Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

Archive for abril 12th, 2012

La comunicación en el mercado.

with 2 comments

La estructura de economía de mercado deja en manos de oferentes y demandantes la determinación de equilibrios bajo el supuesto de igualdad de condiciones.  Sin embargo hay desajustes que no permiten que todas las personas accedan a los bienes y servicios que desean.

Según el modelo de economía de mercado la información es un bien intangible que es transado por medio de soportes materiales.  Vale recordar que la información posee características de bien ideológico sujeto a regulaciones que persiguen ejercer el derecho a comunicar.

Frente al modelo occidental de organización socio – económica existen las alternativas socialistas y social demócratas que fomentan una robusta presencia del Estado.  Para estos modelos los medios de comunicación deberían ser públicos, así como la mayoría bienes y servicios.

La actual crisis económica mundial cuestiona el papel de los medios respecto a cumplir con su rol de aportar una visión crítica. Una de las causas de esta anomalía es la vinculación de propiedad entre banca y medios de comunicación.  Parece que en general los medios descuidaron su papel de “perro guardián” de la democracia.

La situación económica y la experiencia de países socialistas en el siglo XX dejan ver a priori que cuando no se respetan los derechos y libertades de los individuos, se violan las regulaciones y existe inobservancia del ejercicio ético peligrosamente se construyen escenarios que terminan perjudicando a la sociedad.

Ramón Reig, profesor titular de Estructura de la Información Periodística en la Universidad de Sevilla, desde el ángulo del pensamiento crítico plantea(1) un conjunto de principios, que parecen ser universales, para elevar las condiciones de comunicación y mejorar la convivencia.  Parte de su propuesta manifiesta que hay la necesidad de una revolución ética, basada en la transmutación de valores y en la empatía; refuerzo y protagonismo preponderante del Estado; la educación como derecho de todo ciudadano; eliminar las distinciones entre sexos, etnias y razas; y, respetar las creencias religiosas de los seres humanos. La tolerancia pero sobre todo la promoción del hombre en la búsqueda del bienestar común serían los elementos de fondo de las relaciones sociales

El camino propuesto por el Prof. Reig podría ser la clave para ganar en calidad de vida. De fondo cuestiona un sistema que si no tiene como objetivo la promoción humana debe dar paso a la búsqueda de alternativas.

(1) Reig, Ramón (2011): Todo mercado. Barcelona: Anthropos.

Anuncios

Written by abelsuing

abril 12, 2012 at 1:57 am

La economía política de la comunicación

with one comment

El área de conocimiento que estudia las relaciones, orientaciones y normas estructurales de la información se denomina economía política de la comunicación. El profesor Vincent Mosco define a la economía política como “el estudio de las relaciones sociales, especialmente de las relaciones de poder que mantienen los sujetos que producen, distribuyen y consumen los medios de comunicación” (Medina, 2005: 17).

La economía política de la comunicación es un concepto macroeconómico “vinculado a la economía política, incluye leyes pero también reglas y acuerdos, acciones y omisiones de los gobiernos, e incluso los “hábitos y rigideces” según algún autor, que contribuirán también a la reproducción del sistema” (Kopp, 1990: 82-83, como se cita en Bustamante, 2004: 33).

La economía política de la comunicación “se ha destacado por su énfasis en describir y examinar el significado de las instituciones, especialmente empresas y gobiernos, responsables por la producción, distribución e intercambio de las mercancías de comunicación y por la regulación del mercado de comunicación” (Mosco, 2006: 67).  Los economistas políticos de la comunicación han centrado sus análisis en los medios, la información y las audiencias como recursos, y han registrado las formas en que son empaquetados para  convertirse en productos para la venta (Mosco, 2009: 26).

El objeto de estudio de la economía política de la comunicación son “las relaciones sociales (particularmente las de poder) que constituyen la producción,  distribución y consumo de bienes simbólicos” (Bolaño y Mastrini 2002: 43, como se cita en Gómez y Sánchez, 2011: 1).  La principal unidad de análisis son las industrias culturales, las mismas que deben ser consideradas desde un enfoque histórico estructural”  (Sánchez Ruiz, 1992, como se cita en Gómez y Sánchez, 2011: 1).  La base analítica sobre la que construye sus reflexiones es el “rol de los medios en el proceso de acumulación de capital -el problema de las clases sociales, los medios y la legitimación de la estratificación social; la relación entre producción material y producción intelectual-”  (Bolaño y Mastrini, 1999: 10).

El capitalismo se articula en base al mercado y a un sistema de propiedad privada.  Ambos sistemas requieren controles que organicen, prohíban o permitan a las personas, naturales o jurídicas, su actividad (Mosco, 2009: 31).  “Entendemos que la economía política de la comunicación enfrenta tres tareas básicas: (…) debe recuperar las discusiones planteadas en torno a la propiedad de los medios, trabajar en la definición de políticas democráticas de comunicación y luchar por un contexto internacional más justo en la distribución de la información” (Bolaño y Mastrini, 2001: 71).

La economía política de la comunicación está adscrita a una línea calificada como teoría crítica que busca analizar los problemas sociales con el fin de aportar a su transformación.

En contra de la teoría crítica hay otra tradición que aborda el análisis social desde la perspectiva del libre mercado y estudia cómo afecta la competencia al gobierno de las compañías y al consumo de los medios. La tendencia más liberal propone que no exista ninguna intervención por parte del Estado, y otros, más moderados, consideran que la libertad de los sujetos se fundamenta en la responsabilidad por alcanzar el bien común.  La regulación sólo debe darse cuando los derechos de los ciudadanos y la libre competencia se vean perjudicados (Medina, 2005: 18).

De cara al futuro, la economía política de la comunicación “debe replantearse sus fundamentos para comprender en su totalidad la hegemonía de la producción inmaterial que, cualitativamente, está transformando la economía, la formas de vida y, desde luego, la propia comunicación y la cultura” (Sierra, 2006: 63).

La cantidad de información que disponemos hoy exige vincular los campos del conocimiento para tener una visión humanista e integral.  “La economía política de la comunicación en un mundo de producción y circulación acelerado de bienes enfrenta el desafío de tratar las bases de una economía política del conocimiento, de la construcción y socialización del saber científico codificado y, en consecuencia, la investigación micropolítica de la actividad intelectual vinculada a los dispositivos de control y manipulación de la nueva economía”  (Bolaño citado en Sierra, 2006: 289). Lee el resto de esta entrada »