Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

Libertad de expresión para prevenir la obscuridad

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La garantía para emitir y recibir información, así como para expresar libremente las ideas está plasmada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, éste derecho incluso motiva el debate sobre leyes de comunicación, es por lo tanto imprescindible para la relación entre personas y para la democracia.

Sin embargo, en la práctica debe bregarse día a día para mantener una comunicación amplia y sin barreras. Se supondría que una condición innata de los seres humanos no admite límites, y que con el apoyo de las tecnologías de información hay más y mejores oportunidades para buscar y publicar datos, noticias y opiniones, pero lamentablemente no es así.

Muchos periodistas, de casi todos los medios, privados y púbicos, han vivido restricciones o censuras, en algunos casos para no contravenir las líneas editoriales y en otros para alinearse a los dogmas de los administradores de las empresas informativas. Además, los bulos difundidos en las redes sociales han provocado alarmantes atentados contra el derecho a la vida.

Frente a este panorama queda recordar y fortalecer los compromisos deontológicos, la búsqueda de la verdad y la protección de las personas.

Parecería una reflexión continuada y un lugar común que por frecuente se vuelve inocua, y es allí donde está la génesis de la atrocidad, probablemente de los crímenes de periodistas, que en el fondo son contra la humanidad.

Hace un poco más de un año Ecuador perdió a un equipo de profesionales del Diario El Comercio, fueron asesinados por un grupo de guerrilleros en la frontera con Colombia, y casi todos los meses se conoce de más comunicadores fallecidos en el desempeño de sus labores. Cuando la violencia toca las puertas de hogares cercanos llama la atención y provoca apresuradas medidas de protección, pero cuando ocurre en lugares, aparentemente, lejanos y de forma tan frecuente se pierde la conciencia y parece ser parte de la agenda informativa.

El peligro de deshumanización está latente. Las mínimas restricciones a la libertad de expresión ocurren para proteger intereses. Los periodistas son los observadores que dan la alerta, los que cuentan historias y permiten los diálogos sociales, por ello hay que cuidar que éstos profesionales gocen de las precauciones necesarias para que anticipen de posibles épocas de obscuridad y deterioro social.

Cite as

Suing, Abel. (2019, August 20). Libertad de expresión para prevenir la obscuridad. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3372859

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agosto 20, 2019 at 8:27 pm

De la aporofobia a la aporofilia en América Latina

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La filosofa española Adela Cortina concibió la palabra “aporofobia” para denominar al rechazo hacia los extranjeros pobres, la negación, el alejamiento de las personas precarias de sustento material. La fobia es el miedo, en este caso un sufijo para adjetivar al pobre que deriva en hostilidad. En contraposición están las filias, grupos de aficiones o atracciones. Ambos términos describen comportamientos atípicos en psicología.

Por un lado, se debería aceptar al extranjero pobre, y por otro, practicar la solidaridad, la tolerancia a los marginados, sin caer en el fomento de la mendicidad.

La profesora Cortina contrapone la fascinación por los turistas ante la exclusión de los inmigrantes pobres, los primeros traen dinero y los otros, necesidades. Hay políticas para crear infraestructuras y servicios orientados a la hospedería, pero no se disponen sitios para cubrir las necesidades básicas de los extranjeros indigentes, se olvida que son seres humanos, personas con derechos y libertades.

En sociedades de gran circulación de ciudadanos y mercancías, como las actuales, ocurren distorsiones entre incentivos y barreras al tránsito de ricos y pobres. Los discursos de exclusión, de odio a los diferentes se escuchan de norte a sur. Los norteamericanos rechazan a los mejicanos sin trabajo, los argentinos a los bolivianos indígenas, y así en cada país, pero en realidad se estaría iniciando un proceso de marginalidad en todo el continente.

Si los obreros, las personas de bajos ingresos no pueden participar en actividades productivas implicará que no habrán señales que motiven la creación de bienes y servicios, al final se quedarían los ricos, rodeados de cosas, sin personas con quienes cohabitar.

La aporofobia tal vez sirva para visibilizar la génesis de los grupos terroristas, del coyoterismo, del tráfico de personas y otras lacras sociales del siglo XXI que los políticos no han sabido, o no han querido solucionar; en general el origen de estos males estaría en el abrumador egoísmo de unos pocos que se han servido de las instituciones para acumular riquezas y fuerza, pero han dejado a la mayoría con carencias sin fin.

En el centro de la aporofobia y la aporofilia están comunidades, como la ecuatoriana, que se muestran lejanas, indiferentes a la pobreza, la ven como parte de su “realidad”, pero no se percatan que en el futuro podrían se ellas las que deban emigrar.

Hoy es un buen momento para evaluar cómo, desde cada hogar, se pueden crear condiciones para acoger y ayudar a los forasteros pobres, es probable que ellos no hayan tenido opción. Ojalá que se practique la aporofilia como un primer paso hacia una mejor compresión de los fenómenos sociales y políticos de la región.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 30). De la aporofobia a la aporofilia en América Latina. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3362634

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agosto 7, 2019 at 11:34 pm

Educar para la libertad en la sociedad y el mercado

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Entre las carencias y urgencias que vive la sociedad actual, la educación es una prioridad. La instrucción, el manejo de herramientas, la formación de competencias, las pedagogías participativas y colaborativas, además de los repositorios digitales constituyen excelentes medios para guiar a los ciudadanos del mañana, sin embargo, parecería que los docentes se han quedado en los protocolos de la sociedad del conocimiento y han relegado al sujeto, al destinatario de la formación.

El cultivo de valores, el aprendizaje de virtudes, la búsqueda del bien común, el aprecio por la historia, la cultura y los patrimonios quedan en segundo plano ante el avance inconmensurable de las redes sociales y las tecnologías al servicio del hedonismo.

En Loja (Ecuador) se multiplican, día a día, las tiendas de trajes de alquiler, de comidas rápidas, las academias para preparar exámenes de ingreso a las universidades, el parque automotor, los comercios de fantasías que venden “todo por un dólar”, las ventas ambulantes, es decir el universo de lo efímero, de lo inmediato, lo rápido y barato a cambio de perder identidad, independencia, autonomía, soberanía.

Aislarse en el mundo hiperconectado de hoy es un sinsentido, las relaciones sociales y comerciales demandan apertura e intercambios sobre la base de complementos y ventajas comparativas, ello implica reconocer valores y promoverlos para adquirir lo que no se fabrique. La economía no supone dependencia, promueve beneficios para las partes, pero la necesidad de sobrevivencia aunada a una educación descapitalizada de sentidos lleva a escoger el derroche, el exceso para hoy y el hambre para mañana.

Los gobernantes no se atreven a fijar grandes metas, los ciudadanos exigen nuevas emancipaciones, las empresas no proyectan inversiones, los jóvenes con talento emigran, los funcionarios solapan el modo de gestión clientelar que muestra a la coima como normal, y así un etcétera de temas que tal vez no se discutan en las escuelas, y que padres, educadores y educandos no deciden enfrentar. Todos esperan un salvador.

La respuesta a los desajustes en el desarrollo socioeconómico estaría en una educación que comprenda el entorno en donde viven los jóvenes, que no niegue la realidad, que enseñe derechos y deberes, impactos y compromisos, que sus vidas pueden y deberían estar guiadas por la tolerancia, la solidaridad, el diálogo y la empatía.

Educar para la libertad y la búsqueda de la felicidad es acoger las tesis de los padres fundadores de las naciones modernas, es democracia, es proponer gobiernos justos y progreso para todos. La educación es el cimiento de grandes pueblos. Desde esta perspectiva cambiar la sociedad inicia cambiando la educación.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 23). Educar para la libertad en la sociedad y el mercado. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3355553

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julio 30, 2019 at 11:20 am

¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Varios motivos llevan a las personas a estudiar un posgrado doctoral. Hay razones de estatus, de carrera y de realización; entre las primeras están el reconocimiento social y los ingresos económicos que permiten el título académico, por ejemplo, los profesores titulares de las universidades del Ecuador perciben salarios mensuales por sobre los US$ 3.000, de acuerdo al “Reglamento de Carrera y Escalafón del profesor e investigador del Sistema de Educación Superior”.

Por otro lado, quienes ya participan de la docencia universitaria necesitan crecer y proyectar sus saberes a través de movilidad, relaciones con pares, publicaciones y gestión de proyectos, que son componentes de los procesos doctorales; entonces formarse como investigadores es consecuencia lógica de una trayectoria dedicada a la educación de los jóvenes, y además es una exigencia señalada en las normas de educación superior.

Pero, quizá la vocación sea el impulso que mueve a quienes dedican tiempo y capacidades a la investigación, el doctorado es parte del camino hacia la cátedra, es la búsqueda de la felicidad a través de una vida equilibrada y de valores. La filosofa Victoria Camps rememora a Aristóteles para mencionar que, a través de una vida de virtudes cada hombre puede alcanzar la felicidad, que se constituye en un derecho fundamental en la vida moderna.

Desde esta perspectiva estudiar un doctorado es un proyecto de vida, es servicio a los demás, es encontrar soluciones, innovaciones, nuevos horizontes para la comunidad, no debe ser un programa impuesto sino una posibilidad para que personas dispuestas y en condiciones participen en constantes exploraciones, reflexiones y ensayos para el bienestar general.

Esto no significa ascetismo porque los investigadores son vecinos, amigos, padres, hermanos, hijos, que se diferencian por la dinámica de su trabajo. La conclusión es que todos los ciudadanos son necesarios para el progreso de los pueblos. Si el título de PhD es sinónimo de excelencia entonces se requieren de personas extraordinarias en cada campo del saber y en cada ambiente laboral.

Confrontar las razones de estatus y de carrera las de autorrealización implica que los candidatos a doctores pueden discriminar si efectivamente alcanzarán su trascendencia personal y profesional en el mundo académico o por el contrario lo harán en otros espacios laborales y productivos de la sociedad.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 17). ¿Por qué estudiar un doctorado, PhD?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3340210

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julio 17, 2019 at 10:43 pm

Definición de las líneas de investigación

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Suing, Abel. (2008, July). Definición de las líneas de investigación. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3336320

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julio 15, 2019 at 10:30 am

La “salud” económica de las empresas de comunicación del Ecuador

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Las empresas de comunicación atienden la demanda de información de los ciudadanos y, al igual que en otros sectores productivos, buscan beneficios en sus actividades. Las variables del desempeño las empresas son utilidades, tributos, eficiencia productiva e índices financieros, que en conjunto muestran la capacidad para aprovechar las oportunidades del mercado.

Las empresas de comunicación responden a condicionamientos particulares en razón del doble público al que sirven, consumidores y anunciantes, pero también por el valor cultural e ideológico de la información. En los últimos años, a consecuencia de la Ley Orgánica de Comunicación, las empresas informativas del Ecuador debieron comprometer recursos para cumplir con cuotas de contenidos y otras regulaciones que les significaron incrementos en los costos de operación.

A las exigencias culturales se suman las tecnológicas que llevan a los medios nacionales a competir contra ofertas en streaming, de operadores foráneos, que no necesitan de grandes infraestructuras ya que ofrecen sus contenidos a través del cableado de fibra óptica pública colocado por la Corporación Nacional de Telecomunicaciones, además no contribuyen al fisco en iguales condiciones que las pequeñas empresas, probablemente una radioemisora parroquial paga más impuestos al Estado ecuatoriano que los grandes operadores OTT.

El ejercicio de las libertades de expresión y de prensa es contrario a restringir el ingreso de innovadoras empresas de comunicación, pero si supone que existan condiciones equitativas de competencia, la misma teoría económica y los principios de las políticas nacionales de comunicación abogan por el control de los monopolios.

Mientras ocurren los grandes debates sobre regulación y control, el modelo de las empresas de comunicación cambia, aunque aún no se conoce el espacio que deberán habitar la radio y la televisión de señal abierta.

Los rankigs de las empresas de Ecuador, proporcionados por el SRI y la Superintendencia de Compañías, muestran que entre 2011 y 2017 los ingresos de las 10 principales empresas de telecomunicaciones crecieron en 6% promedio anual, en el mismo periodo los ingresos de las 10 principales empresas de medios de comunicación decrecieron en 12% anual. Iguales tendencias ocurren en el personal empleado.

La supervivencia de las empresas de comunicación está en riesgo. En una analogía con la salud de las personas, los signos vitales de los medios de comunicación señalan la necesidad de tratamientos inmediatos para que continúen siendo la vía hacia la construcción de la opinión pública.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 12). La “salud” económica de las empresas de comunicación del Ecuador. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3333321

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julio 12, 2019 at 12:03 am

Alerta, la sinrazón busca imponerse

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Imagen tomada de https://www.planv.com.ec

Imagen tomada de https://www.planv.com.ec

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Hace pocos días el periodista y líder en la defensa de los derechos de la comunicación César Ricaurte fue condenado a prisión por una contravención cuarta clase, estipulada en el artículo 396 del Código Integral Penal vigente en el Ecuador. Ricaurte refiere que el hecho nació del ejercicio de su libertad de expresión, cuando erogó un calificativo al político Jorge Jurado.

Varias personas lamentan lo ocurrido porque la violencia, la intolerancia y la anulación de la razón pueden imperar como mecanismos de resolución de las diferencias.

La labor de periodistas, como Ricaurte, es necesaria para el desarrollo, la paz y la justicia en un país que no avanza, que está endeudado, que ha hipotecado la producción futura de materias primas.

Los hechos que los comunicadores documentan y descubren a la opinión pública dan paso al aparato de justicia. A la fortaleza moral de la sociedad aportan los periodistas, y medios de comunicación que buscan la verdad y están en condiciones de mostrar sus hallazgos.

Una década después de continuos maltratos a los medios de comunicación de propiedad privada, de connivencia entre el gobierno de turno y la empresa de medios públicos, de sanciones dispuestas por una Superintendencia que quedó en deuda con la ciudadanía respecto al empoderamiento y la alfabetización de sus derechos y libertades de información, de relego de la distribución de frecuencias radioeléctricas, de rezagos en la transición hacia la comunicación digital, y un largo etcétera de carencias, de los ecuatorianos, en la sociedad del conocimiento han derivado en gritos ahogados, en desesperación, en la iracunda necesidad de manifestar los sentimientos de las mayorías.

El Ecuador pertenece a 17 millones de habitantes, todos tienen el deber y derecho de expresarse, de escuchar, de comprender, pero también de perdonar para enmendar y continuar. La violencia genera violencia, todos pierden, no hay vencedores, ganan la postración y el dolor.

El periodista Ricaurte ampara muchas causas y promueve la protección de colegas condenados a vivir en las sombras por sus opiniones, él veló porque un derecho humano sea garantizado por el Estado, su labor debe continuar, tal vez ahora le corresponde iniciar otra etapa para ir más allá, para consolidar las libertades en una sociedad que navega en un mar de datos y bulos, que lamentablemente llenan la Internet.

Es de esperar que los supuestos, víctima y victimario, sean capaces de hablarse y reconocer aciertos y virtudes, lo que ellos hagan será la mejor pedagogía para prevenir una catástrofe de insospechadas consecuencias.

Cite as

Suing, Abel. (2019, July 4). Alerta, la sinrazón busca imponerse. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3270854

Written by abelsuing

julio 4, 2019 at 2:59 pm