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¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El mundo vive fenómenos ambientales extraños como temperaturas extremas, sequías e inundaciones, quema de bosques tropicales, incremento del nivel del mar frente al deshielo de los glaciales y muchos más; todos se cuentan entre las consecuencias del cambio climático.

Éstos acontecimientos impactan de forma creciente en la producción de bienes, en la salud, en la construcción y otros campos. Las formas de vida de todos los pueblos serán afectadas porque los ciclos de abastecimiento cambian. Probablemente deberán modificarse dietas, técnicas de edificación de viviendas e investigar procesos para curar nuevos virus o enfrentar enfermedades que se estimaban endémicas.

La agenda informativa de las últimas semanas ha puesto su foco en los incendios de la selva del Amazonas y los récords de altas temperaturas del verano europeo que de pronto derivaron e copiosas lluvias, inundaciones y nieve; de fondo se aprecia una tendencia, que parece irreversible, hacia nuevas ecologías y entornos.

Frente a ello ¿qué conocimientos, actitudes y habilidades han desarrollado los ciudadanos para asumir y actuar frente a las consecuencias el cambio climático? Otras preguntas emergentes son ¿qué debe hacer una familia que viven en el trópico para que su vivienda los arrope frente a bajas temperaturas? o ¿cómo prevenir reacciones alérgicas?

El primer paso sería conocer más, recibir y circular información, es decir procesos educativos. Ecuador tiene una “Estrategia Nacional de Cambio Climático” promovida por el Ministerio del Ambiente que reúne diagnósticos y objetivos para garantizar y mejorar la calidad de vida. Uno de sus postulados señala que fomentará “acciones para que los ciudadanos tengan acceso a información comprensible sobre cambio climático, que les permita relacionar el tema con su vida diaria de tal forma que se contribuya al cambio de actitudes”, así mismo procurará el “desarrollo de módulos de educación formal sobre cambio climático para ser insertados en los programas de estudio regular en todas las instituciones educativas”.

El plan del gobierno ecuatoriano, en primera instancia, comprende el periodo 2012 a 2025, pero ante lo frecuente y contundente de los hechos debería acrecentarse con urgencia la estrategia para mitigar los impactos. Muchos hogares ya practican acciones para disminuir los malgastos de energía, hacen del reducir, reutilizar y reciclar una forma de vida, pero es necesario armonizar acciones entre los particulares y el Estado para alcanzar, en menor tiempo y mejores condiciones, las metas nacionales de bienestar en el marco de la mitigación de los efectos negativos del cambio climático.

Hacia este fin seguro se sumarán asociaciones, colectivos, centros educativos, iglesias, es un propósito común en donde se requiere del liderazgo del sector público.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 27). ¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3381539

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agosto 29, 2019 at 12:08 pm

Autoestima y participación ciudadana

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Imagen tomada de https://goo.gl/Mz5tTQ

Imagen tomada de https://goo.gl/Mz5tTQ

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La autoestima es la consideración, la visión que tienen de sí mismas las personas y es generalmente positiva, de acuerdo a la Real Academia Española de la Lengua. Tal como sucede a nivel individual también las comunidades deben conocerse, valorar sus fortalezas y comprender las diferencias para interactuar en sociedad; unos pueblos requieren de otros, necesitan dialogar para complementar sus carencias sobre la base de la comprensión y la empatía. Desde esta perspectiva, una subestimación o sobrestimación puede derivar en la ruptura de la comunicación y en relaciones inequitativas.

Todas las personas poseen cualidades que además de hacerlas diferentes provocan la vinculación con otros. No hay más opción que la convivencia. Lamentablemente ocurren interferencias o anteposición de intereses que alejan a las personas y a los pueblos, pero cuando existe una justa apreciación de las capacidades, las dificultades son evitadas.

La autoestima se construye a diario. Así como los ciudadanos deben educarse y cumplir con preceptos para conocer y defender sus identidades, las naciones proponen sistemas y servicios públicos en educación, seguridad y más para cultivar sus identidades y autoestima, fruto de ello hay referentes, buenas prácticas, personajes y fechas de conmemoración. Pero, ¿Qué ocurre cuando hay una mínima autoestima ciudadana?

La desvalorización del patrimonio, la dependencia, las desiguales relaciones comerciales, la ausencia de una cultura política, la corrupción, la imitación e instituciones inestables serían, en parte, consecuencia de una baja autoestima ciudadana. Quienes habitan en países en vías de desarrollo están expuestos a continuos mensajes y conceptos de infravaloración, de dependencia y tal vez mendicantes que llevan a escenarios de inestabilidad o de fatalidad al concluir que no será posible cambiar las condiciones estructurales.

Como en la metáfora de las personas, las naciones pueden y deben partir de su aceptación y de la constante recordación de sus valores y cualidades, no hay naciones buenas y malas por causas naturales, su conformación es consecuencia de los acuerdos y trabajos de sus habitantes, recordar esto es una tarea en la que pueden hacer mucho los medios de comunicación. Por otro lado, la autoestima parte de potenciar los valores que poseen las personas y los pueblos. Hay un aforismo popular aplicable: Hacer la mejor cesta con los mimbres que se tiene.

Sentadas las bases de la autoestima se podrían cuidar los frutos alcanzados a consecuencia de la decidida participación ciudadana en la gestión de los bienes y servicios públicos, de lo contrario ¿Cómo defender lo que no se aprecia? Probablemente la débil participación ciudadana y control social estén explicados en la necesidad de edificar una sólida autoestima nacional. En Ecuador no falta la arquitectura jurídica para la participación ciudadana, pero ocurre que no se ejecuta.

La participación democrática “se sustenta en principios y valores como la responsabilidad, el respeto, la tolerancia y el ejercicio de la libertad e involucra aspectos emocionales de la conducta ciudadana”, es decir, la autoestima y la participación serían las dos caras de una moneda. En paralelo a los sistemas jurídicos y legislativos deberían ir los sistemas educativos porque son los andariveles que permiten a los ciudadanos avanzar hacia mejores niveles de paz y desarrollo.

Written by abelsuing

marzo 5, 2019 at 3:28 pm

Del pedido “Que se vayan todos” a “Que se involucren todos”

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Imagen tomada de https://goo.gl/r8etSw

Imagen tomada de https://goo.gl/r8etSw

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El inicio de la campaña electoral, las consecuencias de las medidas económicas y los continuos informes de corrupción están en la agenda de los medios de comunicación del Ecuador, al inicio de 2019. Estos problemas provocan malestar en los ciudadanos, al punto de exigir que cambien todas las autoridades de elección democrática.

Parece que las mismas demandas del 20 de abril de 2005 siguen vigentes. Entonces, la población motivó el desplazamiento de un gobierno y dio paso a la administración liderada por el Dr. Alfredo Palacio, con la ilusión de haber animado prácticas supeditadas a la ética y al desarrollo económico.

Pero, han pasado varios presidentes, ministros y funcionarios que no han logrado cambiar la equivocada forma de hacer política, que privilegia el interés individual sobre el de grupo. Hoy en Ecuador, parece que llegar a un cargo de representación popular equivale a una “patente de corso” para aprovechar los bienes públicos en beneficio particular.

Sin embargo, y pese a la razón que asiste a los ciudadanos que reclaman, la solución no estaría en pedir a otros aquello que cada persona no está dispuesta a brindar. Probablemente la corrupción, el narcotráfico y la crisis del sistema de justicia conducen, a los ciudadanos, a pensar que es casi imposible alterar el status quo de la administración pública, pero ésta visión fatalista condena a los ecuatorianos a una marginalidad permanente.

El sistema de organización política que prima en los países americanos corresponde a democracias representativas, los ciudadanos ejercen el poder a través de sus elegidos, pero ocurre un divorcio entre el pueblo y sus gobernantes. Por ello, la tesis de cambiar a todos los políticos no sería un camino efectivo, sino cuenta con la participación de todos.

Además de los problemas recurrentes, en cuya base están la ausencia de valores, también falta un proyecto integrador de largo plazo. Por ello, la tesis más cercana a una renovación efectiva, en la conducción correcta de una nación, debería ser aquella que defienda la integración de los ciudadanos. Mientras cada hombre y mujer no comprometan su talento en el servicio público a los demás, no será posible modificar un estilo de hacer política y una forma de administrar que cada año endeuda y deteriora al Ecuador.

El pedido de “Que se involucren todos” implica una pregunta ¿Cuánto está Ud. dispuesto a dar, de su tiempo y comodidades, para lograr una mejor ciudad, un mejor país? La solución a la crisis no está solo en manos de los políticos, está también en el aporte de cada persona y familia para caminar, desde el tercer al primer mundo.

Written by abelsuing

enero 17, 2019 at 12:21 am

Asumamos la participación ciudadana

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La forma clásica de involucramiento en la vida democrática es el voto, pero es una manera pasiva ya que delega a otros la gestión de las políticas públicas. Para aproximar los gobiernos a sus ciudadanos y controlar cooperativamente la ejecución de planes y presupuestos públicos han sido creados, desde el siglo XX, los espacios de participación ciudadana.

En Colombia, México y en otros países están institucionalizados varios mecanismos, físicos y virtuales, de intervención en la gestión de los gobiernos locales; allí intentan responder a las necesidades identificadas por los ciudadanos. Sin embargo, la frecuencia y cobertura no depende solo de los mecanismos institucionales, sino del papel activo de las personas.

Al igual que en los procesos electorales, no siempre hay asistencia masiva para la toma de decisiones. El desarrollo y la calidad de los gobiernos será fruto de la edificación de un “ethos” público.

Ante los frecuentes anuncios de corrupción, de pérdida de oportunidades y de futuro hipotecado, las personas se manifiestan abiertamente contra los malos políticos y piden medidas ejemplares para castigar a los administradores que abusaron de su confianza, pero: ¿No fueron ésos mismos ciudadanos los que eligieron a las personas acusadas de corrupción?

Es una especie de circulo vicioso. Desde el origen de la República la corrupción y el abuso del erario público se repiten. Ecuador tiene un historial de atentados a los dineros públicos, lo han hecho administradores de derecha e izquierda, nacionales y locales; no parece un hecho que responda a ideologías pero si termina afectado, por igual, a toda la población.

La solución no estaría en la creación de marcos legales, pues Ecuador ha instituido la participación ciudadana en la Constitución Política, la ubica incluso como parte del sistema de comunicación social para llegar a un Estado de Derechos.

Según una definición jurídica:

“La participación ciudadana es una pieza fundamental del sistema democrático que promueve la construcción de una sociedad activa que ayudará a impulsar cualquier aspecto de la vida social, económica, cultural o política”.

Una de las vías a recorrer en la búsqueda de un mejor Estado es lograr un mayor nivel de compromiso, pero no con los mecanismos formales sino desde la vida diaria, desde las relaciones del barrio, la Escuela, del trabajo. En más de una ocasión los vecinos huyen de los comités porque es “mucha responsabilidad” o porque “los demás están acostumbrados a pedir pero no a aportar”; de seguir por este sendero continuará la emigración hacia destinos de mayor consciencia de la vida común.

Que el próximo gobierno local o nacional sea mejor que el actual no es una cuestión de suerte, será el resultado de la disposición a intervenir en la gestión de los recursos públicos a través de una real y efectiva “participación ciudadana”.

Written by abelsuing

julio 16, 2018 at 10:01 am

¿Loja en camino hacia ciudad violenta e insegura?

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Los residentes en Loja inauguramos el reciente feriado con la noticia de dos personas asesinadas en la vía de ingreso a la ciudad. Hecho alarmante que se suma a los recientes asesinatos de una madre y su tierno hijo, ocurrido hace pocas semanas; el hallazgo de los restos de María del Cisne Conde en abril; el secuestro y asesinato de Emilia Benavides en diciembre pasado, por no mencionar lo acaecido con turistas argentinos en la cercana Vilcabamba, ni los casos de violencia doméstica.

Las preguntas inmediatas son ¿Qué nos está ocurriendo? ¿Por qué? Y las respuestas múltiples. En la búsqueda de patrones que nos guíen a identificar las causas podríamos fijarnos en ciudades como Medellín o Sao Paulo, en ambas, y probablemente en otras, el desarrollo económico y el respeto están en la génesis de la puesta en marcha de alternativas para ir de la violencia a la seguridad.

Los macro problemas de las ciudades violentas estarían en la “urbanización acelerada, inflación de los grupos de juventud, desigualdad en aumento y altos niveles de impunidad. Entre otros, los peligros son tráfico de drogas, una abundancia de armas de fuego ilegales, el aumento de carteles y pandillas cibernéticas, y normas sociales que toleran la violencia”.

Será que: ¿Loja no cumple con los estándares de calidad de vida que la lleve a ser ciudad segura? Los mecanismos para ser ciudades seguras están agrupados en dos niveles. En un primer estrado están las medidas “leves” que involucran la participación activa de los habitantes para construir una “cultura ciudadana” puesta de manifiesto en campañas para recordar valores y buenas prácticas de convivencia, generar espacios públicos, observatorios que recomiendan ordenanzas a los cabildos y, la gestión de “presupuestos participativos” para desarrollo comunal.

En segundo nivel, de acuerdo a los expertos en urbanismo y seguridad, están las políticas públicas que administran los gobiernos locales y nacionales, entre estás “inversiones más sólidas en materia de seguridad y desarrollo (…) programas de transferencia de dinero condicionadas, apoyo para la primera infancia, para hogares con mujeres como jefas de hogar, y actividades extracurriculares”. Sobre la base de experiencias exitosas hay tres recomendaciones “que los gobiernos deben tener a la hora de crear políticas contra la violencia:

Como en todas las relaciones humanas, hay por los menos dos perspectivas de las posibles soluciones, la de autoridades y la de ciudadanos, que en este caso convergen hacia una meta común que es construir una ciudad segura que garantice mínimas condiciones para habitar, producir y mantener vínculos familiares.

¿Qué caracteriza a una ciudad segura? De acuerdo a la Unidad de Inteligencia de la Revista The Economist hay cuatro categorías: seguridad digital, seguridad sanitaria, seguridad de la infraestructura y seguridad personal, a la cuales se suma la innovación.

En este propósito ya existen experiencias que promueven prácticas para lograr ciudades seguras, por ejemplo en Quito están en marcha el modelo de ciudad segura de la ONU Mujeres. “El Programa Ciudades Seguras empezó a implementarse en la ciudad de Quito en 2013, en coordinación directa con varias dependencias municipales, en la actualidad (…) el Programa se ejecuta desde la Fundación Municipal Patronato San José y con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo”.

Las acciones de “política blanda” parecen más efectivas que intervenciones agresivas que a la final construyen “espirales de violencia”. Actualmente Quito participa del 8º lugar, en el nada halagador, ranking de ciudades inseguras del mundo, y por otro lado 42 de las ciudades más violentas del mundo están en América Latina.

Loja no está distante de los centros urbanos que han vivido traumáticas experiencias de violencia. Nos hemos preciado de estar distantes pero esto ya no ocurre. Pensar que las tecnologías de comunicación e información, la presencia de foráneos y el coletazo del narcotráfico mueven a la violencia parece que no es acertado. Sobre la breve base antes mencionada, la solución está en manos de los lojanos, debemos ser más y mejores ciudadanos; dejemos de esperar que otros propongan las soluciones cuando la convivencia pacífica empieza por entendernos con nuestros vecinos y juntos construir espacios de tolerancia.

Written by abelsuing

mayo 28, 2018 at 9:00 am

Publicado en Opinión

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Fundar y habitar ciudades en la red

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Así como fueron fundadas las ciudades por descubridores y conquistadores en siglos pasados corresponde hoy fundar espacios en Internet. El gran territorio virtual ofrece posibilidades para crear ciudades digitales que serán habitadas por emigrantes y nativos deseosos de identificarse e interactuar con otras personas de iguales características.

El símil con ciudades físicas sirve para señalar la necesidad de crear sitios de referencia en Internet que permitan encontrar información y que las personas se reúnan para crear y custodiar los patrimonios que edifiquen.

La constante utilización de la red, la cada vez mayor digitalización de procesos y archivos, el empleo de aplicaciones para comunicación escrita y oral, el traslado de los medios de comunicación a Internet y muchas más actividades evidencian la importancia de este medio en nuestra vidas, pero así como hay servicios positivos también suponen riesgos por la falta de identidad, la pérdida de dominio, la utilización indebida de datos y la apropiación por terceros.

Una forma de evitar los riesgos es aproximar Internet a prácticas que hagan realidad el derecho a la comunicación, es decir que permitan “una comunicación libre, intercultural, incluyente, diversa y participativa […] el acceso universal a las tecnologías de información y comunicación [y] la creación de medios de comunicación social”, entre otros fines, conforme lo señala el artículo 16 de Constitución de Ecuador, por citar un referente.

Pero no solo la carta Magna de Ecuador menciona el derecho a la comunicación, la Declaración Universal de Derechos Humanos expresa en su artículo 19 que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. En ente sentido Internet permite prácticas que nos acerquen al efectivo cumplimiento de un derecho universal.

Pero no basta declarar los derechos, hay que crear la condiciones para ejercerlos, por ello la idea de fundar ciudades digitales intenta expresar la oportunidad de crear sitios que desde la cultura local permitan recursos con los cuales las personas se aproximen para multiplicar la información que derive en desarrollo.

Desde estas prácticas no estará lejano el encontrar un Ecuador digital o una “Nueva Loja” digital en la cual habitemos para además de hacer uso de servicios públicos en la red podamos coincidir y derivar en prácticas reales de mayor calidad de vida, es decir emplear la red como un mecanismo de vinculación que dé lugar a mayores y más ricas experiencias de vida.

Written by abelsuing

julio 16, 2015 at 5:16 pm

Ciclo político y nuevas formas de gestión

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Estamos a horas de concluir la campaña política para elección de autoridades seccionales en Ecuador, han sido semanas y en algunos casos meses de expectativas y propuestas sobre cómo atender las necesidades de parroquias, ciudades y provincias.

Las condiciones para difundir las candidaturas han procurado ser similares, sin embargo se ha señalado desproporcionalidad en los medios de comunicación así como infracciones en las formas de hacer publicidad.

La participación en medios de comunicación tradicionales y nuevos resulta determinante para conocer y distinguir propuestas por eso ha sido grato escuchar y ver a políticos en diversos programas y formatos, desde informativos a familiares, además de su continua presencia en redes sociales.

Existe una «desmonopolización» y traslado desde espacios tradicionales a medios pequeños en donde hay más oportunidades de acercarse a las personas y conocer sus argumentos. Sería interesante indagar en la asimilación que la comunidad tiene sobre la oferta política, ahora que las condiciones tienden a ser equitativas deberíamos conocer por igual los planes de trabajo porque de lo contrario los espacios de información y publicidad fueron empleados para otros fines como atacar al contrario o quedarse en formas y no en argumentos de fondo.

También ocurre que las propuestas son tan cercanas que llegan a converger y solo son distintas respecto a quienes las proponen, entonces los electores discriminamos por simpatías, si es así ¿por qué los partidos y movimientos no acuerdan antes un plan común?

Hay muchas necesidades, desde servicios básicos a promoción intelectual, y cada vez hay también mejores profesionales que pueden cubrirlas, falta encontrar el punto en donde podamos edificar el desarrollo de la comunidad, para ello los políticos podrían, desde los espacios de comunicación, tender puentes para que los ciudadanos identifiquemos y juntos construyamos los bienes y servicios que esperamos.

En una sociedad en red con mejores medios de comunicación parece urgente escuchar las voces de la gente para buscar nuevas formas de gestión que no solo nombren sino que hagan evidente el pensamiento y acción de la colectividad.

Written by abelsuing

febrero 19, 2014 at 2:25 pm