Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

Archive for julio 2018

¿Veremos el fin de la televisión?

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Imagen tomada de https://goo.gl/tFwNWP

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Una pregunta frecuente entre expertos y consumidores de los medios de comunicación es: ¿Cuándo terminará la televisión? Las aplicaciones para telefonía móvil y el streaming en Internet presentan nuevas formas de consumos audiovisuales que ganan adeptos en todos los segmentos de la población, e implican menos espectadores en la forma tradicional de ver la pantalla.

Años atrás, ante el surgimiento de las transmisiones a través del cable y del satélite, se habló de los últimos días de la televisión clásica y se cuestionó la calidad de sus contenidos, pero las emisiones en señal abierta continúan y posee una cuota de audiencia que, aunque baja, le permite mantenerse. Hace poco apareció la TDT y la discusión respecto al ocaso de la televisión tradicional volvió.

Estamos en momento de transición de los mecanismos y las formas de los consumos audiovisuales. Por una parte está la tradicional señal abierta, lineal y gratuita, caracterizada por la información, los deportes, la farándula y los temas de proximidad; de otro lado, hay una oferta exclusiva, organizada por categorías, sin horarios prediseñados, accesible en Internet, a costos bajos y pensada en para un público homogéneo.

De estas breves características destacan dos, que podrían explicar el futuro: El pago y la proximidad. En países donde existen inequitativas distribuciones de riqueza el acceso a la televisión de pago es imposible para muchos ciudadanos, que en ocasiones optan por la piratería, pero en general enfrentan una marginación de sus derechos a la información.

Pese a las múltiples ofertas de pago, en Internet y a través de streaming, queda la necesidad de identidad, de encontrar contenidos que resulten familiares y con los cuales se reconozcan las audiencias. Éste es un nicho que pretende ocupar la televisión local, como una respuesta a la globalidad; es decir, proyectar la diversidad como un valor en la Sociedad del Conocimiento. Vale recordar que entre los principales contenidos de la televisión abierta, de proximidad, están los noticieros o informativos, que no pierden vigencia y que son demandados incluso a través de los nuevos medios.

Así, parecería que la televisión derivará en dos grandes apartados: La TV- Local, de cercanías, con formatos tipo reality; y, la TV especializada en grandes temas, ajustada a formatos de ficción y superproducciones. Estamos ante una nueva edad de la televisión, pensar en su muerte no es correcto. El desarrollo de las industrias pasa por etapas y procesos que permiten ganar en eficiencia y eficacia hacia mejorar la calidad de los bienes y servicios que elaboran, aunque en ocasiones descuidan el trato a los obreros.

Esta analogía puede ser útil para ensayar una hipótesis de la televisión que veremos. De fondo estará la calidad de los contenidos que programe, por más local, global o especializada solo tendría cabida aquella que construya contenidos de calidad, que cuide la forma y el fondo de los relatos e historias que presente. Es, en definitiva, un nuevo paso hacia la televisión de calidad.

Written by abelsuing

julio 24, 2018 at 12:29 am

Asumamos la participación ciudadana

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La forma clásica de involucramiento en la vida democrática es el voto, pero es una manera pasiva ya que delega a otros la gestión de las políticas públicas. Para aproximar los gobiernos a sus ciudadanos y controlar cooperativamente la ejecución de planes y presupuestos públicos han sido creados, desde el siglo XX, los espacios de participación ciudadana.

En Colombia, México y en otros países están institucionalizados varios mecanismos, físicos y virtuales, de intervención en la gestión de los gobiernos locales; allí intentan responder a las necesidades identificadas por los ciudadanos. Sin embargo, la frecuencia y cobertura no depende solo de los mecanismos institucionales, sino del papel activo de las personas.

Al igual que en los procesos electorales, no siempre hay asistencia masiva para la toma de decisiones. El desarrollo y la calidad de los gobiernos será fruto de la edificación de un “ethos” público.

Ante los frecuentes anuncios de corrupción, de pérdida de oportunidades y de futuro hipotecado, las personas se manifiestan abiertamente contra los malos políticos y piden medidas ejemplares para castigar a los administradores que abusaron de su confianza, pero: ¿No fueron ésos mismos ciudadanos los que eligieron a las personas acusadas de corrupción?

Es una especie de circulo vicioso. Desde el origen de la República la corrupción y el abuso del erario público se repiten. Ecuador tiene un historial de atentados a los dineros públicos, lo han hecho administradores de derecha e izquierda, nacionales y locales; no parece un hecho que responda a ideologías pero si termina afectado, por igual, a toda la población.

La solución no estaría en la creación de marcos legales, pues Ecuador ha instituido la participación ciudadana en la Constitución Política, la ubica incluso como parte del sistema de comunicación social para llegar a un Estado de Derechos.

Según una definición jurídica:

“La participación ciudadana es una pieza fundamental del sistema democrático que promueve la construcción de una sociedad activa que ayudará a impulsar cualquier aspecto de la vida social, económica, cultural o política”.

Una de las vías a recorrer en la búsqueda de un mejor Estado es lograr un mayor nivel de compromiso, pero no con los mecanismos formales sino desde la vida diaria, desde las relaciones del barrio, la Escuela, del trabajo. En más de una ocasión los vecinos huyen de los comités porque es “mucha responsabilidad” o porque “los demás están acostumbrados a pedir pero no a aportar”; de seguir por este sendero continuará la emigración hacia destinos de mayor consciencia de la vida común.

Que el próximo gobierno local o nacional sea mejor que el actual no es una cuestión de suerte, será el resultado de la disposición a intervenir en la gestión de los recursos públicos a través de una real y efectiva “participación ciudadana”.

Written by abelsuing

julio 16, 2018 at 10:01 am

Presencia de Facultades y Escuelas de comunicación en la Ley Orgánica de Comunicación de #Ecuador

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La Comisión Especializada Permanente de los Derechos Colectivos, Comunitarios y la Interculturalidad, de la Asamblea Nacional, está a cargo de estudiar los Proyectos de Ley Orgánica Reformatoria a la Ley Orgánica de Comunicación, para ello recibe aportes de ciudadanos y organizaciones. En este marco me permito sugerir, desde la experiencia en la gestión y la docencia universitarias, cuatro aportes a la Comisión que preside el asambleísta Jorge Corozo.

La primera sugerencia es modificar el numeral siete, del artículo 49 de la Ley Orgánica de Comunicación, para que el Consejo de Regulación de la Comunicación, desarrolle investigaciones y elabore estudios técnicos sobre la comunicación, de manera preferente y articulada con los Departamentos, Grupos de Investigación y las Redes Académicas, de las Escuelas y Facultades de Comunicación, del país. La razón es que la experiencia y la capacidad instalada para hacer investigación de calidad están en las Universidades. El Consejo de Regulación sería el gran armonizador de la investigación en comunicación para que, por ejemplo, las tesis y los trabajos de titulación sean publicados en la revista Cuadernos del Cordicom.

El segundo aporte, en el mismo artículo 49, referido a las atribuciones del Consejo de Regulación, es agregar un acápite que señale que, para las acciones de formación de los trabajadores de los medios de comunicación, en 3º y 4º nivel en diferentes modalidades de estudio, se convoque en primera instancia a las instituciones educativas nacionales; de no existir la oferta se procurarán opciones conjuntas entre instituciones nacionales y extranjeras. El propósito del órgano de regulación es elevar la cualificación de quienes operan los medios y hacen periodismo; y pese a haberse logrado opciones interesantes de formación con una Institución de Educación Superior española, hay una probable desvalorización del talento nacional, además de cierta inequidad en el acceso a las ofertas de las universidades ecuatorianas autorizadas por la Senescyt para educar en las modalidades a distancia y en línea.

La tercera sugerencia es agregar una acápite al artículo 50 de la Ley Orgánica de Comunicación, referente a los requisitos que deben cumplir los integrantes del Consejo de Comunicación. La propuesta es que sean profesionales, con título de 4º nivel, en disciplinas vinculadas con la comunicación o periodismo, o con el derecho constitucional o de comunicación, y haber ejercido profesionalmente y/o académicamente en el ámbito de la comunicación social, al menos 10 años con probidad notoria. En este punto coinciden expertos internacionales, juristas nacionales y representantes de medios de comunicación. Vale recordar que el tema de la cualificación estuvo presente en los proyectos presentados por los asambleístas Lourdes Tibán, César Montufar y Rolando Panchana para la vigente ley de comunicación. El Prof. Ramón Zallo, de la Universidad del País Vasco, señala que uno de los indicadores para conocer el grado de independencia de un Consejo de Comunicación, nacional o regional, es su composición.

El último aporte es agregar un ítem al artículo 80 de la Ley Orgánica de Comunicación, relacionado los objetivos de los medios públicos, para que éstos permitan el desarrollo de prácticas de Gestión Productiva, a los estudiantes de las Escuelas y Facultades de comunicación del país. El texto sugerido es: Prestar los espacios y condiciones necesarias para que los estudiantes, de grado y posgrado de las Escuelas y Facultades de Comunicación y Periodismo del país, realicen prácticas pre profesionales de Gestión Productiva, de acuerdo a las políticas y estándares de los medios de comunicación. Los medios de comunicación públicos deberían ser los espacios privilegiados para formar a los estudiantes universitarios, permitiendo que los jóvenes a través de dedicación personal y realizaciones concretas (Gestión Productiva) formen sus competencias y luego, sobre la base edificada, accedan al mundo laboral.

Hay otras necesidades que están relacionadas con la academia, como el acceso al Internet de forma equitativa por todos los habitantes del país. Hoy mucha información y medios de comunicación están disponibles en Internet, pero solo tienen acceso las personas que podemos pagar un canon, ¿Qué pasa con quienes no pueden pagar? ¿Qué pasa con los ciudadanos que viven en lugares donde no hay cobertura de Internet? ¿Tienen éstas personas iguales derechos a comunicarse que el restos de ecuatorianos? Hay un debate abierto al que deberemos seguir aportado, desde diferentes experiencias y ópticas.

 

Written by abelsuing

julio 11, 2018 at 9:11 am

Los accidentes de tránsito en #Loja

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Los periódicos locales informan, casi a diario, de accidentes de tránsito. Las imágenes que la prensa muestra son duras, así como los relatos de lo ocurrido. Para los habitantes de ciudades pequeñas, como Loja, un accidente de tránsito altera la vida cotidiana, pero: ¿Qué ocurre cuándo la excepción se transforma en regla? ¿Loja y el Ecuador tienen políticas de seguridad ante el tránsito vehicular?

Por sorprendente que parezca, las acciones de educación vial han crecido, así como el trabajo de organizaciones no gubernamentales, un ejemplo destacado es la ONG “Justicia Vial”, también los transportistas hacen parte de la tarea en sus Escuelas de Formación, incluso en Loja se creó el Instituto Tecnológico “Vicente Agustín Aguirre Ruíz” para enseñar a nivel superior tránsito y seguridad. Las autoridades aportan con campañas informativas frecuentes y participan en la búsqueda de soluciones a través del Servicio de Investigación de Accidentes de Tránsito SIAT de la Policía Nacional.

En cuanto a cifras, nuestro país está en deuda con sus compromisos: La tasa de fallecidos no se reduce el ritmo

“con [el] que Ecuador se comprometió para el 2020. En el 2011, cuando Ecuador se unió al decenio de seguridad vial de las Naciones Unidas empezó con una tasa de 22 fallecidos por cada 100 mil habitantes y su compromiso era reducir la tasa a la mitad al 2020. Ahora bordea una tasa de 18 muertos por cada 100 mil habitantes”.

El alcohol, las drogas ilícitas, la fatiga, el conducir sin permisos y un sinfín de motivos aparecen en los orígenes de los accidentes, pero antes de éstos motivos están otros: ¿Qué lleva al uso de las vías de forma irresponsable? ¿Es acaso el exceso de velocidad la forma de exteriorizar los que vivimos en la llamada “Sociedad de la Información y el Conocimiento”?

Conforme crecen las cifras de accidentes de tránsito crecen las preocupaciones de padres y maestros al dejar a nuestros hijos en las calles, los privamos de salir y habitar plazas, parques, avenidas porque en cualquier momento pueden ser atropellados. Así, estamos dejando que el miedo nos domine y que pocos, irresponsables, se apoderen de una ciudad que es de todos.

Si la instrucción formal en técnicas y protocolos de conducir no está ausente de los currículos académicos, entonces falta otro tipo de formación que esté vinculada a valores, al respeto y al bien común. Hemos construido una urbe con elegantes vistas y con espacios verdes, pero necesitamos valorar lo que edificamos, entender que nuestras condiciones no deben yuxtaponerse a las de otros.

Es lamentable ver a muchos jóvenes morir, saber de hijos huérfanos y de personas fracturadas de por vida a consecuencia de los accidentes de tránsito, pero será más lamentable saber de una sociedad mutilada porque no fomenta una educación de valores que enseñe a respetar al otro, a las personas diferentes, y comprender que hay lugares y vías de tránsito que son de todos, y que no deben ser usadas como pistas de velocidad hacia una eternidad egoísta.

Written by abelsuing

julio 2, 2018 at 11:51 am

Publicado en Opinión

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