Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

Sobre comunicación, comunidad, local, proximidad… acción.

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Me permito compartir el texto de autoria del Prof. Marcelo Martínez que recibí de él ayer, y que lo he subrayado en lo fundamental para mi, y que sobre todo  ha despertado el compromiso de actuar, de mover, de aportar, de dar utilidad a aquello que desde la academia podemos crear, pensar… soñar.

La fuente:

•    MARTÍNEZ HERMIDA, MARCELO: Comunidad, televisión e investigación activas, Desarrollo y compromiso con la televisión local.CL en CD libro en: MARTÍNEZ, M. (ed.) Televisiones locales en Europa: proximidad, programación y Políticas de Comunicación.CD, Unidixital, Santiago de Compostela. 2002.ISBN: 84–933313–2–5

Aquí el texto:

Comunidad, televisión e investigación activas
Desarrollo y Compromiso con la Comunicación Local

Marcelo A. Martínez Hermida
Profesor Titular de Comunicación Audiovisual y Publicidad en la Universidad de Santiago de Compostela

Abstract
The essay deffends the appropiation of new points of view in planning of the research in the local communication field and it proposes to emphasize the centrality of the studies in the concept of community. It checks some of the problems been in the planning of the nowadays works and it stresses the weakness of the frame in Spain. It proposes an understanding between university and the companies of the television sector in order to develop the research, or the strengths of the local gadget, always from the criteria of a bigger democratisation and participation of the community in the media. The intention is just to encourage a more active and involved research, without rejecting a better attention to the medium-community relationship, still in gadgets addressed to glocal or commercial reasons.

El ensayo defiende la apropiación de nuevos puntos de vista en la planificación de la investigación en el campo de la comunicación local y propone enfatizar la centralidad de los estudios en el concepto de comunidad. Repasa algunos de los problemas existentes en la planificación de los trabajos actuales y resalta la debilidad del marco de estos en España. Propone un entendimiento entre la universidad y las empresas del sector televisivo para el desarrollo tanto de la investigación, como de las fortalezas del dispositivo local, siempre a partir de los criterios de una mayor democratización y participación de la comunidad en los medios. La intención no es otra que alentar a una investigación más activa y comprometida, sin despreciar una mejor atención a la relación medio-comunidad aún en dispositivos orientados a razones glocales o comerciales.

O ensaio defende a apropiación de novos puntos de vista no planeamento da investigación no eido da comunicación local e propón salientar a centralidade dos estudios na comunidade. Revisa os problemas existentes no planeamento dos traballos actuais e salienta a febleza do marco destes en España. Propón un entendemento entre a universidade e as empresas do sector televisivo para o desenvolvemento tanto da investigación, como das fortezas do dispositivo local, sempre a partires dos criterios dunha maior democratización e participación da comunidade nos medios. A tentativa non é outra que incentivar unha investigación máis activa e comprometida, sen desprezar unha mellor atención á relación medio-comunidade aínda en dispositivos orientados a razóns glocais ou comerciais.

A pesar de la importancia real del fenómeno de la comunicación local en España en la última década, pocas investigaciones  se han volcado en tratar de explicar este proceso que afecta profundamente al sistema de comunicación actual y que renueva el escenario político, económico y social de los medios y de las comunidades.

No obstante,  un buen grupo de jóvenes investigadores  de las universidades españolas  se han interesado recientemente en el desarrollo de la creación, función, contexto  y motivos de los agentes en esta área de estudio. Lo que indica, no sólo una nueva y fresca mirada al problema, sino la continuidad de un interés científico que pocos han patrocinado desde las academias de nuestro país.

Alentados por lo inexplorado de la praxis y por lo satisfactorio que resulta formular o aplicar marcos de conceptualización en un campo no tan saturado como el de la “sociedad de la información” o el de la “ aplicación de las nuevas tecnologías”, por ejemplo, han desarrollado en este campo de la comunicación local  discursos comunicativos que pudieran ser de partida igualmente utópicos  que los de los temas ahora señalados como paradigma, pero que les han permitido reafirmarse en la posibilidad de lo alternativo.

Esto es, desde un aparente mejor conocimiento sobre el objeto y los objetivos de estudio en tanto que implicados emocionalmente, aleccionados por la ilusión cierta de que pueda existir una mejor democracia en los medios y un mayor cambio en su comunidad a través de aquellos y finalmente sabedores, es decisivo para ellos, de que su trabajo pudiera influir de una forma directa en esa comunidad y en esos medios.

Estos primeros estudios, en tanto que inicialmente abocados a la pretensión de satisfacción de un deseo de una investigación más imaginativa y profunda dentro de la acción sobre lo real, también se encuentran ligados al cabo a un cierto y rutinario pragmatismo de primer umbral relacionado con el afán descriptivo actual de modelos, con la categorización de estos y con los análisis de estructura y producción de las empresas del sector en territorios determinados .

Problemas coyunturales

De todas formas, y aunque el tema merece su esfuerzo, existen problemas históricos, contractuales y transversales que inciden en la incertidumbre de que, política y contextualmente, este espacio pueda llegar a ser realmente alternativo, desde la construcción social de la relación medio-comunidad  misma que intentan exponer o desde la realidad del propio sector en el marco del sistema comunicativo y político actual, donde hoy se abre un debate espinoso sobre la concentración permitida por los gobiernos neoliberales, frente al acceso de la sociedad civil o de pequeños grupos locales a los medios.

Desde el ejercicio de la investigación académica este es un campo que, digámoslo, está normalmente en el lugar opuesto a la mecánica de financiación por la que se rigen no pocas líneas de investigación, en una universidad tan deseosa o necesitada de estar ligada o alineada en la actualidad a poderes políticos y económicos.

Poderes que, de otra parte, siempre imponen con sus intereses partidarios un grave ejercicio administrativo o moralidad coral en la impronta, la consulta y el resultado académico, diluyendo el quehacer científico y su responsabilidad para con la sociedad, al igual que sucede con la visión que hoy se mantiene de una formación universitaria enfilada, desde la presión diaria, hacia la cuota de mercado y la uniformización del saber.

Por tanto, campo de voluntades, que requiere el compromiso y la distancia del investigador, al tiempo, para con el estudio de la comunidad y las formas que esta establece para su comunicación; siempre a riesgo de incomodidades y falta de apoyos para iniciar o continuar proyectos que no ratifiquen los discursos dominantes o que no canten los efectos bonancibles de la política de turno.

Problemas de partida

Podemos encontrar varios motivos de porque todo esto es así. En primer lugar, las investigaciones realizadas en España sobre lo “local” pecan precisamente de localizables  en el sentido de que su difusión no atiende a una red de conocimiento asentada todavía en el ámbito estatal, donde se supondría al menos una contrastación de técnicas y resultados, además de asegurar una producción de ensayos y estudios lo suficientemente cualificada para que se considere de central importancia en el panorama actual de la investigación académica.

Por otra parte, los objetivos de la investigación atienden a necesidades y explicaciones del fenómeno cercanas, sino cercadas a mapas o estudios de caso particulares a los que se busca una solución, a veces por enfocada en exceso, descontextualizada o desconocedora del panorama general de esta literatura, sin posibilidad de su contraste científico o de general reconocimiento, si así pudiera ser.

En muchos casos, es difícil que estos informes traspasen este umbral descriptivo y, también, que estos estudios coyunturales se completen con otros de más profundidad y definida búsqueda. Tal debilidad responde también a las revisiones realizadas sobre ciertas lecturas de autores relevantes, tanto europeos como españoles, que asumen técnicas limitadas y conceptos desarraigados de lo local, provenientes de la larga tradición de la comunicación de masas  e insertos dentro de las dinámicas comunicativas globales, que trasladan interpretaciones más o menos afortunadas olvidando, en principio, lo diferencial de los públicos, de las comunidades y de sus culturas y sociedades. Convidan, así, a las razones del mercado de la glocalización y a la configuración de su sistema desde la investigación, sin tener en cuenta otros posibles desarrollos.

Conceptos principales

He aquí que la misma diversidad del concepto de lo “local” o las múltiples manifestaciones de lo comunitario , sobre los que los teóricos buscan rasgos comunes para asumir su definición, subrayan la importancia definitoria y definitiva de las comunidades que alojan tales dispositivos mediáticos. Y, he aquí también, que si bien los estudios sobre el campo ensalzan la centralidad de los medios en el proceso de la investigación, creemos que debe ser la comunidad o las comunidades el lugar de inflexión desde donde analizar las formas de su comunicación, donde se incluyen las de los medios entre otras. Es a partir de este resbaladizo concepto desde donde se puede traspasar la encerrona de aquellos estudios de primer umbral.

La comunidad, concepto semioculto y maltratado históricamente desde la sociología , deviene en un espacio de comunicación, donde los individuos conforman sus relaciones a través de itinerarios e instrumentos para el diálogo sobre la consciencia que les une y les separa de sus entornos diversos, actuando desde esa percepción y conocimiento que les es común. Sin duda, la comunidad ha progresado y diluido su impronta en otras organizaciones y estructuras sociales, formando parte de un sistema complejo de lucha donde intervienen las adscripciones y, por igual, tanto aspectos relacionados con  la obtención de beneficio material, como de carácter afectivo.

Los estudios actuales sobre comunicación local, o inclusive comunitaria, identifican además otro tipo de comunidades. Una comunidad sujeta al consumo, en este caso comunicativo o mediático, por lo general. Pero también inciden, desde el rango de decisión en el interior de los medios, en la creación que estos hacen de nuevas “comunidades”, asociadas a sus estrategias, rutinas y representaciones. Por tanto, hablamos de “comunidades superpuestas”, arraigadas en la interpretación teórica de la acción del medio sobre la comunidad real.

He aquí el concepto de “comunidad de interés” , revisado como una estrategia de suma de intereses sociales y económicos necesaria para la institucionalización y mantenimiento del dispositivo mediático. O la reciente conceptualización de lo que se ha denominado “comunidad corporativa”, no suficientemente definida , que señala a los miembros del medio como partícipes de una “comunidad” particular que reinterpreta a la comunidad y sus gestos y que manejan dispositivos a partir de una “profesión común”, decisiva a la hora de establecer los propios y externos estatutos de acceso al medio, mediando sobre temas, individuos o grupos. Convenimos en revisar, desde este punto, las lecturas realizadas acerca de la profesionalización del sector o del mismo voluntarismo.

Así, consideramos la necesidad de contemplar en repertorios futuros de estudio el concepto de “trabajo”  y no solamente como generador de segmentos de una estrategia de tiempos para aprovechar la efectividad o como fuerza dinámica de la producción, sino que también como elemento de comprensión para reconocer su práctica en el medio, además de como eje en esa comparación medio-comunidad y como aglutinante de dicha relación en la institucionalización del dispositivo mediático en la comunidad.

La generosidad de la comunidad como concepto central del campo es menos limitada que la de los dispositivos mediáticos y que todo el ecosistema que estos generan en y más allá de lo local y comunitario. Pero la promesa de esa generosidad no puede ser asumida otra vez, recordemos, desde una lectura cerrada a las expectativas de los medios. Si bien la relación comunidad-medio es un eje sobre el que pivota gran parte de nuestro interés como investigadores, no podemos olvidarnos de la relatividad que el medio posee en el seno de las prácticas comunicativas de la comunidad.

Por tanto, los nuevos estudios deberían atender también las formas de relación de la comunidad en comparación con otras estructuras sociales, económicas o políticas que dibujan la organización social en tanto que comunicadora y actora, y a otras formas y estructuras de comunicación asociadas a la cotidianeidad. Véase, por ejemplo y volviendo a la relación con el medio, la importancia del proceso de televidencia, en concreto el de segunda videncia , que reformula el sentido del medio en los escenarios e itinerarios cotidianos del individuo en relación con los otros de su comunidad.

Los referentes globales en lo local han sido la medida de la comunidad en su relación con el medio. Así lo ratifican los resultados de numerosos estudios en este campo . Algunos de estos referentes, incluida la propia globalización, señalan a la desregulación y a la descentralización o a la convergencia como vectores y como operativos que infieren tanto en la creación como en el posterior desarrollo de este proceso, donde la comunidad es una materia o una representación sobre la que se teoriza y sobre la que se ejerce un poder determinado.  Sin embargo, todos estos referentes, que al cabo señalan un nuevo y apetecible mercado, nada serían sin la comunidad real que se los apropia en usos y relaciones diversas dentro y fuera de sí.

He aquí, continuando en apariencia con esa referencia global, el desarrollo de una de las teorías y estrategias más populares en los estudios y prácticas de la comunicación local en la actualidad. Nos referimos a la “teoría de la proximidad” que apremia a la configuración de un sistema de escalas, donde lo local es la base. Tal teoría ha acogido bajo su paraguas, casi con exclusividad, la existencia y practica de los medios locales, enunciando el término “televisión de proximidad”  como definición que supera el propio concepto de “televisión local” y refunda su naturaleza.

Esta proximidad, creemos nosotros no obstante, no es exclusiva de la realidad local de los medios, ni de estas comunidades. Es más, su estrategia responde a una transversalidad operada desde el mercado y los grandes medios que buscan un mayor beneficio y una mejor defensa del territorio de sus audiencias y productos. Otrora, la proximidad era cualidad del mensaje informativo, además de, como apuntaba Sévigné , relación de afectividad con espacios y recuerdos que se reproducen a partir de la distancia y del tiempo. Hoy señala, en este campo, las deficiencias del equilibrio entre localismo y cosmopolitismo en tanto que representaciones del medio. Es decir, constata esa falta de calidad del producto al aproximar el mundo, sobre todo el lejano, a la comunidad y, por otra parte, evidencia la falta de recursos y de estructuración organizativa que demuestran los medios glocales y comerciales al tratar de ejercerla.

Pero vista esa proximidad, fruto asimismo de la publicística de la concentración de medios, encontramos otra olvidada y más cercana a la comunidad y a su posición centralizadora. Nos referimos a aquella proximidad que implica la participación de la comunidad en el medio, a través de los estatutos de acceso y de la comprensión de los profesionales que buscan una mejor democratización  de ese dispositivo. Es decir, la proximidad que permite una televisión orientada a un proceso, no dirigida a la creación de producto para consumo, y que revierte a la comunidad cuando menos la experiencia de conocimiento de un instrumento para hacerse oír. Por tanto, podemos hablar de dos proximidades, en la que la participativo-comunitaria sí es exclusiva de lo local y la otra, la glocal, es común a la estrategia de grandes grupos y traspasa el sistema para llegar al espacio local.

Es difícil encontrar en el Estado español medios que activen este tipo de proximidad  participativo-comunitaria y, por tanto, estudios que referencien modelos o actuaciones en este sentido, a no ser trabajos europeos. Pero es precisamente por esta causa que el compromiso de investigación debe ir más allá de la simple descripción de lo reconocible y activar el papel de un investigador que proponga intervenciones de la comunidad o de sus grupos en el medio , que experimente formas innovadoras para su desarrollo y que registre los valores aportados al interés de la comunidad.

Compromiso

De esta manera, proponemos aquí una lectura sistematizada de las acciones que se emprendan, integrando la interpretación de los procedimientos que los sujetos empleen para producir, de forma organizada, su discurso en situaciones determinadas. Es decir, abogamos por un análisis de la acción social y de los procesos de interacción completados por una reflexión pareja sobre la aportación que este tipo de análisis ofrece para la comprensión del orden social y a la posibilidad del cambio.

A esto le llamamos investigación “activa”, y junto a la comunidad como eje central, es punto de preocupación y enfoque que, creemos, es digno de considerar para aparcar ese cariz general y descriptivo, de primer umbral, de los análisis actuales en España.

El ejercicio, intuitivo, puede que provoque resultados insatisfactorios a la luz de una investigación más alineada en la ortodoxia o con el mercado y conlleve una confusión inicial respecto a la utilidad de los trabajos. No obstante creemos, a la vista de experimentos en curso, que revisar los procesos sobre la marcha, a través de métodos circulares, colaboración y atención y de un aprendizaje del investigador y del colaborador no estructurado, sino reflexionado al paso, conduce a desvelar acciones y procedimientos comunicativos de interés para el desarrollo de la comunidad y de los medios. No queremos decir que sea un procedimiento único, dado que cada necesidad y cada caso apelan a instrumentos y métodos diferentes. Lo que estamos diciendo es que, cuando menos, se intenten desde la perspectiva de que el espacio local los requiere.

Hasta aquí hemos revisado breve y sucintamente en este ensayo los que creemos problemas y conceptos sustanciales de los estudios actuales sobre el campo en España. Evidentemente no hemos expuesto todos en primer lugar por reconocido desconocimiento de la actividad investigadora sobre estos temas en otras academias españolas, en segundo lugar por la consideración de que existen realmente análisis que, efectivamente, están buscando ya trascender de esos primeros mapas, cuantificaciones y descripciones. Con el propósito de alimentar y renovar, cuando menos, el ejercicio de nuevas investigaciones relanzamos un contrato de futuro con la comunidad y las empresas locales de comunicación, actores indispensables para el desarrollo de este compromiso de investigación. De este modelo de investigaciones.

A pesar del marco descrito al comienzo de esta exposición referente a los ligámenes  y preferencias que sustentan una cierta realidad de la universidad, del estado actual de la realidad política y de este modelo de democracia relativa, creemos que, paralelamente a la actividad emprendida por la sociedad civil en la actualidad, desde la investigación académica se pueden aportar a esta elementos para el cambio, sobre todo encontrando ese sentido de una investigación más comprometida con los medios y con las comunidades locales.

Bibliografía

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Swift, R. Democracy. New Internationalist Publications, Oxford, 2002

Written by abelsuing

diciembre 30, 2008 a 1:49 am

Publicado en Diario, Reporte

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