Gestión en comunicación: investigación aplicada, extensión y servicios.

Diario de campo.

¿Quién defiende a los periodistas?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

A propósito del reclamo, de la madre de un funcionario público ecuatoriano recientemente fallecido, a un medio de comunicación y sus periodistas por supuestamente ser responsables del quebranto de salud y muerte de su hijo, surgen cuestionamientos sobre la función pública, el trabajo de los medios de comunicación social y la protección de los periodistas.

En medio de las crisis sanitaria y económica se descubren en secuencia hechos de corrupción. Las articulaciones entre malos políticos, inconscientes administradores de salud y delincuentes de “cuello blanco” despojan a médicos y enfermeras de los instrumentos para servir a los demás.

De a poco se identifican las deplorables condiciones materiales y humanas en un trance sin precedentes en la historia de Ecuador, y probablemente del mundo. En la incertidumbre la población busca la verdad, las claves que permitan sobreponerse. Frente a las noticias falsas y las discusiones estériles en redes sociales, los medios de comunicación tradicionales, particularmente la radio y la TV, tal vez por su inmediatez, capitalizan aceptación y credibilidad, pero además cuentan con profesionales que indagan y ubican evidencias sólidas.

Frente a la vorágine de datos que parecen incongruentes, los periodistas y portales informativos han abierto vías para que las autoridades tomen cartas en identificar delitos.

El periodista no es juez, busca historias, da voz a los ciudadanos, explica los hechos, los contextualiza; le motiva servir, ayudar a una mejor convivencia. Debe ser riguroso en verificar las informaciones, cotejar fuentes y proteger la integridad de las personas. En esencia, no pretende edificar o destruir personajes, quien lo haga no es periodista.

Sin embargo, no hay condiciones estables para hacer periodismo de investigación. En torno a “modus operandis” bien articulados, conciencias compradas, economías condicionadas y una aparente indolencia de los ciudadanos, aquel que haga periodismo de calidad será un Quijote, un soñador, pero un hombre o mujer necesario para una sociedad diferente. Se tendrá a sí mismo y a los pocos amigos que lo apoyen.

Desde el inicio de Covid-19 se han escuchado pocas voces que llamen la atención sobre la seguridad de los periodistas. Hay alertas de organizaciones internacionales o ONG´s, pero las asociaciones nacionales, los colectivos o las autoridades locales se pronuncian poco al respecto.

Cada diciembre o enero se repiten los homenajes y cenas, las tertulias entre políticos y los máximos representantes de círculos, colegios y uniones de periodistas. Las imágenes sonrientes de ilustres glorias y expertos “opinadores” se repiten, pero hoy, en junio de 2020, ante amenazas, conatos de atentados o despidos de periodistas éstos líderes de la comunicación no aparecen.

¿Quién defiende a los periodistas? A los periodistas de verdad los defiende su ética, sus compromisos, su amor por la verdad. Esto lo aprenden temprano los jóvenes en las aulas. Bien por ellos y sus maestros. Dios quiera que cada año egresen más profesionales comprometidos, que arrimen hombros para construir historias de virtud y de verdad en los medios de comunicación social del Ecuador y el mundo.

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Suing, Abel. (2020, June 24). ¿Quién defiende a los periodistas?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3914565

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junio 28, 2020 at 9:24 pm

Un modelo mixto de enseñanza post COVID-19

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Suspendidas las clases en escuelas y colegios inició el ensayo de tecnologías y pedagogías que permitan continuar la educación, pasados tres meses del alejamiento de las aulas es evidente que las metodologías a distancia y virtuales ganaron aceptación, pero aún es necesario ubicar equilibrios entre lo digital y lo analógico, entre aquellas actividades que requieran proximidad y las que no.

En septiembre de 2020 arranca el próximo periodo lectivo en el régimen Sierra del sistema académico ecuatoriano para lo cual se estudian protocolos de trabajo, habrá modificación de relaciones y edificación de opciones mixtas o “blended learning” que recojan las mejores prácticas de las aulas como de los espacios de trabajo autónomo.

Tal vez se está frente a una generación más creativa que de forma lúdica y constructiva forma sus competencias y “aprenda a aprender” de la mano de maestros que los guían ante océanos de datos. Esta transición demanda mayores recursos y dedicación de los centros y del personal docente para preparar los nuevos entornos, pero como ocurre en toda comunidad de enseñanza requiere de las contrapartes de padres y autoridades.

Las familias deberán dedicar áreas físicas y equipos informáticos, es decir mayores inversiones que permitan acciones colaborativas e independientes de niños y jóvenes, pero el Estado debe motivar rápidamente la equidad para que todos tengan acceso a conectividad a bajo costo y con más ancho de banda.

La brecha digital ha sido evidente en COVID-19. Laceran las imágenes de niños que recorren kilómetros para luego subir a las copas de los árboles y así “tener una rayita de señal” para conectarse con sus maestros. ¿Qué hizo o dejó de hacer el gobierno cuando hay legislación que obliga a que los concesionarios del espectro radioeléctrico cubran las zonas deprimidas y rurales? Hay dinero para el hurto, pero no para promover la igualdad y los derechos elementales.

El mundo cambió, de a poco se descubren nuevas formas de comercio, de servicios, de salud y también de educación.

Paso a paso deberán integrarse instrumentos para la instrucción y las correspondientes evaluaciones, además deberán incorporarse a los medios de comunicación “tradicionales” que tienen un lugar importante para animar el aprendizaje lúdico y servir de bibliotecas vivas para los educandos.

En este giro hacia innovadores modelos está en gestación, una de las pocas certezas es que Latinoamérica construirá una alternativa única, propia a su realidad, servirán experiencias foráneas, pero la sociedad verá nacer una educación inclusiva, pertinente y de “todos para todos”.

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Suing, Abel. (2020, June 10). Un modelo mixto de enseñanza post COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3894074

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junio 15, 2020 at 12:54 am

Discriminación y oportunidades cotidianas

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La conmoción que viven los norteamericanos por el asesinato de George Floyd trae a primera línea el debate sobre los derechos civiles y sociales porque el rechazo a personas, formas de pensar o actuar permanece. Unos pocos a través del uso de la fuerza imponen sus criterios a los demás sin mediar el diálogo y menos el respeto a las diferencias.

Alarma que se repitan actos racistas en el país líder en la emancipación de la esclavitud, que la nación ejemplo de libertades democráticas reprima violentamente a los disidentes. Nadie puede juzgar sin conocer los contextos o aportar a las soluciones, pero es necesario recordar lo ocurrido el 25 de mayo de 2020 en Mineápolis para cuestionar las realidades locales.

La explotación al débil, al pobre, al foráneo es cotidiana, se aprende y multiplica en los hogares, escuelas, sitios de trabajo. El reto es menguar los defectos diarios, los que dominan a hombres y mujeres para tener derecho a una mejor calidad de vida, en este sentido tendrán mayores impactos las acciones de los ciudadanos que los programas de gobiernos dependientes de coyunturas partidistas.

Las imágenes que la televisión e Internet traen sobre las protestas evidencian un descontento que probablemente sume otras reivindicaciones acalladas por un sistema de privilegios edificado sobre la inequidad, desde esta perspectiva las discriminaciones no vendrían sólo por ignorar los desacuerdos sino por canonjías mal avenidas,

Disminuir el terror y construir la paz inicia en equilibrar los recursos y entregar la justa recompensa a los esfuerzos de los individuos. No se trata de visiones políticas o de confrontar a propietarios con obreros, es buscar ponderaciones, el bien para las partes y sobre todo proteger los derechos y las libertades de pensar, actuar y de vivir en un mundo que comparten miles de seres humanos.

No es justo que el color de piel sea un prejuicio que condene a la marginación, pero tampoco es justo que los bienes de las naciones estén en manos de algunos “políticos” o empresarios que se arrogan el papel de pesar, actuar y disfrutar por las mayorías.

Aquellas ideologías que justifican cegar vidas están condenadas a desaparecer. Ojalá las naciones sigan a los líderes que dan testimonios de comprensión y amor por el mundo.

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Suing, Abel. (2020, June 3). Discriminación y oportunidades cotidianas. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3884460

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junio 8, 2020 at 12:48 am

Palabras, imágenes y regulación en COVID-19

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Anotación 2020-06-01 004844

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

El investigador Jorge Carrión (2020), hace pocas semanas, reflexionó sobre la estética de la comunicación en la pandemia: las personas se ven a través de pequeños casilleros; en el mismo contexto el Prof. Jerónimo Rivera señaló que hay una transición desde escenarios complejos a mínimas locaciones, de privilegiar lo material hacia los mensajes.

La narrativa audiovisual en COVID-19 permite más ángulos, menos enfoques o quizá desenfoques, tomas lejanas y enlaces, ya no sería necesario ir a los sitios para filmar sino recibir los aportes de varios autores para montar las historias.

En poco tiempo los íconos, memes, infografías, conexiones, video llamadas y más medios de expresión constituyen las herramientas para diálogos inmediatos que lamentablemente no siempre implican certezas. Éstos instrumentos parece que siguen el camino de los medios de comunicación en cuanto a posibilidades y limitaciones.

La comodidad para ubicar formas, gráficos o videos colisiona con la verdad, la ética y la estética que deberían rescatarse en la “nueva normalidad” de las comunicaciones.

Las redes sociales antes fueron cuestionadas porque en lugar de democratizar la comunicación dieron paso a mayores concentraciones de emisores. Hoy estaría ocurriendo algo similar. Los ciudadanos descapitalizan sus palabras e imágenes, no les dan sentido y esperan de una “autoridad”, de un tercero, que identifique las publicaciones que tienen validez.

En lugar de ampliar y multiplicar los beneficios de la libertad de expresión, las personas justifican la construcción de nuevos monopolios y de censores que surgen irónicamente para proteger a los débiles.

Al revisar las cifras del tráfico de Internet en Ecuador, durante los primeros meses del confinamiento doméstico los mayores consumos son de entretenimiento, juegos en línea y contenidos eróticos, lejos están los índices de educación, así el derecho a una red libre puede ser restringido debido a la acción de los individuos.

El debate sobre regulación vuele en escenarios digitales ¿Cómo hacer uso responsable de las libertades? En el mundo que surge post – COVID-19 deben existir garantías para la información y comunicación a partir del respeto de los deberes y derechos de las personas y del cuidado de los bienes comunes.

Bibliografía:

Carrión, Jorge (9 de mayo de 2020). “La estética de la pandemia”. New York Times. Recuperado el 27 de mayo de 2020 de :  https://www.nytimes.com/es/2020/05/09/espanol/opinion/zoom-coronavirus.html

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Suing, Abel. (2020, May 27). Palabras, imágenes y regulación en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3871127

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junio 1, 2020 at 12:49 am

Educación, medios y universidad en COVID-19

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Anotación 2020-05-22 103146

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

En varios países el 16 de marzo de 2020 iniciaron las medidas de confinamiento para disminuir los contagios, es también el día que muchos califican como el despertar de un nuevo mundo, por ejemplo, ocurrió un giro en la educación, se masifican los sistemas a distancia y virtuales, educadores y estudiantes desarrollan competencias comunicacionales para relacionarse, acuerdan evaluaciones y juntos alcanzan resultados, pero es evidente que hay limitaciones físicas, tecnológicas y de inclusión.

¿Cómo debe llegar la educación a los niños de familias de bajos ingresos económicos, a las familias monoparentales o a las familias que viven en zonas de baja conectividad a Internet? ¿Cómo despertar la curiosidad o motivar la dedicación en los niños cuyos padres no perciben ingresos o los perdieron durante la pandemia? Como éstas hay más inquietudes en un escenario, tal vez, jamás pensado.

La educación es un derecho fundamental que está amparado por el Estado, sin embargo, la crisis exige evaluar la calidad de la inversión en el sentido de privilegiar lo fundamental, evitar lo superfluo y contar con talento para atender a niños y jóvenes.

Es conocido que las crisis generan oportunidades. Probablemente un efecto de COVID-19 y de las repercusiones económicas que desató sea el “sinceramiento” de las administraciones educativas, la revisión de los estándares de eficacia, pasar de los resultados cuantitativos, del exceso de requisitos, a valorar la pertinencia, la humanidad, la igualdad y la equidad para que haya más posibilidades de vivir en una sociedad justa.

En dirección de ofrecer alternativas para la educación básica y media se ha vuelo la mirada hacia la radio y la televisión de señales abiertas, han cobrado vigencia las experiencias de educación radiofónica y telesecundaria.

América Latina, particularmente los países andinos poseen rica trayectoria en ocupar las ondas radioeléctricas para que los maestros impartan clases. El impulso de los medios de comunicación, tradicionales y digitales, a la educación es una necesidad.

De las experiencias de finales del s. XX al presente hay entornos diferentes, las variables sociales, demográficas y económicas muestran mejoramientos, queda por determinar cómo deben modificarse los recursos y las pedagogías, en este contexto se demanda del aporte de investigadores y expertos.

La vinculación de la universidad con la sociedad tiene en la educación a través de los medios una línea urgente de relación y de mutua ayuda para el bienestar de la población, es momento para que varias iniciativas se ejecuten, es apremiante avanzar en favor de la sociedad del mañana.

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Suing, Abel. (2020, May 18). Educación, medios y universidad en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3839982

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mayo 22, 2020 at 10:32 am

Los niños ecuatorianos con capacidades especiales en COVID-19

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Las medidas de aislamiento han implicado, prioritariamente, permanecer en casa y cambiar rutinas. Se avanza hacia una “nueva normalidad” con formalidades renovadas en la producción, la medicina, el tránsito de personas y más, sin embargo, poco se conoce de orientaciones emitidas por autoridades de salud o del Comité de Emergencia respecto a la atención de personas, particularmente niños, con capacidades especiales.

Las personas con capacidades especiales son

aquellas que requieren de un proceso de aprendizaje diferente para desarrollar sus habilidades. Dichas personas resultan vulnerables, pues necesitan de apoyo constante, y confianza en su posibilidad de encontrar caminos para crecer y realizarse plenamente”.

Es cierto que en los últimos años las políticas educativas han motivado la inclusión y mecanismos para atender la diversidad, desde modelos activos de pensamiento hasta el diseño universal de enseñanza, pero poco se sabe de oportunidades en COVID-19 para que los niños con capacidades especiales alcancen su derecho a aprender.

Como en el lenguaje, donde las personas crean las palabras que luego los académicos recogen en los tratados, igual sucede en la atención a la diversidad, el Estado y los gobiernos esperan que los particulares, los padres y madres de familia aún con sus limitaciones, propongan prácticas que luego se eleven a estándares públicos.

La prensa de Ecuador presenta titulares de intentos y confirmados abusos al erario público en la pandemia, pero muy pocas notas sobre políticas para atender a los infantes. Hay una deuda con las próximas generaciones, no solo económica sino moral. Las autoridades apagan incendios de corrupción y descuidan crear protocolos para los más pequeños de casa, si esto es delicado es más grave, por ejemplo, con niños autistas que desesperan volver al “mundo” que conocieron, a las tradiciones que les dan vida.

Padres y maestros inventan formas y alargan presupuestos para educar a los niños con capacidades especiales, le transfieren recursos a un Estado que gasta en publicitar la imagen de líderes indolentes.

Ojalá la normalidad que está por inaugurarse implique humanidad, que la sociedad establezca objetivos de bienestar y futuro para todos.

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Suing, Abel. (2020, May 11). Los niños ecuatorianos con capacidades especiales en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3828244

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mayo 15, 2020 at 1:50 am

Edificar la “normalidad”

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La transición hacia la “nueva normalidad”, como se califican a las relaciones sociales y productivas post COVID-19, es una oportunidad para sentar bases sólidas de sistemas eficientes que privilegien el bienestar y la equidad.

Se anticipan cambios en el trabajo, la comunicación, la educación y más, que exigirán inversiones para establecer redes de contactos entre oferentes y demandantes, pero también mayores vinculaciones con los ciudadanos, para que sean vistos como personas y no como simples clientes, es decir poseedores de derechos y obligaciones.

Las premisas del volumen, lo masivo y homogéneo que buscaba un “estándar” para el público avanzan hacia lo particular. La personalización del consumo se logró a través de modelos matemáticos que sobre la base de perfiles de compras anticipaban o creaban nuevas necesidades. Durante el COVID-19 se ha puesto en debate la importancia de proteger los datos y que solo bajo circunstancias extraordinarias se permita el monitoreo de los habitantes. Queda en evidencia la urgencia de condiciones éticas y de políticas públicas para que la atención de los particulares ocurra a partir del consenso.

De regreso a empresas, aulas, fábricas y a otros sitios deberá acatarse el distanciamiento social porque de lo contrario el rebrote de contagios, de acuerdo a los expertos, puede ser severo. Aún con la esperada vacuna habrá que mantener los nuevos protocolos y, de a poco, descubrir cómo cohabitar de manera respetuosa entre personas y con la naturaleza.

No es ficción lo que ocurre, está en juego la vida humana. Cuesta mucho asimilar que la historia dio un giro. El “nuevo mundo” trae oportunidades para celebrar la existencia desde la comprensión. El pasado reciente se caracterizó por las polaridades, las antípodas de desarrollo y subdesarrollo, de ganadores y perdedores que derivó en pánico planetario donde el único bando que tiene sentido es el de la existencia.

En los albores de un previsible cambio de época en la historia universal las claves del futuro están, sin lugar a dudas, en la colaboración, el entendimiento, en la paz. El modelo de vida en familia puede encerrar las claves que la sociedad debería asumir desde ahora.

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Suing, Abel. (2020, May 4). Edificar la “normalidad”. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3825965

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mayo 13, 2020 at 10:12 pm

Políticas para más y mejor comunicación en COVID-19

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20-04

Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

A la par de los bulos informativos que circulan en medios sociales se generan valiosos estudios en centros académicos, instituciones públicas y organizaciones sociales sobre los impactos y las formas de mitigar la pandemia en las comunidades.

Parecería que, así como la sociedad enfrenta volúmenes insospechados de datos falsos también cuenta con el aporte valioso de expertos que proponen análisis sustentados en evidencias científicas, hoy se han liberado importantes cantidades de artículos académicos, es decir, ante el riesgo de pérdidas de vidas humanas las empresas editoriales han puesto al servicio de todos sus acervos informativos.

Más allá de la voluntad de las empresas mediáticas sería necesario repasar las orientaciones de políticas públicas, para que la excepción se convierta en una constante que derive en mejores prácticas de los derechos de las personas, uno de ellos el derecho a la comunicación.

La competencia de orientar las políticas de comunicación está en manos de autoridades de regulación, en algunos países conocidas como Consejos del Audiovisual, en el caso del Ecuador es el Consejo de Regulación, Desarrollo y Promoción de la Información y Comunicación.

Frente a una crisis sanitaria inesperada que exige crear nuevos saberes y que supone reconfigurar los comportamientos sociales surgen iniciativas para evaluar cómo deben integrarse los diferentes sectores productivos, mientras dure y después de contralada la pandemia. Las respuestas se buscan inicialmente en las universidades, que hoy están conminadas a responder de inmediato pese a limitaciones circunstanciales.

Desde esta relación resulta alentador que el Consejo de Comunicación de Ecuador haya realizado comunicados, guías y un foro sobre desinformación en situaciones de emergencia sanitaria, acciones en las que participaron profesionales e instituciones especializadas. Hacia el futuro, como el mismo Consejo lo señala, deberán desarrollarse investigaciones en el sentido de “procurar informes interdisciplinarios y profundos que aborden las temáticas epidemiológicas más allá de la emergencia”.

Además de aquello y sobre la base de las atribuciones del Consejo de Comunicación, establecidas en el artículo 49, literal g) de la Ley Orgánica de Comunicación, que dispone la coordinación de “investigaciones y estudios técnicos sobre la comunicación de manera preferente y articulada con instituciones de educación superior del país”, convendría juntar voluntades para que académicos y autoridades avancen en discusiones sobre la protección, el acceso y la libre circulación de la información, la libertad de expresión y un estricto enfoque de derechos humanos en las políticas dirigidas a enfrentar la pandemia del COVID-19 y sus consecuencias, de acuerdo a lo solicitado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Queda el compromiso para que los Grupos de Investigación en Comunicación de las universidades ecuatoriana continúen evaluando el derecho a la comunicación en asociación con la autoridad nacional de regulación.

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Suing, Abel. (2020, April 20). Políticas para más y mejor comunicación en COVID-19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3762761

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abril 22, 2020 at 7:35 pm

¿Qué piden los ciudadanos durante y para después del COVID-19?

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

Parecería un Perogrullo mencionar las demandas de los ciudadanos en estos momentos, es obvio que requieren, entre otros elementos, transparencia y verdad en los mensajes, liderazgo auténtico en sus autoridades y que los habitantes de cada barrio, de cada hogar cumplan de la mejor forma con las precauciones sanitarias.

Las causas y los responsables directos de la crisis se identificarán después, ahora corresponde buscar las formas, acciones y compromisos para menguar los impactos negativos de la pandemia. La solución está en manos de todos porque desde los comportamientos mínimos hasta las grandes acciones afectarán al entorno

Está pandemia, mencionaba el P. Jesús Fernández Hernández, Superior de las Misioneras y los Misioneros Identes, en la homilía de Domingo de Resurrección de 2020, recuerda la necesidad de compañía, de estar juntos ya que el hombre es un ser en relación con los demás.

Una rápida revisión de los titulares de las columnas de opinión publicadas durante la crisis, en los diarios relevantes de Iberoamérica, muestra que algunas de las palabras más destacadas son cambio, confinamiento, distanciamiento, estrategia, leyes, miseria, solidaridad, tiempo y vulnerabilidad, es decir los temas de salud, economía y política permanecen en la agenda mediática, parece que aún resta para que los intereses de los gobiernos giren hacia un enfoque de valores ciudadanos, donde juntos dirigentes y dirigidos ubiquen y construyan un mundo diferente a partir de hoy.

En esta convergencia valdría recuperar las propuestas que filósofos como Adela Cortina y Jesús Conill han mantenido, por ejemplo, los valores de la ética cívica:libertad, igualdad, solidaridad, respecto activo y diálogo, en éstos estarían las claves del futuro.

Desde la administración de los recursos, en una crisis mundial sin precedentes, y en la misma línea de civismo podría abrirse un debate para que los sistemas financieros tomen en serio la economía ética, que según Conill (2017), implica

“una ética de la responsabilidad o, mejor, de la corresponsabilidad, orientada por la justicia, el cuidado y la solidaridad: no sólo personal, sino social e institucional; no sólo del desinterés, sino capaz de cribar y orientar el complicado mundo de los intereses; no sólo basada en convicciones y principios, sino atenta a las consecuencias, a los peligros y los riesgos de las acciones y decisiones en el ejercicio del creciente poder interventor en la naturaleza y en la sociedad”.

Por lo dicho, las interrogantes que surgen en varios niveles ya habría sido anticipadas, las repuestas están en una toma de conciencia que permita comprender que solo juntos se llegará a las soluciones, no habría otro camino.

Bibliografía

Conill, J. (2017). Nuevos horizontes de economía ética en tiempo de neurociencia. PENSAMIENTO, 73 (276), 541-562

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Suing, Abel. (2020, April 13). ¿Qué piden los ciudadanos durante y para después del COVID-19?. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3752384

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abril 14, 2020 at 11:40 pm

Políticas de subsistencia que sugiere el COVID–19

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Por: Abel SUING arsuing@utpl.edu.ec

La pandemia que enfrenta la humanidad en 2020 despierta la solidaridad, pero también muestra los temores y absurdos del hombre. No hay sociedad que pueda ufanarse de estar libre de riesgos, sin embargo, el impacto del virus sería menor en aquellas comunidades que lleven mejores prácticas sanitarias y cuenten con ahorros de recursos.

Identificados los potenciales golpes del COVID–19 han existido diversas respuestas y tiempos de reacción, nadie está indiferente. En muchos países se han dispuesto cercos sanitarios y se ejecutan mecanismos alternativos para la educación y los servicios. El factor común es practicar acciones de prevención y de mitigación de las afectaciones, la pregunta inmediata es ¿Cuán listos estaban éstos sistemas?

En Ecuador, como en otras zonas cercanas a volcanes o de reiterados movimientos telúricos, se han hechos simulacros y programas de educación pública para informar cómo actuar ante inesperados fenómenos provocados por causas naturales. Las organizaciones sociales, desde la composición básica de la familia y hasta los Estados, están comprometidas a prever peligros y proveer recursos ante situaciones extraordinarias que pongan en riesgo sus existencias.

Es temprano para juzgar si los factores culturales o la inequidad económica crearon las condiciones para el origen del COVID–19, pero es seguro que estos elementos inciden en su propagación. La austeridad, el respeto, el buen uso de los recursos económicos y las prácticas de ahorro e inversión son ahora requeridas. ¿Cuán diferente seria la sociedad si los ciudadanos consumiésemos de forma respetuosa con el ambiente?

Las moralejas que hasta ahora deja el COVID–19 no son diferentes de las clásicas lecciones sanitarias, pero también se aprecia la tozudez del hombre que no respeta los límites y continua en una carrera desbordada de malgasto. La naturaleza ya no sería ilimitada parece que llega a su cenit.

En el futuro, sobre la base que quede luego de controlar el COVID-19, deberían existir claros acuerdos entre las personas para una vida en común, más sostenible y, sobre todo, de tolerancia entre culturas.

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Suing, Abel. (2020, March 13). Políticas de subsistencia que sugiere el COVID–19. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.3719370

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marzo 20, 2020 at 11:41 am