede ser restringido debido a la acción de los individuos.

El debate sobre regulación vuele en escenarios digitales ¿Cómo hacer uso responsable de las libertades? En el mundo que surge post – COVID-19 deben existir garantías para la información y comunicación a partir del respeto de los deberes y derechos de las personas y del cuidado de los bienes comunes.

Bibliografía:

Carrión, Jorge (9 de mayo de 2020). “La estética de la pandemia”. New York Times. Recuperado el 27 de mayo de 2020 de :  https://www.nytimes.com/es/2020/05/09/espanol/opinion/zoom-coronavirus.html

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Suing, Abel. (2020, May 27). Palabras, imágenes y regulación en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3871127

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junio 1, 2020 at 12:49 am

Educación, medios y universidad en COVID-19

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Anotación 2020-05-22 103146

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

En varios países el 16 de marzo de 2020 iniciaron las medidas de confinamiento para disminuir los contagios, es también el día que muchos califican como el despertar de un nuevo mundo, por ejemplo, ocurrió un giro en la educación, se masifican los sistemas a distancia y virtuales, educadores y estudiantes desarrollan competencias comunicacionales para relacionarse, acuerdan evaluaciones y juntos alcanzan resultados, pero es evidente que hay limitaciones físicas, tecnológicas y de inclusión.

¿Cómo debe llegar la educación a los niños de familias de bajos ingresos económicos, a las familias monoparentales o a las familias que viven en zonas de baja conectividad a Internet? ¿Cómo despertar la curiosidad o motivar la dedicación en los niños cuyos padres no perciben ingresos o los perdieron durante la pandemia? Como éstas hay más inquietudes en un escenario, tal vez, jamás pensado.

La educación es un derecho fundamental que está amparado por el Estado, sin embargo, la crisis exige evaluar la calidad de la inversión en el sentido de privilegiar lo fundamental, evitar lo superfluo y contar con talento para atender a niños y jóvenes.

Es conocido que las crisis generan oportunidades. Probablemente un efecto de COVID-19 y de las repercusiones económicas que desató sea el “sinceramiento” de las administraciones educativas, la revisión de los estándares de eficacia, pasar de los resultados cuantitativos, del exceso de requisitos, a valorar la pertinencia, la humanidad, la igualdad y la equidad para que haya más posibilidades de vivir en una sociedad justa.

En dirección de ofrecer alternativas para la educación básica y media se ha vuelo la mirada hacia la radio y la televisión de señales abiertas, han cobrado vigencia las experiencias de educación radiofónica y telesecundaria.

América Latina, particularmente los países andinos poseen rica trayectoria en ocupar las ondas radioeléctricas para que los maestros impartan clases. El impulso de los medios de comunicación, tradicionales y digitales, a la educación es una necesidad.

De las experiencias de finales del s. XX al presente hay entornos diferentes, las variables sociales, demográficas y económicas muestran mejoramientos, queda por determinar cómo deben modificarse los recursos y las pedagogías, en este contexto se demanda del aporte de investigadores y expertos.

La vinculación de la universidad con la sociedad tiene en la educación a través de los medios una línea urgente de relación y de mutua ayuda para el bienestar de la población, es momento para que varias iniciativas se ejecuten, es apremiante avanzar en favor de la sociedad del mañana.

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Suing, Abel. (2020, May 18). Educación, medios y universidad en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3839982

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mayo 22, 2020 at 10:32 am

Los niños ecuatorianos con capacidades especiales en COVID-19

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Las medidas de aislamiento han implicado, prioritariamente, permanecer en casa y cambiar rutinas. Se avanza hacia una “nueva normalidad” con formalidades renovadas en la producción, la medicina, el tránsito de personas y más, sin embargo, poco se conoce de orientaciones emitidas por autoridades de salud o del Comité de Emergencia respecto a la atención de personas, particularmente niños, con capacidades especiales.

Las personas con capacidades especiales son

aquellas que requieren de un proceso de aprendizaje diferente para desarrollar sus habilidades. Dichas personas resultan vulnerables, pues necesitan de apoyo constante, y confianza en su posibilidad de encontrar caminos para crecer y realizarse plenamente”.

Es cierto que en los últimos años las políticas educativas han motivado la inclusión y mecanismos para atender la diversidad, desde modelos activos de pensamiento hasta el diseño universal de enseñanza, pero poco se sabe de oportunidades en COVID-19 para que los niños con capacidades especiales alcancen su derecho a aprender.

Como en el lenguaje, donde las personas crean las palabras que luego los académicos recogen en los tratados, igual sucede en la atención a la diversidad, el Estado y los gobiernos esperan que los particulares, los padres y madres de familia aún con sus limitaciones, propongan prácticas que luego se eleven a estándares públicos.

La prensa de Ecuador presenta titulares de intentos y confirmados abusos al erario público en la pandemia, pero muy pocas notas sobre políticas para atender a los infantes. Hay una deuda con las próximas generaciones, no solo económica sino moral. Las autoridades apagan incendios de corrupción y descuidan crear protocolos para los más pequeños de casa, si esto es delicado es más grave, por ejemplo, con niños autistas que desesperan volver al “mundo” que conocieron, a las tradiciones que les dan vida.

Padres y maestros inventan formas y alargan presupuestos para educar a los niños con capacidades especiales, le transfieren recursos a un Estado que gasta en publicitar la imagen de líderes indolentes.

Ojalá la normalidad que está por inaugurarse implique humanidad, que la sociedad establezca objetivos de bienestar y futuro para todos.

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Suing, Abel. (2020, May 11). Los niños ecuatorianos con capacidades especiales en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3828244

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mayo 15, 2020 at 1:50 am

Edificar la “normalidad”

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La transición hacia la “nueva normalidad”, como se califican a las relaciones sociales y productivas post COVID-19, es una oportunidad para sentar bases sólidas de sistemas eficientes que privilegien el bienestar y la equidad.

Se anticipan cambios en el trabajo, la comunicación, la educación y más, que exigirán inversiones para establecer redes de contactos entre oferentes y demandantes, pero también mayores vinculaciones con los ciudadanos, para que sean vistos como personas y no como simples clientes, es decir poseedores de derechos y obligaciones.

Las premisas del volumen, lo masivo y homogéneo que buscaba un “estándar” para el público avanzan hacia lo particular. La personalización del consumo se logró a través de modelos matemáticos que sobre la base de perfiles de compras anticipaban o creaban nuevas necesidades. Durante el COVID-19 se ha puesto en debate la importancia de proteger los datos y que solo bajo circunstancias extraordinarias se permita el monitoreo de los habitantes. Queda en evidencia la urgencia de condiciones éticas y de políticas públicas para que la atención de los particulares ocurra a partir del consenso.

De regreso a empresas, aulas, fábricas y a otros sitios deberá acatarse el distanciamiento social porque de lo contrario el rebrote de contagios, de acuerdo a los expertos, puede ser severo. Aún con la esperada vacuna habrá que mantener los nuevos protocolos y, de a poco, descubrir cómo cohabitar de manera respetuosa entre personas y con la naturaleza.

No es ficción lo que ocurre, está en juego la vida humana. Cuesta mucho asimilar que la historia dio un giro. El “nuevo mundo” trae oportunidades para celebrar la existencia desde la comprensión. El pasado reciente se caracterizó por las polaridades, las antípodas de desarrollo y subdesarrollo, de ganadores y perdedores que derivó en pánico planetario donde el único bando que tiene sentido es el de la existencia.

En los albores de un previsible cambio de época en la historia universal las claves del futuro están, sin lugar a dudas, en la colaboración, el entendimiento, en la paz. El modelo de vida en familia puede encerrar las claves que la sociedad debería asumir desde ahora.

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Suing, Abel. (2020, May 4). Edificar la “normalidad”. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3825965

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mayo 13, 2020 at 10:12 pm

La seguridad de los periodistas durante las protestas sociales

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

De acuerdo al informe 2017 / 2018 de la UNESCO sobre las tendencias mundiales en libertad de expresión, la seguridad de los periodistas es un tema de primordial interés para la paz y la democracia. Buscar y difundir la verdad, develar la corrupción o mostrar los conflictos sociales puede generar represalias, acoso, violencia y, lastimosamente, la muerte. En relación al interés de la UNESCO y de organizaciones de medios respecto a procurar prácticas que brinden seguridades a los periodistas interesa conocer cómo proteger a los profesionales de la comunicación, ésta intención cobra vigencia en las protestas sociales ocurridas en Ecuador entre el 03 al 13 de octubre de 2019.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visitó Ecuador entre el 28 y 30 de octubre de 2019 para conocer la situación de los derechos humanos. Luego, en enero de 2020, presentó observaciones entre las cuales señala que “unos 30 periodistas y camarógrafos de medios tradicionales y comunitarios contaron a la Comisión que fueron agredidos por las fuerzas policiales cuando cubrían las protestas y en varios casos se les obligó a destruir material de registro”.

En años anteriores la CIDH señaló que la seguridad de los periodistas es un prerrequisito de la libertad de expresión. La protección a los periodistas no implica anular o restringir el derecho a la protesta social.

Con este antecedente y através del análisis de 15 entrevistas a periodistas de Ecuador, publicadas el 21 de octubre de 2019 en el Diario El Universo, puede concluirse que:

  1. Frente a la violencia ejercida por los manifestantes y la policía queda el compromiso y la vocación por desarrollar trabajos de calidad sustentados en hechos y testimonios que orienten a la comunidad.
  2. Los medios de comunicación mostraron poca sensibilidad y mínimas estructuras de amparo para los comunicadores. Los administradores de los medios de comunicación habrían evitado invertir en equipos de protección. Muy pocos periodistas acudieron con los enseres apropiados a las coberturas. No se apreció voluntad para disminuir los riesgos de los periodistas, pese a ser un compromiso propuesto por la CIDH.
  3. Caló el discurso del Presidente Rafael Correa contra los medios de comunicación social. Muchos ciudadanos y grupos políticos se abanderaron de una supuesta lucha contra la corrupción y las mentiras de los medios, ésta cruzada moralizadora implicó anular a los periodistas.
  4. Llama la atención el reiterado señalamiento de la violencia ejercida tanto por la fuerza pública como por los manifestantes: amenazaron, atacaron, detuvieron a periodistas indefensos, pero más grave son las arremetidas de la policía contra jóvenes y niños.
  5. También debe mencionarse la violencia de los manifestantes. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador y los movimientos sociales crearon condiciones para la sinrazón.

Los elementos descritos muestran un escenario preocupante, habría polarización, razones enfrentadas entre gobierno y manifestantes que afectan a los periodistas. Sin el compromiso de los gobiernos y las empresas de poco sirven las normas internacionales de protección. La labor de informar con calidad y en pro del bien común se mantiene como vocación de servicio y contribuye de gran manera a la vida democrática.

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Suing, Abel. (2020, March 6). La seguridad de los periodistas durante las protestas sociales. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3709360

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marzo 13, 2020 at 10:55 am

Miradas jóvenes y renovadas

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Tal vez el hecho de mayor impacto ocurrido en América Latina en 2019 fue la protesta social. En octubre, diferentes motivos desataron manifestaciones en Ecuador, Bolivia y Chile. Un mes después vendría el denominado “paro nacional” en Colombia.

Personas de todas las edades tomaron las calles, auto convocadas a través de Internet, expresaron insatisfacción por un modelo de gestión política que ahonda diferencias y no responde a la evolución social, tecnológica ni de sustentabilidad ecológica.

Los jóvenes tuvieron participación relevante, recuperaron un protagonismo que se creía perdido ante las tecnologías y las dinámicas formales de relación social en las cuales tienen poca intervención. Las demandas de cambio, de renovación, propias de su edad volvieron con fuerza para señalar que son necesarias nuevas miradas hacia y desde las instituciones. Las nuevas generaciones, que en apariencia eran apáticas, mostraron insatisfacción y compromiso.

Los fraudes políticos, la carestía, la deficiente calidad de la educación, las mínimas pensiones de jubilación son síntomas de crisis institucional. Sanar a los países exige medidas radicales. Como una enfermedad que amenaza metástasis exige cirugía, la sociedad espera que los órganos malsanos sean cambiados. No habría otra opción que el reemplazo y la terapia intensiva.

Se ha insistido en las purgas en los aparatos de justicia, en nuevas leyes, en sanciones, en modificaciones parciales de los poderes públicos, pero el estatus quo no cambia. Hay pocos favorecidos y muchos marginados.

Los ideales son los mismos de hace 200 años: Libertad, igualdad, fraternidad. El problema no sería la ausencia de leyes, mucho menos en Ecuador que posee una de las Constituciones políticas de vanguardia, que procura garantías. La raíz de las protestas vuelve la mirada hacia compromisos que ubiquen condiciones para hacer efectivos los postulados que acordaron las naciones en la Declaración Universal de Derechos Humanos, que luego han sido recogidos en las normas nacionales.

¿A qué se comprometieron los países en 1948? A una vida digna. A empleo, salud, educación, comunicación decorosos para todos los seres humanos. Los jóvenes recordaron en 2019 que todos, particularmente los gobernantes, deben cumplir y hacer cumplir deberes y derechos para lograr mejores instituciones, devolvieron una mirada comprometida hacia mejores días. El 2020 se anticipa como un año de acrecentar los derechos de los ciudadanos.

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Suing, Abel. (2020, January 3). Miradas jóvenes y renovadas. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3597033

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enero 2, 2020 at 11:12 pm

Búsqueda de la verdad, luego del levantamiento indígena de octubre de 2019

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Imagen tomada de https://www.flacso.edu.ec

Imagen tomada de https://www.flacso.edu.ec

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

En Ecuador se vive una tensa calma. La protesta social dejó heridas. Las interpretaciones de lo ocurrido son varias. El inventario de pérdidas incluye fallecidos y el deterioro de las relaciones entre ciudadanos, en este lamentable marco las atávicas posiciones regionalistas y racistas volvieron a emerger.

Los problemas de desarrollo deberán ser atendidos por las próximas generaciones porque los líderes actuales, que contaron con oportunidades y recursos para progresar en paz, no los solucionaron.

En las demandas del movimiento indígena y de las medidas de política económica del gobierno hay puntos de coincidencia, por ejemplo, la atención a los más necesitados y las compensaciones directas, pero ¿cómo lograrlo y quiénes deben hacerlo?

Como un bumerán, se vuelve a punto de partida: ausencia de líderes en valores, mínimos desempeños en las instituciones, débiles programas de salud y educación, es decir, debilidades que la mayoría de la población pretende que sean compensadas. Si es así, ¿qué falta?

En un entorno de lo superfluo, de apariencias, donde algunos medios de comunicación entregan, en sus franjas de más audiencia, las versiones criollas de realities de imitadores y mundos de hedonismos, probablemente lo primero que deba reponerse sea la verdad.

Es urgente que la sociedad se mire al espejo, se reconozca, se acepte y comprenda que una mejor calidad de vida será consecuencia de comportamientos sobrios, de sacrificios, de prioridades, pero también de alegrías sinceras. A mejores niveles de bienestar no se llega criticando las faltas del vecino sino superado las propias limitaciones.

Las claves del futuro no las tienen los expertos, politólogos o macro economistas. Ellos ayudan, pero no son genios ni tienen la panacea. La administración de un país, en lo esencial, no es distinto de la administración de una casa. Necesidades ilimitadas, recursos escasos e identificación de prioridades son los factores que tanto padres de familia como gobernantes deben manejar.

Los primeros pasos en pro de mejores días deberían estar guiados por la búsqueda constante de la verdad, de lo contrario, la noche del 13 de octubre de 2019 habrá iniciado el siguiente levantamiento indígena, así como una nueva época de pobreza en la República del Ecuador.

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Suing, Abel. (2019, October 18). Búsqueda de la verdad, luego del levantamiento indígena de octubre de 2019. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3516535

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octubre 23, 2019 at 2:06 am

Una mirada a la transición digital de la TV en Ecuador

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Imagen tomada de https://www.gatesair.com

Imagen tomada de https://www.gatesair.com

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Los tradicionales medios de información, unidireccionales, analógicos y generalistas mantienen cuotas de audiencia que les permiten coexistir con experiencias nativas en Internet, desde esta lógica se comprende que, para muchos sectores de la sociedad, la televisión aún sea la fuente prioritaria de información, aunque las emisiones digitales ganen espacio. En este momento hay dos tipos de emisiones, formatos y perfiles de consumidores, pero ¿esto persistirá? ¿hasta cuándo?

Las plataformas internacionales de streaming proveen ficción y en ciertas ocasiones han trasmitido eventos políticos y deportivos, sin embargo, no existen referencias sólidas sobre cómo se divulgará y dialogará con la audiencia cuando haya concluido la transición digital, cuando finalmente ocurra el apagón analógico.

Tal vez es inoportuno encender una alerta sobre cómo se crearán y ocuparán los espacios en Internet, y seguramente muchas personas estimarán que con las opciones en redes sociales ya se está viviendo la primera etapa de la radio y televisión digital, pero no sería así porque las plataformas de emisión no son propias de los medios de comunicación, pertenecen a grandes empresas transnacionales que, en cualquier momento, pueden suspenderlas, rentabilizarlas o censurar los contenidos; si esto ocurre, ¿dónde quedará la libertad de expresión?

Si las plataformas digitales son el nuevo escenario para el intercambio de opiniones y la formación de la opinión pública debería iniciarse un amplio debate sobre cómo avanzar hacia la edad digital de los medios de información sin que ello signifique desandar los avances en comunicación social, derechos de las audiencias y libertades de expresión y prensa.

Hay voces que señalan que la “televisión e internet se han fusionado para siempre dando como fruto un modelo audiovisual transmedia, interactivo, siempre conectado, personalizable y de oferta amplia, auspiciado por un público joven y ávido de protagonismo” (Guerrero, 2018, p. 1244), esto ocurriría porque existen mecanismos que permiten vislumbrar las formas de relación entre los usuarios, los creadores de contenidos y las empresas intermediarias, el mejor ejemplo sería YouTube.

La aspiración, en orden a que el cambio digital no sea en únicamente de forma, es que los ciudadanos, empresas y gobierno participen en la delimitación de los marcos de relación. No deberían suponerse que existe “neutralidad de la tecnología” (Montero & Sierra, 2017, p. 269), sino más bien procurar intervenciones concretas sobre el espacio audiovisual para otorgaron visibilidad y voz a todos los sectores (Dodaro, 2007). La meta son medios con mayor tecnología sin perder su visión humanística.

Referencias:

Dodaro, Christian (UBA). (2007). Campo y contracampo. Lo político en el audiovisual de los 90. XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán

Guerrero, E. (2018) La fuga de los millennials de la televisión lineal. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 1231 – 1246.

Montero, D., & Sierra, F. (2017). Videoactivismo y apropiación de las tecnologías. El caso de 15m.cc. Chasqui, (134), 263-276.

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Suing, Abel. (2019, September 10). Una mirada a la transición digital de la TV en Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3408513

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septiembre 14, 2019 at 10:44 pm