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Diario de campo.

Archive for the ‘Opinión’ Category

Una mirada a la transición digital de la TV en Ecuador

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Imagen tomada de https://www.gatesair.com

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Los tradicionales medios de información, unidireccionales, analógicos y generalistas mantienen cuotas de audiencia que les permiten coexistir con experiencias nativas en Internet, desde esta lógica se comprende que, para muchos sectores de la sociedad, la televisión aún sea la fuente prioritaria de información, aunque las emisiones digitales ganen espacio. En este momento hay dos tipos de emisiones, formatos y perfiles de consumidores, pero ¿esto persistirá? ¿hasta cuándo?

Las plataformas internacionales de streaming proveen ficción y en ciertas ocasiones han trasmitido eventos políticos y deportivos, sin embargo, no existen referencias sólidas sobre cómo se divulgará y dialogará con la audiencia cuando haya concluido la transición digital, cuando finalmente ocurra el apagón analógico.

Tal vez es inoportuno encender una alerta sobre cómo se crearán y ocuparán los espacios en Internet, y seguramente muchas personas estimarán que con las opciones en redes sociales ya se está viviendo la primera etapa de la radio y televisión digital, pero no sería así porque las plataformas de emisión no son propias de los medios de comunicación, pertenecen a grandes empresas transnacionales que, en cualquier momento, pueden suspenderlas, rentabilizarlas o censurar los contenidos; si esto ocurre, ¿dónde quedará la libertad de expresión?

Si las plataformas digitales son el nuevo escenario para el intercambio de opiniones y la formación de la opinión pública debería iniciarse un amplio debate sobre cómo avanzar hacia la edad digital de los medios de información sin que ello signifique desandar los avances en comunicación social, derechos de las audiencias y libertades de expresión y prensa.

Hay voces que señalan que la “televisión e internet se han fusionado para siempre dando como fruto un modelo audiovisual transmedia, interactivo, siempre conectado, personalizable y de oferta amplia, auspiciado por un público joven y ávido de protagonismo” (Guerrero, 2018, p. 1244), esto ocurriría porque existen mecanismos que permiten vislumbrar las formas de relación entre los usuarios, los creadores de contenidos y las empresas intermediarias, el mejor ejemplo sería YouTube.

La aspiración, en orden a que el cambio digital no sea en únicamente de forma, es que los ciudadanos, empresas y gobierno participen en la delimitación de los marcos de relación. No deberían suponerse que existe “neutralidad de la tecnología” (Montero & Sierra, 2017, p. 269), sino más bien procurar intervenciones concretas sobre el espacio audiovisual para otorgaron visibilidad y voz a todos los sectores (Dodaro, 2007). La meta son medios con mayor tecnología sin perder su visión humanística.

Referencias:

Dodaro, Christian (UBA). (2007). Campo y contracampo. Lo político en el audiovisual de los 90. XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán

Guerrero, E. (2018) La fuga de los millennials de la televisión lineal. Revista Latina de Comunicación Social, 73, pp. 1231 – 1246.

Montero, D., & Sierra, F. (2017). Videoactivismo y apropiación de las tecnologías. El caso de 15m.cc. Chasqui, (134), 263-276.

Cite as

Suing, Abel. (2019, September 10). Una mirada a la transición digital de la TV en Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3408513

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septiembre 14, 2019 at 10:44 pm

La vivienda como oportunidad social en Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Contar con una vivienda digna es un derecho humano, constituye un norte en la gestión de los gobiernos locales y también un argumento para el desarrollo.

Disponer de un espacio para habitar, organizar las relaciones familiares y provocar la educación de los hijos es indispensable para la vida en familia, por ello el interés de las administraciones públicas en ubicar las condiciones para que sea satisfecha ésta necesidad vital de las personas.

La construcción de vivienda es también un eje del progreso económico. Planes y programas habitacionales cuentan con demanda porque al tratarse de inmuebles los valores de los activos permanecen y ganan plusvalía, de allí que la vivienda también ha servido para especular y por sobre la carencia social se han montado grandes burbujas inmobiliarias que derivaron en quiebras y marginalidad.

En momentos de crisis económica la obra pública motiva a la recuperación de los ciclos productivos, los ejemplos son varios y con gran éxito despiertan la creatividad y el interés de los particulares para desarrollar emprendimientos. Desde ésta lógica y en pro de atender el déficit habitacional se recibió con agrado la noticia de créditos hipotecarios, a bajas tasas de interés y amplios plazos, que el Instituto de Seguridad Social del Ecuador oferta. En Loja igualmente inició un plan de vivienda popular que recibió gratas impresiones y cientos de postulaciones.

Contar con una casa, sea por vía pública o privada, es una condición que favorece el logro de otras aspiraciones e indudablemente conlleva una dimensión patrimonial que deriva en identidad y autoestima. Por lo señalado, la vivienda es una oportunidad para alcanzar mejores niveles de vida.

Sobre la base del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) es necesario que se vele porque las regulaciones urbanas, los códigos de la construcción y las políticas de economía solidaria garanticen que el concepto de vivienda digna esté al alcance de cada hogar, y no se vea frustrado por los afanes de lucro desmedido. Ojalá se pueda armonizar ésta necesidad social para que cada sector involucrado alcance su justo reconocimiento.

Cite as

Suing, Abel. (2019, September 3). La vivienda como oportunidad social en Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3387459

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septiembre 5, 2019 at 10:30 am

¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El mundo vive fenómenos ambientales extraños como temperaturas extremas, sequías e inundaciones, quema de bosques tropicales, incremento del nivel del mar frente al deshielo de los glaciales y muchos más; todos se cuentan entre las consecuencias del cambio climático.

Éstos acontecimientos impactan de forma creciente en la producción de bienes, en la salud, en la construcción y otros campos. Las formas de vida de todos los pueblos serán afectadas porque los ciclos de abastecimiento cambian. Probablemente deberán modificarse dietas, técnicas de edificación de viviendas e investigar procesos para curar nuevos virus o enfrentar enfermedades que se estimaban endémicas.

La agenda informativa de las últimas semanas ha puesto su foco en los incendios de la selva del Amazonas y los récords de altas temperaturas del verano europeo que de pronto derivaron e copiosas lluvias, inundaciones y nieve; de fondo se aprecia una tendencia, que parece irreversible, hacia nuevas ecologías y entornos.

Frente a ello ¿qué conocimientos, actitudes y habilidades han desarrollado los ciudadanos para asumir y actuar frente a las consecuencias el cambio climático? Otras preguntas emergentes son ¿qué debe hacer una familia que viven en el trópico para que su vivienda los arrope frente a bajas temperaturas? o ¿cómo prevenir reacciones alérgicas?

El primer paso sería conocer más, recibir y circular información, es decir procesos educativos. Ecuador tiene una “Estrategia Nacional de Cambio Climático” promovida por el Ministerio del Ambiente que reúne diagnósticos y objetivos para garantizar y mejorar la calidad de vida. Uno de sus postulados señala que fomentará “acciones para que los ciudadanos tengan acceso a información comprensible sobre cambio climático, que les permita relacionar el tema con su vida diaria de tal forma que se contribuya al cambio de actitudes”, así mismo procurará el “desarrollo de módulos de educación formal sobre cambio climático para ser insertados en los programas de estudio regular en todas las instituciones educativas”.

El plan del gobierno ecuatoriano, en primera instancia, comprende el periodo 2012 a 2025, pero ante lo frecuente y contundente de los hechos debería acrecentarse con urgencia la estrategia para mitigar los impactos. Muchos hogares ya practican acciones para disminuir los malgastos de energía, hacen del reducir, reutilizar y reciclar una forma de vida, pero es necesario armonizar acciones entre los particulares y el Estado para alcanzar, en menor tiempo y mejores condiciones, las metas nacionales de bienestar en el marco de la mitigación de los efectos negativos del cambio climático.

Hacia este fin seguro se sumarán asociaciones, colectivos, centros educativos, iglesias, es un propósito común en donde se requiere del liderazgo del sector público.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 27). ¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3381539

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agosto 29, 2019 at 12:08 pm

Libertad de expresión para prevenir la obscuridad

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La garantía para emitir y recibir información, así como para expresar libremente las ideas está plasmada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, éste derecho incluso motiva el debate sobre leyes de comunicación, es por lo tanto imprescindible para la relación entre personas y para la democracia.

Sin embargo, en la práctica debe bregarse día a día para mantener una comunicación amplia y sin barreras. Se supondría que una condición innata de los seres humanos no admite límites, y que con el apoyo de las tecnologías de información hay más y mejores oportunidades para buscar y publicar datos, noticias y opiniones, pero lamentablemente no es así.

Muchos periodistas, de casi todos los medios, privados y púbicos, han vivido restricciones o censuras, en algunos casos para no contravenir las líneas editoriales y en otros para alinearse a los dogmas de los administradores de las empresas informativas. Además, los bulos difundidos en las redes sociales han provocado alarmantes atentados contra el derecho a la vida.

Frente a este panorama queda recordar y fortalecer los compromisos deontológicos, la búsqueda de la verdad y la protección de las personas.

Parecería una reflexión continuada y un lugar común que por frecuente se vuelve inocua, y es allí donde está la génesis de la atrocidad, probablemente de los crímenes de periodistas, que en el fondo son contra la humanidad.

Hace un poco más de un año Ecuador perdió a un equipo de profesionales del Diario El Comercio, fueron asesinados por un grupo de guerrilleros en la frontera con Colombia, y casi todos los meses se conoce de más comunicadores fallecidos en el desempeño de sus labores. Cuando la violencia toca las puertas de hogares cercanos llama la atención y provoca apresuradas medidas de protección, pero cuando ocurre en lugares, aparentemente, lejanos y de forma tan frecuente se pierde la conciencia y parece ser parte de la agenda informativa.

El peligro de deshumanización está latente. Las mínimas restricciones a la libertad de expresión ocurren para proteger intereses. Los periodistas son los observadores que dan la alerta, los que cuentan historias y permiten los diálogos sociales, por ello hay que cuidar que éstos profesionales gocen de las precauciones necesarias para que anticipen de posibles épocas de obscuridad y deterioro social.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 20). Libertad de expresión para prevenir la obscuridad. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3372859

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agosto 20, 2019 at 8:27 pm

De la aporofobia a la aporofilia en América Latina

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La filosofa española Adela Cortina concibió la palabra “aporofobia” para denominar al rechazo hacia los extranjeros pobres, la negación, el alejamiento de las personas precarias de sustento material. La fobia es el miedo, en este caso un sufijo para adjetivar al pobre que deriva en hostilidad. En contraposición están las filias, grupos de aficiones o atracciones. Ambos términos describen comportamientos atípicos en psicología.

Por un lado, se debería aceptar al extranjero pobre, y por otro, practicar la solidaridad, la tolerancia a los marginados, sin caer en el fomento de la mendicidad.

La profesora Cortina contrapone la fascinación por los turistas ante la exclusión de los inmigrantes pobres, los primeros traen dinero y los otros, necesidades. Hay políticas para crear infraestructuras y servicios orientados a la hospedería, pero no se disponen sitios para cubrir las necesidades básicas de los extranjeros indigentes, se olvida que son seres humanos, personas con derechos y libertades.

En sociedades de gran circulación de ciudadanos y mercancías, como las actuales, ocurren distorsiones entre incentivos y barreras al tránsito de ricos y pobres. Los discursos de exclusión, de odio a los diferentes se escuchan de norte a sur. Los norteamericanos rechazan a los mejicanos sin trabajo, los argentinos a los bolivianos indígenas, y así en cada país, pero en realidad se estaría iniciando un proceso de marginalidad en todo el continente.

Si los obreros, las personas de bajos ingresos no pueden participar en actividades productivas implicará que no habrán señales que motiven la creación de bienes y servicios, al final se quedarían los ricos, rodeados de cosas, sin personas con quienes cohabitar.

La aporofobia tal vez sirva para visibilizar la génesis de los grupos terroristas, del coyoterismo, del tráfico de personas y otras lacras sociales del siglo XXI que los políticos no han sabido, o no han querido solucionar; en general el origen de estos males estaría en el abrumador egoísmo de unos pocos que se han servido de las instituciones para acumular riquezas y fuerza, pero han dejado a la mayoría con carencias sin fin.

En el centro de la aporofobia y la aporofilia están comunidades, como la ecuatoriana, que se muestran lejanas, indiferentes a la pobreza, la ven como parte de su “realidad”, pero no se percatan que en el futuro podrían se ellas las que deban emigrar.

Hoy es un buen momento para evaluar cómo, desde cada hogar, se pueden crear condiciones para acoger y ayudar a los forasteros pobres, es probable que ellos no hayan tenido opción. Ojalá que se practique la aporofilia como un primer paso hacia una mejor compresión de los fenómenos sociales y políticos de la región.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 30). De la aporofobia a la aporofilia en América Latina. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3362634

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agosto 7, 2019 at 11:34 pm

Educar para la libertad en la sociedad y el mercado

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Entre las carencias y urgencias que vive la sociedad actual, la educación es una prioridad. La instrucción, el manejo de herramientas, la formación de competencias, las pedagogías participativas y colaborativas, además de los repositorios digitales constituyen excelentes medios para guiar a los ciudadanos del mañana, sin embargo, parecería que los docentes se han quedado en los protocolos de la sociedad del conocimiento y han relegado al sujeto, al destinatario de la formación.

El cultivo de valores, el aprendizaje de virtudes, la búsqueda del bien común, el aprecio por la historia, la cultura y los patrimonios quedan en segundo plano ante el avance inconmensurable de las redes sociales y las tecnologías al servicio del hedonismo.

En Loja (Ecuador) se multiplican, día a día, las tiendas de trajes de alquiler, de comidas rápidas, las academias para preparar exámenes de ingreso a las universidades, el parque automotor, los comercios de fantasías que venden “todo por un dólar”, las ventas ambulantes, es decir el universo de lo efímero, de lo inmediato, lo rápido y barato a cambio de perder identidad, independencia, autonomía, soberanía.

Aislarse en el mundo hiperconectado de hoy es un sinsentido, las relaciones sociales y comerciales demandan apertura e intercambios sobre la base de complementos y ventajas comparativas, ello implica reconocer valores y promoverlos para adquirir lo que no se fabrique. La economía no supone dependencia, promueve beneficios para las partes, pero la necesidad de sobrevivencia aunada a una educación descapitalizada de sentidos lleva a escoger el derroche, el exceso para hoy y el hambre para mañana.

Los gobernantes no se atreven a fijar grandes metas, los ciudadanos exigen nuevas emancipaciones, las empresas no proyectan inversiones, los jóvenes con talento emigran, los funcionarios solapan el modo de gestión clientelar que muestra a la coima como normal, y así un etcétera de temas que tal vez no se discutan en las escuelas, y que padres, educadores y educandos no deciden enfrentar. Todos esperan un salvador.

La respuesta a los desajustes en el desarrollo socioeconómico estaría en una educación que comprenda el entorno en donde viven los jóvenes, que no niegue la realidad, que enseñe derechos y deberes, impactos y compromisos, que sus vidas pueden y deberían estar guiadas por la tolerancia, la solidaridad, el diálogo y la empatía.

Educar para la libertad y la búsqueda de la felicidad es acoger las tesis de los padres fundadores de las naciones modernas, es democracia, es proponer gobiernos justos y progreso para todos. La educación es el cimiento de grandes pueblos. Desde esta perspectiva cambiar la sociedad inicia cambiando la educación.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 23). Educar para la libertad en la sociedad y el mercado. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3355553

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julio 30, 2019 at 11:20 am

¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Varios motivos llevan a las personas a estudiar un posgrado doctoral. Hay razones de estatus, de carrera y de realización; entre las primeras están el reconocimiento social y los ingresos económicos que permiten el título académico, por ejemplo, los profesores titulares de las universidades del Ecuador perciben salarios mensuales por sobre los US$ 3.000, de acuerdo al “Reglamento de Carrera y Escalafón del profesor e investigador del Sistema de Educación Superior”.

Por otro lado, quienes ya participan de la docencia universitaria necesitan crecer y proyectar sus saberes a través de movilidad, relaciones con pares, publicaciones y gestión de proyectos, que son componentes de los procesos doctorales; entonces formarse como investigadores es consecuencia lógica de una trayectoria dedicada a la educación de los jóvenes, y además es una exigencia señalada en las normas de educación superior.

Pero, quizá la vocación sea el impulso que mueve a quienes dedican tiempo y capacidades a la investigación, el doctorado es parte del camino hacia la cátedra, es la búsqueda de la felicidad a través de una vida equilibrada y de valores. La filosofa Victoria Camps rememora a Aristóteles para mencionar que, a través de una vida de virtudes cada hombre puede alcanzar la felicidad, que se constituye en un derecho fundamental en la vida moderna.

Desde esta perspectiva estudiar un doctorado es un proyecto de vida, es servicio a los demás, es encontrar soluciones, innovaciones, nuevos horizontes para la comunidad, no debe ser un programa impuesto sino una posibilidad para que personas dispuestas y en condiciones participen en constantes exploraciones, reflexiones y ensayos para el bienestar general.

Esto no significa ascetismo porque los investigadores son vecinos, amigos, padres, hermanos, hijos, que se diferencian por la dinámica de su trabajo. La conclusión es que todos los ciudadanos son necesarios para el progreso de los pueblos. Si el título de PhD es sinónimo de excelencia entonces se requieren de personas extraordinarias en cada campo del saber y en cada ambiente laboral.

Confrontar las razones de estatus y de carrera las de autorrealización implica que los candidatos a doctores pueden discriminar si efectivamente alcanzarán su trascendencia personal y profesional en el mundo académico o por el contrario lo harán en otros espacios laborales y productivos de la sociedad.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 17). ¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3340210

Written by abelsuing

julio 17, 2019 at 10:43 pm