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Diario de campo.

Archive for agosto 2019

¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El mundo vive fenómenos ambientales extraños como temperaturas extremas, sequías e inundaciones, quema de bosques tropicales, incremento del nivel del mar frente al deshielo de los glaciales y muchos más; todos se cuentan entre las consecuencias del cambio climático.

Éstos acontecimientos impactan de forma creciente en la producción de bienes, en la salud, en la construcción y otros campos. Las formas de vida de todos los pueblos serán afectadas porque los ciclos de abastecimiento cambian. Probablemente deberán modificarse dietas, técnicas de edificación de viviendas e investigar procesos para curar nuevos virus o enfrentar enfermedades que se estimaban endémicas.

La agenda informativa de las últimas semanas ha puesto su foco en los incendios de la selva del Amazonas y los récords de altas temperaturas del verano europeo que de pronto derivaron e copiosas lluvias, inundaciones y nieve; de fondo se aprecia una tendencia, que parece irreversible, hacia nuevas ecologías y entornos.

Frente a ello ¿qué conocimientos, actitudes y habilidades han desarrollado los ciudadanos para asumir y actuar frente a las consecuencias el cambio climático? Otras preguntas emergentes son ¿qué debe hacer una familia que viven en el trópico para que su vivienda los arrope frente a bajas temperaturas? o ¿cómo prevenir reacciones alérgicas?

El primer paso sería conocer más, recibir y circular información, es decir procesos educativos. Ecuador tiene una “Estrategia Nacional de Cambio Climático” promovida por el Ministerio del Ambiente que reúne diagnósticos y objetivos para garantizar y mejorar la calidad de vida. Uno de sus postulados señala que fomentará “acciones para que los ciudadanos tengan acceso a información comprensible sobre cambio climático, que les permita relacionar el tema con su vida diaria de tal forma que se contribuya al cambio de actitudes”, así mismo procurará el “desarrollo de módulos de educación formal sobre cambio climático para ser insertados en los programas de estudio regular en todas las instituciones educativas”.

El plan del gobierno ecuatoriano, en primera instancia, comprende el periodo 2012 a 2025, pero ante lo frecuente y contundente de los hechos debería acrecentarse con urgencia la estrategia para mitigar los impactos. Muchos hogares ya practican acciones para disminuir los malgastos de energía, hacen del reducir, reutilizar y reciclar una forma de vida, pero es necesario armonizar acciones entre los particulares y el Estado para alcanzar, en menor tiempo y mejores condiciones, las metas nacionales de bienestar en el marco de la mitigación de los efectos negativos del cambio climático.

Hacia este fin seguro se sumarán asociaciones, colectivos, centros educativos, iglesias, es un propósito común en donde se requiere del liderazgo del sector público.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 27). ¿Los ciudadanos tienen competencias para asumir los efectos del cambio climático?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3381539

Written by abelsuing

agosto 29, 2019 at 12:08 pm

Libertad de expresión para prevenir la obscuridad

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La garantía para emitir y recibir información, así como para expresar libremente las ideas está plasmada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, éste derecho incluso motiva el debate sobre leyes de comunicación, es por lo tanto imprescindible para la relación entre personas y para la democracia.

Sin embargo, en la práctica debe bregarse día a día para mantener una comunicación amplia y sin barreras. Se supondría que una condición innata de los seres humanos no admite límites, y que con el apoyo de las tecnologías de información hay más y mejores oportunidades para buscar y publicar datos, noticias y opiniones, pero lamentablemente no es así.

Muchos periodistas, de casi todos los medios, privados y púbicos, han vivido restricciones o censuras, en algunos casos para no contravenir las líneas editoriales y en otros para alinearse a los dogmas de los administradores de las empresas informativas. Además, los bulos difundidos en las redes sociales han provocado alarmantes atentados contra el derecho a la vida.

Frente a este panorama queda recordar y fortalecer los compromisos deontológicos, la búsqueda de la verdad y la protección de las personas.

Parecería una reflexión continuada y un lugar común que por frecuente se vuelve inocua, y es allí donde está la génesis de la atrocidad, probablemente de los crímenes de periodistas, que en el fondo son contra la humanidad.

Hace un poco más de un año Ecuador perdió a un equipo de profesionales del Diario El Comercio, fueron asesinados por un grupo de guerrilleros en la frontera con Colombia, y casi todos los meses se conoce de más comunicadores fallecidos en el desempeño de sus labores. Cuando la violencia toca las puertas de hogares cercanos llama la atención y provoca apresuradas medidas de protección, pero cuando ocurre en lugares, aparentemente, lejanos y de forma tan frecuente se pierde la conciencia y parece ser parte de la agenda informativa.

El peligro de deshumanización está latente. Las mínimas restricciones a la libertad de expresión ocurren para proteger intereses. Los periodistas son los observadores que dan la alerta, los que cuentan historias y permiten los diálogos sociales, por ello hay que cuidar que éstos profesionales gocen de las precauciones necesarias para que anticipen de posibles épocas de obscuridad y deterioro social.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 20). Libertad de expresión para prevenir la obscuridad. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3372859

Written by abelsuing

agosto 20, 2019 at 8:27 pm

De la aporofobia a la aporofilia en América Latina

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La filosofa española Adela Cortina concibió la palabra “aporofobia” para denominar al rechazo hacia los extranjeros pobres, la negación, el alejamiento de las personas precarias de sustento material. La fobia es el miedo, en este caso un sufijo para adjetivar al pobre que deriva en hostilidad. En contraposición están las filias, grupos de aficiones o atracciones. Ambos términos describen comportamientos atípicos en psicología.

Por un lado, se debería aceptar al extranjero pobre, y por otro, practicar la solidaridad, la tolerancia a los marginados, sin caer en el fomento de la mendicidad.

La profesora Cortina contrapone la fascinación por los turistas ante la exclusión de los inmigrantes pobres, los primeros traen dinero y los otros, necesidades. Hay políticas para crear infraestructuras y servicios orientados a la hospedería, pero no se disponen sitios para cubrir las necesidades básicas de los extranjeros indigentes, se olvida que son seres humanos, personas con derechos y libertades.

En sociedades de gran circulación de ciudadanos y mercancías, como las actuales, ocurren distorsiones entre incentivos y barreras al tránsito de ricos y pobres. Los discursos de exclusión, de odio a los diferentes se escuchan de norte a sur. Los norteamericanos rechazan a los mejicanos sin trabajo, los argentinos a los bolivianos indígenas, y así en cada país, pero en realidad se estaría iniciando un proceso de marginalidad en todo el continente.

Si los obreros, las personas de bajos ingresos no pueden participar en actividades productivas implicará que no habrán señales que motiven la creación de bienes y servicios, al final se quedarían los ricos, rodeados de cosas, sin personas con quienes cohabitar.

La aporofobia tal vez sirva para visibilizar la génesis de los grupos terroristas, del coyoterismo, del tráfico de personas y otras lacras sociales del siglo XXI que los políticos no han sabido, o no han querido solucionar; en general el origen de estos males estaría en el abrumador egoísmo de unos pocos que se han servido de las instituciones para acumular riquezas y fuerza, pero han dejado a la mayoría con carencias sin fin.

En el centro de la aporofobia y la aporofilia están comunidades, como la ecuatoriana, que se muestran lejanas, indiferentes a la pobreza, la ven como parte de su “realidad”, pero no se percatan que en el futuro podrían se ellas las que deban emigrar.

Hoy es un buen momento para evaluar cómo, desde cada hogar, se pueden crear condiciones para acoger y ayudar a los forasteros pobres, es probable que ellos no hayan tenido opción. Ojalá que se practique la aporofilia como un primer paso hacia una mejor compresión de los fenómenos sociales y políticos de la región.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 30). De la aporofobia a la aporofilia en América Latina. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3362634

Written by abelsuing

agosto 7, 2019 at 11:34 pm