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Diario de campo.

Sobre ética y acción

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Me permito compartir “unas breves reflexiones sobre ética y empresa en el contexto actual” de Joan Costa, que nos remite para el empleo en nuestra Escuela de Comunicación Social de la UTPL, a este material hemos accedido gracias a la relación académica que nuestra compañera de CITTES, Jenny Yaguache, mantiene con el autor.

El hombre es la suma de sus actos
Sartre

La ética no está ligada a las declaraciones, a la retórica. Ni siquiera a las creencias, sino a la praxis de las relaciones humanas. La ética sólo se manifiesta en la conducta. Sólo existe por medio de ella. Tanto en las personas como en las empresas.

¿De qué está hecha la conducta -sea de una persona, un grupo o una organización? De una sucesión de acciones que definen una trayectoria.

Las acciones son secuencias de actos. La trayectoria es la línea de vida de la conducta.

Por tanto, conducta y trayectoria van unidas. No hay éticas puntuales o selectivas. Es una cuestión de todo o nada.

Entonces, habría que preguntarse qué es una acción. Abraham Moles responde: “Esencialmente es un desplazamiento visible del ser en el espacio que crea una modificación en su entorno”.

Esta definición está claramente referida a la acción física. Pero hay también acciones psicológicas, relacionales, persuasivas, coercitivas, etcétera.

Y lo que es común a estas formas de acción (factual y psicológica) es que ambas tienen la capacidad de modificar su entorno. Que no es sólo físico y ambiental, sino también económico, cultural, mental, humano. Así que ciertas conductas influyen y modifican el entorno y las otras conductas. Aquí está la clave.

Las acciones, los actos, las relaciones son los lazos -a veces invisibles- que conforman las parejas, los grupos, la sociedad. Sabemos que la sociedad no es la suma de los individuos que pueblan un territorio; eso sería la población, que es un concepto estadístico, cuantitativo. Sociedad es el conjunto de interrelaciones e interacciones entre individuos por medio de lo que tienen en común: una lengua, una cultura, un entorno, unos valores. Es eso que ellos poseen en común lo que define a una comunidad. Y los lazos que ligan a esa comunidad son los de las acciones, las interacciones y retrointeracciones.

Lo cual convierte la sociedad en un sistema social.

La ética impregna dos formas de acciones

Las acciones humanas son de dos tipos: la acción energética, factual: es lo que hacemos, los hechos. Y la acción simbólica de débil energía: lo que decimos, los mensajes. Ambos son los vehículos, los instrumentos de la conducta, por los que ella se manifiesta y se realiza.
Pero la conducta es la extensión externa, social de las decisiones. Y éstas pueden ser vectorizadas por un sentido responsable y ético, o no-ético, o por un sinsentido.

Sobre este telón de fondo que acabo de trazar a propósito de la crisis actual, llevaré el foco al mundo de las empresas y organizaciones. Ese foco proyecta su luz con las palabras que he escogido de un filósofo, un economista y un sociólogo. Si bien sus palabras son breves, están rebosantes de sentido.

“El horizonte ético es más importante que el económico”, sentencia el filósofo Ramin Lahanbegloo. “Tratamos de poner demasiadas cosas sobre la mesa, y tenemos un conflicto entre ellas que nos hace olvidar cuál era la pregunta”. Opina que “Las organizaciones no podrán establecer una buena relación con el exterior si no hay una buena relación con el interior”… “Se trata de traer al primer plano de las relaciones algunos de los valores que todos compartimos”.

Michael Campdessus, economista y presidente del Fondo Monetario Internacional FMI, predica “Remozar de ética el libre mercado”… “Invertir en innovación, investigación y economía del conocimiento. Háganlo para mejorar su futuro”, aconseja. Y continúa: “Si volvemos la vista a los fundadores del libre mercado, como Adam Smith, veremos lo que dicen: la libre iniciativa y el libre mercado tienen como fin ¡el bien común! ¡Y eso es lo que hemos olvidado! La crisis actual es hija de este olvido suicida”.

Para el futuro, Campdessus propone tres pilares a la vez: “Regulación, vigilancia y ética. Lo propongo desde hace diez años”. Veremos si por fin le hacemos caso. A la pregunta sobre qué es la ética, responde: “Lo que propuso Adam Smith: que los actores del libre mercado contengan su codicia para preocuparse de sus convecinos. Fácil”.

El sociólogo Richard Florida, profesor de economía creativa y director del Martin Prosperity Institute de Toronto, afirma lapidario: “En la actual economía creativa, la verdadera fuente del crecimiento económico no es el capital, sino que procede de la concentración y el aglutinamiento de personas productivas con talento”.

Yo pienso que en la actualidad los factores económicos principales son el talento, la innovación y la creatividad. Y estoy convencido de que cualquier cambio en esta crisis económica que nos atrapa no vendrá por la economía ni por la política, sino por la Cultura, la conducta Ética.

©  Joan Costa

Written by abelsuing

marzo 31, 2009 a 7:03 pm

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