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La seguridad social ecuatoriana en momentos difíciles

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Una semana más ha sido noticia, en la prensa de Ecuador, la ausencia de insumos para atender a los afiliados del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Hay varias alertas. Los hospitales no tienen medicamentos ni material para cirugías. El Estado no aporta a las pensiones. El modelo previsional presenta desbalance. Se prevé, a mediano plazo, un límite para continuar operando por ausencia de fondos económicos.

Habría un listado de consecuencias fruto de malas gestiones, pero mayor sería el número de personas defraudadas por un modelo de atención que en lugar de responder a los afiliados ha cedido al protagonismo de malos políticos.

Hay historias de apoyo, muchas personas beneficiadas en la atención de los hospitales, cientos de créditos otorgados para vivienda, pensionistas que pueden cubrir sus necesidades, centros de terapia para personas mayores y varios otros ejemplos, que en contrapartida a los casos de abusos muestran otra cara de la seguridad social, enseñan que bien atendida, por personas honestas el modelo funciona y cumple fines de bienestar.

En la opinión pública no está en debate la existencia del modelo de seguridad social sino la forma de administración. Las capacidades y recursos para responder nos son suficientes y se aplaza una potencial crisis que terminaría afectado a los actuales jubilados. Hay propuestas de pasar a la administración privada, sin embargo, también se muestran resultados de descapitalización de los aportes.

Mención aparte merecen los casos de administraciones de la seguridad social de la policía ecuatoriana, del ejército o de los maestros, que de lejos muestran equilibrios y calidad en los servicios. En estos ejemplos hay proximidad de los aportantes, sus opiniones son escuchadas, las rendiciones de cuentas son frecuentes y abiertas, y fundamentalmente hay gestores técnicos.

En la búsqueda de soluciones para el saneamiento del Instituto de Seguridad Social del Ecuador se deberían considerar las buenas prácticas y modelos de gestión positiva que, si existen en el mismo país, así como informar públicamente de los recursos que cada afiliado deba entregar para tomar una alternativa, cubrir las pérdidas o sentar bases de un modelo técnico, humano y realmente gestado por sus propietarios.

La seguridad social debería ser lo que como se describe a sí misma, una instancia de previsión, de cuidado y garantía para una vida digna.

Cite as

Suing, Abel. (2020, January 31). La seguridad social ecuatoriana en momentos difíciles. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3633480

 

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enero 31, 2020 at 11:35 pm

¿Qué vendrá luego de la protesta social en Ecuador?

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Fotografías de Denis Reno https://n9.cl/1mm2

Fotografías de Denis Reno https://n9.cl/1mm2

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La reacción de los ciudadanos, a las medidas económicas impuestas por el gobierno que preside Lenin Moreno, iniciaron con bloqueos de vías, luego marchas de organizaciones políticas, movilización de indígenas, enfrentamientos con la policía, represiones y, como lamentable colofón, muertes de algunos manifestantes.

En una semana se vivió una espiral de violencia sin precedentes desde el retorno a la democracia, en el país andino, en 1979. Los actores de los enfrentamientos son el poder ejecutivo a través de la policía, los sindicatos, los movimientos sociales, los indígenas y grupos violentos, probablemente “infiltrados” que persiguen protagonismo político para grupos particulares.

Las posiciones no cambian. El propósito de revertir el plan de ajuste, que implica el incremento de los precios de los combustibles, no se logra. Las principales causas del desajuste presupuestario son el exceso de gasto público, las deudas internacionales contraídas en la administración anterior, del Presidente Correa, y la abrumadora corrupción. Los sectores sociales piden que se cobren las deudas y se juzguen a los deshonestos pero que el peso del ajuste no caiga en los menos favorecidos.

Los programas de compensación: focalización del subsidio a los pobres, medidas de desarrollo agrícola, tarifas diferenciadas del transporte público, entre otras, no son aceptados. Predomina la negativa. El extremo es “caen las medidas o cae el gobierno”. Las perspectivas opuestas no permiten avanzar. El país se acerca, de a poco, a un conflicto de insospechadas repercusiones.

Pero, en algún punto se generará el espacio de diálogo ya que es el único camino para conciliar puntos de vista. Ni el gobierno, ni los manifestantes y mucho menos los ciudadanos tienen los recursos para continuar por más tiempo en enfrentamientos. Lamentablemente los costos, los afectados, los perjuicios serán altos, y seguramente se habrían evitado si de por medio existiesen auténticos líderes que guíen hacia el bien común.

Lo que vendrá luego del fin de la protesta social, en un primer momento, será más carestía y la búsqueda de una sanación nacional, el país pasará por una catarsis. Deberán ofrecerse disculpas y ubicar condiciones éticas mínimas para edificar el futuro. En cerca de 10 días de movilizaciones se han perdido patrimonios públicos, la arquitectura de varias ciudades está afectada, los jóvenes han dejado de estudiar, muchas cadenas de abastecimientos de productos básicos están quebradas y se cuentan por decenas los daños a la propiedad privada, en conclusión, los ecuatorianos hoy son más pobres que antes, y no es una pobreza de bienes sino de oportunidades.

El Ecuador de futuro debería edificarse sobre la compresión, sobre los valores que se construyan en los hogares. Ojalá la sociedad de los próximos años refleje la conveniencia pacífica que los niños y jóvenes de hoy vivan en casa junto a padres y hermanos.

Cite as

Suing, Abel. (2019, October 11). ¿Qué vendrá luego de la protesta social en Ecuador? Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3482960

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octubre 11, 2019 at 10:37 am

¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El mundo vive fenómenos ambientales extraños como temperaturas extremas, sequías e inundaciones, quema de bosques tropicales, incremento del nivel del mar frente al deshielo de los glaciales y muchos más; todos se cuentan entre las consecuencias del cambio climático.

Éstos acontecimientos impactan de forma creciente en la producción de bienes, en la salud, en la construcción y otros campos. Las formas de vida de todos los pueblos serán afectadas porque los ciclos de abastecimiento cambian. Probablemente deberán modificarse dietas, técnicas de edificación de viviendas e investigar procesos para curar nuevos virus o enfrentar enfermedades que se estimaban endémicas.

La agenda informativa de las últimas semanas ha puesto su foco en los incendios de la selva del Amazonas y los récords de altas temperaturas del verano europeo que de pronto derivaron e copiosas lluvias, inundaciones y nieve; de fondo se aprecia una tendencia, que parece irreversible, hacia nuevas ecologías y entornos.

Frente a ello ¿qué conocimientos, actitudes y habilidades han desarrollado los ciudadanos para asumir y actuar frente a las consecuencias el cambio climático? Otras preguntas emergentes son ¿qué debe hacer una familia que viven en el trópico para que su vivienda los arrope frente a bajas temperaturas? o ¿cómo prevenir reacciones alérgicas?

El primer paso sería conocer más, recibir y circular información, es decir procesos educativos. Ecuador tiene una “Estrategia Nacional de Cambio Climático” promovida por el Ministerio del Ambiente que reúne diagnósticos y objetivos para garantizar y mejorar la calidad de vida. Uno de sus postulados señala que fomentará “acciones para que los ciudadanos tengan acceso a información comprensible sobre cambio climático, que les permita relacionar el tema con su vida diaria de tal forma que se contribuya al cambio de actitudes”, así mismo procurará el “desarrollo de módulos de educación formal sobre cambio climático para ser insertados en los programas de estudio regular en todas las instituciones educativas”.

El plan del gobierno ecuatoriano, en primera instancia, comprende el periodo 2012 a 2025, pero ante lo frecuente y contundente de los hechos debería acrecentarse con urgencia la estrategia para mitigar los impactos. Muchos hogares ya practican acciones para disminuir los malgastos de energía, hacen del reducir, reutilizar y reciclar una forma de vida, pero es necesario armonizar acciones entre los particulares y el Estado para alcanzar, en menor tiempo y mejores condiciones, las metas nacionales de bienestar en el marco de la mitigación de los efectos negativos del cambio climático.

Hacia este fin seguro se sumarán asociaciones, colectivos, centros educativos, iglesias, es un propósito común en donde se requiere del liderazgo del sector público.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 27). ¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3381539

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agosto 29, 2019 at 12:08 pm

Líderes visionarios para recuperar las instituciones

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Entre las cualidades que debe poseer un líder, la visión, la capacidad de proyectar el futuro, es tal vez la más importante. Las personas competentes para organizar procesos, administrar proyectos e innovar son necesarias para el buen funcionamiento de las instituciones, sin embargo, la visión que lleven los directivos será el factor fundamental para crear escenarios, motivar a sus equipos y alcanzar mayores oportunidades.

La primera misión, la primera tarea de un jefe, director, gerente u otro cargo de responsabilidad es tener visión. La visión construye ideales que comprometen, que aportan significados a las tareas.

La historia muestra que los líderes visionarios cambiaron el mundo, fueron personas comprometidas con grandes ideales, advirtieron el futuro y animaron a seguirlo, con su ejemplo brindaron confianza y fueron, ellos mismos, el cambio que deseaban alcanzar.

Hoy que las crisis suceden con frecuencia, que los escándalos rodean a varios gobiernos latinoamericanos, que nuevamente el peso de los ajustes deben pagarlo los más necesitados es tiempo de pedir visión a quienes dirigen ministerios, alcaldías, prefecturas, empresas, colegios, iglesias, es decir a todos los que guían.

¿Qué va a ocurrir mañana? ¿Cómo debe organizarse una comunidad? ¿Cuáles son las mejores fórmulas para los grandes acuerdos sociales? ¿Qué alternativas evitan la violencia y el narcotráfico?  Como estás, hay muchas preguntas que los teóricos buscan solucionar pero que implican procesos y compromisos. Desde instancias académicas se espera que los actores sociales se comporten de formas “previsibles” pero la realidad es dinámica y los modelos no se ajustan al día a día de las personas.

Faltan timoneles que sienten bases para diálogos amplios, que lleven a los ciudadanos a una mejor convivencia. La idea no es anular las estructuras de los Estados modernos, pero si humanizarlas, acercar las entidades a las personas, para ello son necesarios líderes visionarios, democráticos, humanistas.

Los líderes visionarios no son necesarios ahora, son requeridos siempre, tal vez sus valores los inhiben o están detenidos por un status quo que expolia los patrimonios públicos, entonces ha llegado la hora de solicitar a quienes poseen visión que la transmitan, que multipliquen sus saberes y experiencias. Se necesita, con urgencia, líderes visionarios para vivir en una Latinoamérica diferente, donde la vida digna no sea una declaración política sino una realidad vivida por todos.

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mayo 31, 2019 at 7:40 am

Oportunidades y desafíos para los jóvenes en las elecciones de los gobiernos locales del Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El 24 de marzo de 2019 se elegirán a las autoridades de los gobiernos municipales y provinciales del Ecuador. La jornada proyectará el equilibrio político y mostrará la evaluación de los ciudadanos a las recientes administraciones. Más allá de las respuestas a las necesidades inmediatas queda espacio para escrutar las visiones de largo plazo que coadyuven a superar la corrupción, un mal que acrecienta la inequitativa distribución de la riqueza.

En los últimos 40 años de la vida republicana del Ecuador, periodo de gobiernos democráticos, se postularon y ganaron candidatos que prometieron combatir la deshonestidad, pero no lo lograron y además privaron de oportunidades a los jóvenes.

Los ciclos de vida social, política y económica se repiten, parece que los ecuatorianos reeditan los acontecimientos de los años ´80 del pasado siglo. Bajo salarios, despidos de empleados públicos, incrementos de los precios de los combustibles, subidas de impuestos, fuga de capitales y un largo etcétera que concluyó con un cambio de moneda, a costa de una generación que migró en busca de mejores oportunidades de vida.

Nuevamente no hay dinero para pagar la salud, la educación o los servicios básicos porque deberán cubrirse cuotas de la deuda externa contratada para superar los déficits fiscales causados por malos administradores, sobreprecios o coimas. En este contexto, qué futuro puede ofrecer la sociedad a los jóvenes que hoy están las escuelas y los colegios.

Llegada la crisis surgen cuestionamientos sobre la disyuntiva entre medidas de austeridad y la atención de las necesidades básicas, se pide de los políticos consciencia para que velen por las personas, pero ¿Acaso no fueron los mismos políticos los que en épocas de bonanza olvidaron a sus compatriotas y dilapidaron los recursos y el futuro de la nación?

En este círculo vicioso sorprende la indiferencia o la poca participación de los líderes jóvenes en las candidaturas seccionales. Existen personas con reconocidas trayectorias que lideran espacios en empresas, universidades, instituciones y organizaciones sociales que no intervienen en política. Ellos tendrán varias razones y probablemente día a día hacen más por su comunidad que en un cargo público. Sin embargo, el sistema de gobierno de democracia representativa requiere que las voces de los ciudadanos se expresen en los parlamentos. No es un mecanismo perfecto, pero es la vía establecida en la Constitución.

Para fortalecer los valores, buscar el mayor bien posible, privilegiar la paz, y alcanzar un desarrollo humano y ambiental sostenible no se requieren de doctos, expertos administradores o viejos políticos, son necesarios los espíritus nobles, las personas con ideales que puedan ver con ilusión juvenil un futuro en armonía. Ojalá se vivan los primeros momentos de nuevos gobiernos, donde los jóvenes sean los protagonistas de mejores días para el país.

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marzo 22, 2019 at 12:23 pm

La voz de los ciudadanos y las políticas públicas

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Imagen tomada de https://goo.gl/qWtvtq

Imagen tomada de https://goo.gl/qWtvtq

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Los ecuatorianos iniciaron 2019 con medidas de ajuste económico. El déficit fiscal será cubierto, en parte, a través del pago de mayores precios por los combustibles. En ésta como en otras épocas, es la población quien asume la corrección de las equivocadas decisiones de los encargados de gobernar el Estado.

La historia reciente de Ecuador refiere tres episodios de transferencia de dinero, de los pobres a los ricos, popularmente se conocen como “la sucretización de la deuda”, el “feriado bancario” y “la condonación de intereses, multas y recargos” de 2018. Además, hay hechos de corrupción, en donde malos administradores se apropiaron de los recursos de los contribuyentes, baste recordar el proceso judicial contra el expresidente del Directorio del Instituto de Seguridad Social.

Un denominador común en la génesis de los problemas económicos, además de la falta de ética de algunos políticos y funcionarios, es la ausencia de la voz de los ciudadanos en las instancias de decisión. Se supone que los poderes Ejecutivo y Legislativo representan a la población y actúan en función de sus prioridades, pero después de 40 años de retorno a la vida democrática en Ecuador, parecería que hay un distanciamiento de objetivos.

Los miles de millones de dólares de deuda externa, que el Estado debe, fueron contratados sin el conceso de los ciudadanos. Hay mínima constancia de planificación participativa, lo que se pide a los gobiernos locales no fue practicado por el gobierno central, un grupo de técnicos concluyó lo que sería bueno para los demás.

La crisis económica del Ecuador, al igual que la crisis económica mundial de 2008, exige que todos paguen la factura de lo consumido por pocos, que se resuelvan los problemas, fomentados por débiles procesos de control, a través de la “socialización de las pérdidas” y la consecuente “privatización de las ganancias”.

Si el panorama general es el distanciamiento, tal vez un camino de aproximación esté en la escucha frecuente que deba hacerse a los ciudadanos en los consejos de administración, comisiones, ministerios e instancias que comprometan recursos públicos. Seguramente esto ralentizará la gestión e implique gastos, pero siempre tendrá un horizonte de acuerdos previos y optimización, mas nunca de malversación.

Una persona, por mejor cualificada que esté, no puede asumir las opiniones ni los sentires de otra. Una alternativa para evitar fraudes es la instauración espacios ciudadanos para que las decisiones de políticas públicas sean el resultado de acuerdos entre los tres sectores que mueven a un país: El gobierno, la empresa y la ciudadanía. Luego de años de expectativas frustradas y crisis constantes, podría resultar un ensayo valioso el abrir las instituciones a las voces de los ciudadanos.

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enero 11, 2019 at 12:46 am

Más “auctoritas” y menos “potestas”

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Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Imagen tomada de https://goo.gl/NinBgz

Por: Abel Suing arsuing@utpl.edu.ec

En su libro “En busca de respuestas”, el ex Presidente del Gobierno de España, Felipe González menciona la importancia del liderazgo basado en el “auctoritas” más que en el “potestas”. Estás expresiones, presentes en el Derecho Romano y de origen latino, refirieren el origen de la autoridad, fundada en el prestigio ganado u otorgada por un cargo.

“La “auctoritas” era una forma de legitimación social que procedía del saber, de la valía, una capacidad moral para emitir opiniones cualificadas que eran valoradas por la comunidad (…) La “potestas” por el contrario, hacía referencia a la capacidad legal para tomar decisiones; al cargo, al liderazgo formal”.

Desde otra perspectiva, “la “potestas” es la ley, se basa en un poder que no se cuestiona, se tiene y se ejerce, mientras que la “auctoritas” (…) se gana demostrando a los demás, a través de la experiencia, que se es digno de respeto”. La “auctoritas” es “el poder que da[n] las cualidades innatas de una persona, eso que da el respeto y la admiración. Si sólo tienes poder por “potestas”, una vez que termina tu cargo te quedas en nada”.

La reflexión de Felipe González identifica la necesidad de recuperar el espíritu de servicio y un “ethos” de vida común fundada en valores. Hechos como las quiebras financieras de 2008 o las diásporas humanas para evitar la pobreza en América Latina, África y Asia muestran fallas en los liderazgos porque han dejado de lado el bienestar de las mayorías.

Parecería que las acciones de los dirigentes de pequeñas instituciones, municipios o empresas no repercuten en la administración de los Estados, que la autoridad otorgada por una elección o un nombramiento galvaniza y legitima las decisiones que se tomen, pero no es así. Basta ver como los ecuatorianos viven el inicio de un ciclo de ajustes económicos y tal vez una ralentización de las políticas sociales a consecuencia, en primer término, de un mal liderazgo, de una generación de políticos que justificaron sus actos en la “potestas” en lugar que en el “auctoritas”.

Muchos ecuatorianos recordaran frases como “la majestad del poder” o “en una sola vuelta” que fueron utilizadas para señalar autoridad, también vendrá a su memoria las formas o los protocoles oficiales que los gobiernos locales y el nacional impusieron para hacer evidente la presencia de quienes detentaban una autoridad constituida en el poder.

Es el momento de recuperar las prácticas y la filosofía de los creadores de la jurisprudencia, fomentar el “auctoritas” entre docentes, colegas de trabajo, vecinos y en el hogar. La autoridad debe ser consecuencia del saber, de la experiencia, es el ejemplo que guía y convoca, debe procurar el bienestar colectivo. La vida en sociedad demanda de equilibrios, de acuerdos, de mutuas concesiones entre los habitantes de una ciudad, de un país, para ello es necesario que las instituciones y los líderes actúen sobre las bases de la mesura, la tolerancia, la verdad y la belleza.

 

Written by abelsuing

septiembre 3, 2018 at 9:06 am